Opiniones

La trama del cuidado y los estereotipos de género  

Desde Grow al referirnos al cuidado apelamos a la idea de una trama (#LaTramaDelCuidado): un entrecruzado de sesgos que afianzan ideas que hoy, en algunos espacios, están en duda: todas las mujeres quieren ser madres (porque es lo natural) y son las únicas (o las mejores) que pueden hacerse cargo del cuidado de los niños/as.

En principio, hay que considerar que los niños/as no son los únicos que requieren cuidado, sino que los/as adolescentes, así como las personas mayores dependientes, requieren de un tiempo y una atención que muchas veces no se tiene en cuenta.

Por otro lado, considerar que las mujeres somos mejores para cuidar, es desmerecer a los varones, así como considerar que es algo innato. Es cierto que muchas personas puedan tener mayor predisposición para cuidar, pero no significa que todas las personas (varones o mujeres) sean así. La paciencia, elemento fundamental para cuidar, se aprende y ejercita con el tiempo.

Y finalmente, el concepto de que todas las mujeres quieren ser madres, se basa en la idea de que hay un solo modelo de mujer y que todas lo quieren seguir.

Ahora, lamentablemente estos sesgos se reproducen en las organizaciones y en las políticas públicas. En las organizaciones se percibe cuando tienen beneficios exclusivamente para mujeres. Por un lado está bien que existen, en definitiva las mujeres que trabajan realizan al menos 2h diarias más de trabajos domésticos que sus pares varones.

Pero sería interesante que también los varones cuenten con guarderías, horarios flexibles, etc, para que puedan comenzar ejercer la corresponsabilidad. Otra de las maneras de corroborar que el sesgo existe en una organización es analizando las trayectorias laborales de sus empleados/as o las preguntas que realizan en los procesos de contratación: ¿consultan sobre los planes de maternidad? ¿tienen una tasa de mayor rotación de mujeres que de varones con edades que oscilan entre los 30 y los 40 años? ¿el promedio de edad de los mandos altos es el mismo entre varones y mujeres?

En cuanto a las normativas argentinas, estas distribuyen los tiempos de licencia en función de roles de género históricamente naturalizados: mientras que las mujeres cuentan con 90 días con goce de sueldo, los varones tienen solo 2 días (ni siquiera hábiles). Esta licencia es de las más reducidas de la región. ¿Qué lazo puede generarse con el recién nacido en dos días? Asimismo, este esquema no tiene en cuenta las diversas constituciones familiares. No está adaptado a La Ley de Matrimonio Igualitario ni a la Ley de Identidad de Género, no considera los casos de adopción o la existencia de hogares monoparentales.

Además, la actual diferencia entre licencias de maternidad y paternidad son una barrera para el acceso, permanencia y desarrollo de las mujeres en el mercado de trabajo. Hoy no se le pregunta al varón cuáles son sus planes de paternidad, porque aunque los tenga no se ausentará más de 2 días de su trabajo (¡si tiene la suerte que el el/la bebé haya nacido entre lunes y jueves!) y además si la organización no cuenta beneficios para los varones en relación al cuidado, como horarios flexibles o guarderías, promueve que quién termine haciéndose cargo de los/as niños/as sea…. la mujer.

Esto marca la importancia de que las licencias sean individuales, intransferibles y obligatorias, para incentivar a que más varones las tomen, ya que si son optativas, las mujeres las toman en mayor medida que ellos. Además, estos esquemas, donde las licencias son iguales, contribuyen a derribar el mito de que contratar mujeres implica mayores costos laborales, y por lo tanto, sirven para disminuir la discriminación laboral hacia ellas.

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