Opiniones

En diez años se perderán 300 millones de empleos

Existen subyacentes otros problemas a los que los gobernantes deben prestar atención. Por caso el impacto de las nuevas tecnologías y el cambio climático en el empleo a mediano plazo.

América Latina está siendo sacudida por una ola de crisis sociales y políticas, en Chile, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Perú, producto del descontento social, que se traducen en movilizaciones que trasuntan violencia y descontrol. Pero, si bien las demandas sociales que no han sido escuchadas representan un factor clave para explicar la inestabilidad del presente, existen subyacentes otros problemas a los que los gobernantes deben prestar atención.

El principal contratiempo que la clase dirigente deberá tener en cuenta se deriva del modelo de acumulación del capitalismo, que, con el correr de los años, ha concentrado la riqueza en pocas manos, profundizando la desigualdad y la exclusión de los sectores sociales más vulnerables, quienes, progresivamente, ven diezmadas sus posibilidades de ascenso en la escala social y económica.

Está dinámica vuelve imposible la movilidad social. Y las consecuencias pueden acarrear severas consecuencias políticas, como lo ponen de manifiesto las movilizaciones que cada día están sacudiendo a Chile.

Otro desafío que las dirigencias deberán prepararse para afrontar, además del convulsionado frente social, es el que plantean los desarrollos de nuevas tecnologías que impactarán en todos los órdenes de la vida. Si bien en muchas áreas este impacto será positivo, por ejemplo en el plano de la medicina, en otros, como en el mercado laboral, los resultados serán negativos. La supresión de puestos de trabajo, el reemplazo del capital humano no calificado por robots y otros dispositivos de avanzada generarán mayor desempleo.

Los retos que afrontan los trabajadores de los sistemas de telepeajes son un ejemplo de cómo los puestos laborales tradicionales están expuestos a su desaparición en todo el mundo, prestos a ser reemplazados por maquinas robotizadas.

En los próximos veinte años todas las profesiones afrontaran grandes cambios y el tipo de trabajos que se demandarán serán muy diferentes a los de hoy. Por ende, los desafíos económicos, financieros, institucionales y sociales serán enormes.

El desempleo que provoca el avance tecnológico es una realidad cuyas consecuencias se van a profundizar con el paso del tiempo. Estimaciones muy serias estiman que no menos de 300 millones de empleos desaparecerán en el mundo en los próximos diez años.

Por último, pero no menos importante, el Cambio Climático acarreará consecuencias que potenciarán las situaciones de crisis que crean los dos factores mencionados anteriormente. Como resultado, el poder del activismo verde se consolidará y extenderá a todos los rincones del mundo. Hoy estamos viendo el comienzo de esta tendencia. En Europa, por ejemplo, “Los Verdes” crecen con cada elección.

El Cambio Climático impactará en la economía de nuestro país, en el marco de una realidad que servirá para impulsar las tecnologías sustentables, masificar la “economía circular” y los sistemas de reciclado, volviendo cada vez más necesarias las políticas para el cuidado del medio ambiente. La Argentina y el mundo enfrentan retos enormes, que infortunadamente no tienen un lugar en la agenda de los sectores dirigenciales. Y esta carencia impone la necesidad de prepararnos para responder a estos desafíos antes que los mismos se vuelvan inmanejables y nos ganen la partida.

(*) Titular de IERI, Instituto de Estudios Estratégicos y Relaciones Internacionales. Círculo de Legisladores de la Nación Argentina

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