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Ovación a Tarantino ayer en el festival de Cannes

Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, con la intervención de otras estrellas, se centra en el año 1969 cuando se produjeron los crímenes del clan Mason, episodio que él cuenta de otra forma.

Cannes - Quentin Tarantino presentó, finalmente, su película “Érase una vez... en Hollywood”, que fue recibida con una larga ovación y críticas positivas en el Festival de Cannes. Novena de las diez películas que el director de “Pulp Fiction” se comprometió a hacer, es -en sus propias palabras- “una carta de amor al Hollywood de su infancia”, que se remonta a 1969, cuando tenía 7 años, y ocurrieron cosas como el asesinato de Sharon Tate en manos del “clan Mason”, pocos días después de que el hombre llegara a la Luna. El film cuenta con dos estupendas interpretaciones, las de Leonardo DiCaprio (Rick Dalton) como un actor de películas tipo “Mannix” y westerns, y Brad Pitt, como su amigo Cliff Booth, quien suele trabajar como su doble de riesgo (“stuntman”) en las escenas de acción. Dado que Dalton está en baja en Hollywood, le consiguen trabajo en westerns italianos. Tarantino aprovecha para mostrarlo junto con directores italianos auténticos como Sergio Corbucci, Joaquín Romero Marchent y Sergio Margheriti. Inclusive hay posters ficticios de westerns spaghetti donde figura su nombre.

Pero quien más sobresale en el film es Brad Pitt, sobre todo en una escena cerca del final en la que se enfrenta con algunos hippies del clan Manson (spoiler: compró un cigarrillo con LSD) y los vence y mata, producto de las alucinaciones que le provoca la droga.

Entre los personajes famosos que aparecen en la película habría que mencionar a Bruce Lee, interpretado por alguien que se le parece mucho y con quien Booth sostiene una pelea muy divertida. Al Pacino, a quien sólo se ve en los primeros minutos, es Marvin Schwarz, un agente que contrata a actores para películas y series de clase B, entre los cuales aparece Dalton (DiCaprio).

Margot Robbie interpreta a Sharon Tate, cuyo marido Roman Polanski está en Europa filmando. Ella vive en la casa de al lado de Dalton pero, como en “Gloriosos bastardos” (en que Hitler muere), en este nuevo film es ella la que no muere, sino que al ser vecina de DiCaprio se entera de que los hippies fueron ultimados, y termina invitando a Pitt a tomar algo en su casa.

Una de las escenas más brillantes del film de Tarantino es una fiesta gigante organizada por la revista Playboy, donde vemos por primera vez a Sharon Tate (Margot Robbie) bailando, con gran despliegue visual y reconstrucción de época. A Steve McQueen se lo divisa en la fiesta, en una buena caracterización del Damian Lewis, de notable parecido físico. Hay, también, una escena muy tierna en la que Tate va a un cine de Hollywood donde pasan una película en que actúa junto a Dean Martin, Elke Sommer y Nancy Kwan (“The Wrecking Crew”, llamada en nuestro país “Las demoledoras”) de 1968. Le dice a la boletera que ella actúa en esa película, la invitan a verla, y se deleita viéndose a sí misma en la pantalla.

Pocas veces en la historia del Festival de Cannes se vio tanta expectativa como con este nuevo film. Mucha gente no pudo entrar a las salas colmadas. Se presentó, casi simultáneamente, en la Gala del Gran Teatro Lumière y para la prensa en la sala Debussy. Hoy será la conferencia de prensa con la presencia de Tarantino, DiCaprio, Pitt y Margot Robbie, pero no estará Pacino.

En la alfombra roja todos desfilaron como héroes, aclamados por los festivaleros que los esperaban desde primeras horas de la mañana. Tarantino y los dos actores, por primera vez juntos en una película, posaron con traje negro junto a Margot Robbie, que lució un conjunto de lentejuelas con pantalón negro y top blanco rematado con una flor rosa.

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