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Organiza el Gobierno campaña también en Nueva York

Cristina de Kirchner decidirá mañana su presentación en Nueva York en la apertura de la 66ª Asamblea General de la ONU. Viajar o no a ese evento se convirtió este año en una cuestión clave. El periplo a esa ciudad fue siempre el viaje más importante de los Kirchner al exterior. En general les gustó codearse allí más que con presidentes y mandatarios, con intelectuales, universitarios y empresarios, dentro de las agendas que tanto a Néstor Kirchner como a su esposa les armaba la Cancillería.

Esa fue la razón por la que el Gobierno dudó hasta último momento en realizar esta vez el viaje: los paseos del matrimonio por la ciudad, la misma en la que estudia también su hija Florencia, fueron desde 2003 parte de los momentos más relajados y tranquilos para la pareja, y la propia Presidente dijo en varias ocasiones que no estaba aún en condiciones de viajar.

Así, a pesar de la indefinición, Jorge Argüello, embajador ante Naciones Unidas, continuó con la organización de una agenda tentativa de encuentros. De ahí que mañana la Presidente dará el visto bueno final y tomará la decisión de viajar.

La gira será casi un desfile de campaña con reuniones frente a empresarios, anuncios de inversiones (que se suelen guardar para anunciar en esa ciudad) y hasta un par de actos con argentinos antes de volver a Buenos Aires. Queda pendiente y sin resolver si habrá parada en el camino de regreso desde el hotel al Tango 01 en la parrilla Boca Juniors de Queens que puso de moda Néstor Kirchner para la delegación argentina.

Esta vez, además, Amado Boudou tendrá un protagonismo extra. El año pasado el ministro lideró anuncios económicos y hasta alardeó junto a la Presidente de los ofrecimientos que se le hicieron a la Argentina en Wall Street para colocar deuda, los que fueron rechazados públicamente con bombos y platillos. Esta vez Boudou va también en rol político como candidato a vicepresidente.

Cristina de Kirchner ya tiene reservado turno para hablar ante la Asamblea de la ONU el mismo día en que comienzan las deliberaciones, el 21 de septiembre. Es decir, que lo hará con seguridad alternándose con Barack Obama y Dilma Rousseff.

Desfile

En medio de la campaña no es una oportunidad para despreciar, sobre todo porque este viaje tendrá elementos distintos: a pesar de que la ausencia del expresidente complique sentimentalmente la estadía, Cristina de Kirchner debe despedirse de su mandato, como suelen hacer todos los presidentes, ante la Asamblea. Es una costumbre que, más allá del protocolo, en un organismo lento y burocrático como la ONU plagado de ritos absurdos, siembre se la consideró una cábala, incluso si se aspira a una reelección que parece trámite concluido.

Si todo se confirma mañana, la Presidente viajará a Nueva York el sábado 17 de septiembre para llegar el domingo y arrancar una agenda apretada el lunes 19.

Sin duda habrá una parada en la New School University, casi un bastión del kirchnerismo en esa ciudad. Allí habló en octubre del año pasado el expresidente, en un seminario especial que le organizaron.

De hecho, esa universidad, que tiene un staff de profesores argentinos, estableció a través del Observatorio Latinoamericano (con subsede en Buenos Aires), la Beca Presidente Néstor Kirchner con seis menciones que ya fueron entregadas para el período 2011 y 2012. Allí como en la Columbia University, donde despliega su acción Héctor Timerman, esperan a Cristina para dentro de 15 días.

En lo económico, Timerman ya le organiza la clásica ronda de empresarios, que suelen deleitarse con anuncios a Cristina de Kirchner en cada viaje. Por ahora no está previsto que haya almuerzo o cena en el Council of America; hace tiempo que la Presidente prefiere que Susan Segal, jefa de esa organización, le auspicie eventos con inversores, pero en la intimidad de los salones del hotel donde suele alojarse.

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