Coronavirus: ¿por qué el Estado debe ocuparse de los más vulnerables?

Opiniones

En un contexto en donde el mercado busca aprovecharse de la mala racha de la población (remarcando precios de productos básicos, por ejemplo), el gobierno argentino se muestra presente y activo.

En el marco del reciente estallido de la crisis a escala global que se originó por la pandemia del coronavirus, el Gobierno Nacional anunció una batería de medidas expansivas y contracíclicas que buscan morigerar el impacto recesivo que se percibirá sobre la economía local.

En la Argentina, y en el resto de los países afectados, el virus está provocando un parate casi total de diversas actividades económicas, como las comerciales, turísticas y recreativas y el replanteamiento de las modalidades de trabajo, entre otras cuestiones. En este contexto, el Estado argentino se muestra activo en la implementación de distintas medidas tendientes a mitigar la crisis.

El primer punto a resaltar es que la mayor intervención del Estado para contrarrestar los perjuicios de la pandemia se está dando de manera transversal a los distintos Ministerios y sectores de la sociedad. En lo que respecta a la salud, por ejemplo, y ante el riesgo de una eventual saturación del sistema nacional de atención (tal y como ocurre en diversos países de Europa), se decidió incrementar y redirigir parte del gasto público hacia el abordaje de la emergencia sanitaria, con la construcción y acondicionamiento de hospitales y salas y el equipamiento de respiradores y camas.

Por otra parte, también se dispuso establecer cuarentena poblacional (que seguramente se vaya intensificando día tras día) y cierre de fronteras para reducir la curva de contagios diarios, lo que también implica el aumento de recursos estatales para el monitoreo y fiscalización.

Pero también se sabe que los esfuerzos del Estado no estarán restringidos en mejorar el sistema de salud, sino que también será necesario tener un rol preponderante en la economía. La pandemia afectará fuertemente a la actividad doméstica, y hay sectores de la sociedad que vienen fuertemente golpeados por la inflación y la crisis, y difícilmente puedan soportar otro período de inestabilidad similar. En este contexto, entre las medidas anunciadas, se encuentran varias dirigidas específicamente a la búsqueda de reforzar los ingresos de los más vulnerables de la sociedad.

En este punto, ante el avance del coronavirus, una de las certezas que hay entre los especialistas en la materia es que la población mayor a 65 años es la de principal factor de riesgo. Es por esto que la Anses, junto con el Ministerio de Desarrollo Social, anunciaron un nuevo bono extraordinario de 3.000 pesos para los jubilados y pensionados que cobran hasta el haber mínimo (15.892 pesos) y que llega proporcionalmente hasta los que perciben 18.892 pesos. Así, por ejemplo, un beneficiario que cobraba hasta el momento 17.892 pesos de haber, recibirá un bono por la diferencia entre este haber y el tope de 18.892 pesos (es decir, recibirá 1.000 pesos).

Es una medida de urgencia claro está, en tanto busca focalizar los esfuerzos del Estado en mejorar la situación de sectores de riesgo. Pero también es destacable la cobertura que tendrá este bono. Se estima que el bono llegue al 63% de los jubilados y pensionados del Régimen General, es decir, a 4.648.817 personas.

Otro de los sectores vulnerables favorecidos por las medidas recientemente anunciadas serán los niños. En estos casos, se decidió otorgar para abril un bono extraordinario, equivalente al 100% de la asignación correspondiente, tanto a las beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo (AUH) como a las de la Asignación Universal por Embarazo para la protección social (AUE). Esto implicará un refuerzo monetario extra para 4.357.227 de beneficiarios.

Finalmente, se estableció un período de gracia de dos meses para el pago de las cuotas de abril y mayo para los beneficiarios de créditos ANSES. Esta medida alcanza a un universo de 8.836.433 personas, de las cuales 8.796.433 son jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH y de asignaciones familiares (AAFF).

Estas políticas de urgencia se suman al conjunto general que se vienen desplegando desde diciembre, a través ANSES y el Ministerio de Desarrollo Social, en el contexto de la propia crisis económica y social en la que está inmersa Argentina hace, por lo menos, dos años (y que se intensificó con la llegada del virus).

Los jubilados y pensionados de menores ingresos, luego de recibir el último aumento de diciembre con la vieja fórmula de movilidad (8,74%), recibieron dos bonos extraordinarios de $5.000, tanto en diciembre como en enero, sumado al aumento del 13% por suma fija decretado marzo. Los beneficiarios/as de la AUH también recibieron un bono en diciembre.

Se calcula que, con el adicional que se anunció, el sector de jubilados de menores ingresos ganó contra la inflación, desde noviembre, $16.209. En cambio, durante los dos años previos (luego de la aplicación de la fórmula de movilidad sancionada en diciembre de 2017), habían perdido el equivalente a $42.862. Más allá de la crisis del Coronavirus, estos números dejan en claro el cambio de rumbo de la política previsional en Argentina y el papel preponderante que comenzó a tomar el Estado nuevamente.

El Gobierno busca salvaguardar los ingresos reales de la población más vulnerable, en un contexto de creciente incertidumbre y crisis económica mundial, que probablemente prolongue la crisis que se despliegue en el mercado local. Es por ello que se intenta descomprimir las finanzas de estos sectores, así pueden destinar dinero al consumo de alimentos, medicamentos y bienes de primera necesidad.

En un contexto en donde el mercado busca aprovecharse de la mala racha de la población (remarcando precios de productos básicos, por ejemplo), el Estado argentino se muestra presente y activo.

(*) Secretario General de la ANSES

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