Lo que dejó el primer test de megacanje de deuda argentina

Opiniones

La adhesión mayor al 50%, que si bien no es abrumador, permitió descomprimir las obligaciones financieras. Si se mira en detalle hay un par de matices negativos.

El Estado realizó el jueves pasado el primer canje de deuda relevante. Este hecho es muy interesante porque es un preview de la negociación de deuda bajo legislación extranjera por u$s69.000 millones que está comenzando.

Se usó la palabra “relevante” porque hubo canjes de títulos en los últimos meses pero habían sido hasta ahora de a un activo por vez y por montos menores. Lo ocurrido el jueves pasado, sin embargo, tuvo una complejidad mayor: eran 13 títulos distintos (diversas Letras y el Bono TJ20) que superaban los $500.000 millones. De esta manera, lo ocurrido fue el mayor canje de pasivos de este gobierno.

El canje era necesario, ya que de no haberse hecho el Estado debería haber afrontado el pago de más de u$s6.000 millones en los próximos tres meses. Esa cifra era desafiante: semejante monto hubiese significado perder la mayor parte de las Reservas de Libre Disponibilidad del Banco Central.

La propuesta ofrecida por el gobierno era la entrega de las Letras y el Bono TJ20 por parte de los inversores y la recepción a cambio de 4 Bonos distintos (a elección del inversor), todos indexados por CER y con un rango de vencimiento de 16 meses el más corto a 4 años el más largo.

¿Cuál fue el resultado del canje de deuda?

El Ministro de Economía, Martín Guzmán, había declarado que esperaba lograr una aceptación de al menos $200.000 millones. Ese resultado fue superado y se logró una adhesión mayor al 50%. Cabe destacar que solamente 10% del total estaba en manos de organismos públicos.

Entre los instrumentos que eligieron los inversores, 40% prefirió el Bono con vencimiento en agosto 2021, y el 60% restante se separó prácticamente en partes iguales entre los 3 Bonos restantes.

¿Qué conclusiones podemos sacar?

Los resultados fueron mixtos. Entre lo positivo se encuentra el porcentaje de adhesión mayor al 50% que si bien no es abrumador, permitió descomprimir las obligaciones financieras de los próximos meses y ganar tiempo en la negociación con los tenedores de bonos con ley extranjera. Sin embargo, mirando mayor nivel de detalle hay un par de matices negativos.

Del total del dinero que entró al canje, solamente $23.859 millones pertenecían al TJ20, monto menor al 17% del capital total de este único Bono dentro del paquete de 13 títulos. Ese resultado es muy pobre a la vista de que en la negociación con bonistas de títulos con ley extranjera, cada Bono va a tener que recibir una aceptación de al menos 50%, caso contrario, la totalidad de la negociación por los u$s69.000 millones fallará. El resultado es pobre máxime cuando aceptarlo - para quienes tenían dicho Bono - hubiese significado una ganancia de alrededor de 7% si se tenían en cuenta los precios de mercado vigentes al momento.

Por otro lado, según los análisis hechos en InvertirOnline, en el conjunto de las Letras del canje, aceptarlo implicaba una pérdida de valor a cobrar de 30% a 40% según la Letra con la que se parta y el Bono que se tome a cambio. Sin embargo, más del 90% de la aceptación del canje se produjo entregando a cambio Letras. Parece un contrasentido.

La respuesta puede encontrarse en que las Letras entregadas habían sufrido un Reperfilamiento y sus pagos se habían ya postergado 6 meses. Además, gran parte de esas Letras estaban en manos de Fondos Comunes de Inversión destinados al manejo de la liquidez de corto plazo. Para ellos, la situación de Reperfilamiento y falta de operaciones en el mercado significaba un gran obstáculo para el manejo de su portafolio. Mejor era deshacerse de esas Letras.

En conclusión, dos aspectos podemos destacar del canje: la buena adhesión lograda permitirá al gobierno tener unos meses más para negociar su deuda con bonistas extranjeros y mejorar así la oportunidad de llegar a buen puerto, aunque, por otro lado, los actuales ratios de aceptación hablan de la necesidad de mejorar la puntería si se quiere resolver el mayor problema financiero argentino desde el año 2001.

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