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Otra herencia: un conflicto diplomático con Paraguay

“DRAGADO-GATE”: El gobierno anterior firmó un acuerdo con el país vecino donde se comprometía a dragar con equipos propios el río; no obstante haber cobrado, nunca se realizaron los trabajos.

El primer viaje al exterior de Mauricio Macri como presidente, hace exactamente un año, fue a Uruguay. La relación estaba quebrada y había que recomponerla. En este bautismo internacional, Macri le comunicó personalmente a Tabaré Vázquez, la derogación de una norma del kirchnerismo creada sólo para perjudicar a Uruguay.

Se trató de la disposición 1108 (en rigor, una represalia a la autorización unilateral de Uruguay de ampliar las pasteras) firmada por el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti (foto), en 2013, que prohibía a todas las exportaciones argentinas hacer transbordo en puertos uruguayos. Sólo esa firma provocó un perjuicio millonario a los negocios del puerto de Montevideo. Tettamanti fue a los puertos y las vías navegables lo que Moreno al comercio exterior. Y lejos de beneficiar a los empresarios argentinos, les quitó las herramientas necesarias para operar.

Pero si perjudicó a Uruguay con la 1108/13, otro tanto hizo al inspirar una norma que limitó la dimensión de los convoyes por aguas argentinas. Paraguay, que mueve la gran mayoría de su comercio exterior en barcazas, veía así encarecer sus operaciones. También esta norma fue derogada por el gobierno de Macri. Pero ahí no termina todo.

Paraguay pagó por un dragado. La Argentina cobró, pero nunca realizó los trabajos.

El 29 de julio de 2014, Paraguay y la Argentina acordaron dragar la zona compartida del río Paraná, aguas abajo de Yaciretá, obras que incluían la profundización y mantenimiento de pasos críticos para la navegación.

El convenio fue firmado por la Administración Nacional de Navegación y Puertos del Paraguay (ANNP) y el titular de la Dirección Nacional de Vías Navegables (DNVN) argentina, Aníbal Díaz, mano derecha de Tettamanti, quien comprometió para las obras remolcadores, balizadores, personal técnico y la draga 403-C (foto).

Se estableció que Paraguay pagaría por todo lo necesario para la operación: combustible, lubricantes y demás insumos para el alistamiento de las embarcaciones. Para ello, la Argentina estableció un cronograma de pagos y autorizó al jefe del Departamento Distrito Paraná Superior de la DNVN, Pablo Benítez, para los trámites.

La draga 403-C fue comprometida por la Argentina para realizar exclusivamente la remoción de 247.000 metros cúbicos en los lugares relevados para lograr una profundidad de 10 pies y un ancho de solera de 100 metros. Para ello, se le solicitó a Paraguay:

• Un anticipo de US$ 75.000 al momento de firmar el convenio destinados a la reparación y alistamiento de las embarcaciones comprometidas.

• Un saldo de US$ 45.000, el 12 de enero de 2015, para completar el alistamiento.

• A las 48 horas previas a la partida del convoy (desde Corrientes), US$ 300.000 para la compra de combustible y lubricantes, "pudiéndose proveer hasta un total de US$ 200.000 en especie".

• Luego, a los 15 días de zarpada, US$ 80.000 destinados a "gastos de mantenimiento extraordinario".

• Y otros US$ 80.450, para lo mismo, al mes de zarpada.

Es decir, la Argentina cobraría, a través de la DNVN dependiente de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de Tettamanti, 580.450 dólares para dragarle a Paraguay 247.000 metros cúbicos.

Fueron los armadores y los puertos paraguayos los que se hicieron cargo de los gastos. En definitiva, el comercio exterior paraguayo debe hacer frente con obras como esta su condición mediterránea, de manera permanente: el río es su vía de comunicación con el mundo.

Así las cosas, Paraguay comenzó a enviar los fondos necesarios. El funcionario de Tettamanti en Corrientes, Benítez, firmó los recibos que dan cuenta de los fondos girados por Paraguay: US$ 75.000 el 23 de diciembre de 2014 (reparación y alistamiento de embarcaciones); US$ 60.000 el 23 de marzo de 2015 (cancelación de saldo de primera etapa, provisión de combustible y lubricantes), y US$ 110.000 el 6 de mayo de 2015 (aprovisionamiento del convoy y las embarcaciones).

Por otra parte, Paraguay le compró a la comercializadora de combustible Ingavías de Uruguay US$ 193.212 en concepto de gasoil, lubricantes y demás insumos, entre el 2 y el 11 de junio de 2015, para remitir a la Argentina.

Entre diciembre de 2014, fecha del primer desembolso, y junio de 2015, la Argentina le fue informando a Paraguay sobre el estado de las embarcaciones y las batimetrías, según memos a los que tuvo acceso TRADE.

Febrero. "La draga 403-C iniciará sus tareas en la primera semana de abril". Una expresión de deseo.

Junio. La empresa All Petrollum entregó al Distrito Paraná Superior 179.000 litros de gasoil para ser aplicados al convenio de dragado del río Alto Paraná. Dos días después se cargó el combustible en la draga 403- C y en su convoy. Benítez informa que la Prefectura Naval Argentina otorgó los permisos de zarpada. Y que sólo resta la remisión a Tettamanti del expediente correspondiente donde se daba cuenta de que los aportes habían sido acreditados y que se aguardaba la autorización.

Julio. Las embarcaciones siguen amarradas en Corrientes "prestas a zarpar". Pero en ese mes de 2015 la subsecretaría de Tettamanti sale de la órbita del Ministerio de Interior y Transporte y pasa al Ministerio de Economía. Prefectura y Cancillería habían dado ya el visto bueno. Pero todos los expedientes debían ahora pasar a Economía. Para su "revisión".

Septiembre. "Hasta la fecha, este departamento carece de autorización para el zarpado del convoy de dragado afectado al operativo del río Alto Paraná", dice Benítez.

Ahí fue cuando se interrumpieron todas las comunicaciones oficiales desde la Argentina.

El Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym), la Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Caterppa) y la Cámara de Productores de Oleaginosas (Cappro), ya habían desembolsado los fondos necesarios según el convenio.

En agosto de 2015 le reclamaron al canciller paraguayo Eladio Loizaga una mediación con la Argentina para dirimir las demoras. En octubre seguían sin respuesta y volvieron a dirigirse a Loizaga, repitiendo el pedido de intervención.

La última noticia oficial data de julio de 2016, donde el sector privado paraguayo realiza una presentación completa del caso al ministro Didier Olmedo, con las notas previas, copias de los pagos efectuados, los memos recibidos y hasta los remitos de combustible.

La actual gestión a cargo de Jorge Metz y Gustavo Deleersnyder heredaron este conflicto de proporciones diplomáticas. El embajador argentino en Paraguay, Eduardo Zuain, habría intentado comunicarse al respecto con Metz al respecto, sin éxito aparente. Extraoficialmente, trascendió que tanto Metz como Deleersnyder encargaron sumarios internos.

El tema puede agravarse.

Sucede que en el tramo del Paraná desde Santa Fe a Confluencia, el dragado venía siendo pagado por el gobierno argentino, a razón de US$ 36 millones por año. Eso se cortó, y ahora el concesionario cobrará peaje. En pesos a los argentinos. En dólares a los paraguayos, que ya le pagaron basta a la Argentina. Por obras comprometidas por la gestión de Tettamanti, por la que ahora deberá responder Macri, si quiere evitar una nueva escalada diplomática en el barrio.

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