Default selectivo de S&P: una calificación a destiempo e ideologizada

Opiniones

La calificadora bajó a "default selectivo" la deuda argentina en moneda local, un día después del exitoso canje voluntario de Lecaps realizado por el Ministerio de Economía. El economista argumenta por qué la decisión de S&P se encuadra dentro una larga historia de errores u omisiones de este tipo de agencias en los mercados mundiales.

La calificadora Standard & Poor's (S&P) bajó a "default selectivo" la deuda argentina en moneda local. Esta calificación sucede un día después del exitoso canje voluntario de Lecaps por nuevas Letras en pesos realizado por el Ministerio de Economía.

Esta operación de mercado logró posponer por varios meses el vencimiento de casi 100 mil millones de pesos a una menor tasa y reduciendo el capital adeudado por la República. El mercado festejó la noticia ya que mejora la capacidad de pago y hace más atractiva la deuda en pesos.

Los instrumentos en moneda local vienen subiendo de precio en gran forma luego que el nuevo Gobierno impulsara una serie de medidas favoreciendo la baja de tasas de estos activos. Este canje posiblemente es el primero de una serie de otros canjes o emisiones ya que el calendario de vencimientos de deuda comienza a ser más abultado desde febrero.

El nuevo gobierno impulsó en estos meses una serie de medidas favoreciendo la baja de tasas de estos instrumentos en pesos para normalizar el mercado. Este canje posiblemente es el primero de una serie de otros canjes o emisiones ya que el calendario de vencimientos de deuda comienza a ser más abultado desde febrero.

Luego del mal llamado repefilamiento (default) realizado por el Gobierno anterior (que ninguna calificadora alertó que podía suceder), las nuevas autoridades han logrado renovar los vencimientos de intereses y capital en pesos. Esta normalización de las tasas locales es importante para la reactivación del crédito productivo que puede ayudar a la recuperación de la economía local.

No obstante esta situación, la calificadora concluyó que el canje se realizó en condiciones desfavorables (distressed exchange) lo que constituye un incumplimiento de acuerdo (según S&P). Al mismo tiempo lo tildaron de coercitivo ante la posibilidad de que el trato a los acreedores sea peor en el futuro para los que no ingresaron en el canje.

La realidad es que el canje se realizó en forma voluntaria, a precios de mercado y no puede ex ante determinarse la conveniencia o no del mismo porque los nuevos bonos son a tasa variable, que por definición no sabemos cómo va a resultar.

Esta decisión de la calificadora S&P es una más en una larga historia de errores u omisiones de este tipo de agencias a lo largo de la trayectoria de los mercados mundiales. Las agencias de calificación tienden a elevar las notas en los momentos donde los precios ya no tienen ningún potencial de suba, elevando enormemente el riesgo de pérdida de capital de los inversores.

Al mismo tiempo tienden a bajar de calificación a los instrumentos financieros cuando estos ya han perdido la mayor parte de su valor y no tienen más potencial de baja. Los grandes inversores las utilizan como un “mal necesario” pero terminan sufriendo perdidas enormes al direccionar sus inversiones a activos con una pésima relación riesgo retorno. A su vez, tienen a “entrar tarde” a las buenas inversiones.

Lo interesante es que estos vaivenes que sufren los inversores no afectan ni reputacional, ni económicamente a las agencias. En algún momento se deberá revisar la manera de actuar de las calificadoras para que también compartan el riesgo de los inversores y así realizar recomendaciones más cercanas a la realidad del mercado.

(*) Socio de Delphos Investment

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario