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Paisajes, aromas y sabores de la República Checa

Es difícil imaginar unas vacaciones más placenteras que pedaleando en bici por el magnífico paisaje de Moravia del Sur, descubrir joyas arquitectónicas, hacer una pausa en algunas de las bodegas de la zona y degustar gastronomía con sello local.

Lugares bañados por el sol con tradición vinícola de muchos años. Prados llenos de flores, ostentosos castillos y bodegas centenarias hacen de Moravia del Sur una experiencia inolvidable.

Moravia del Sur está atravesada por más de 1.200 km de trayectos señalizados, conocidos como las Rutas del vino de Moravia. Si montando en bicicleta aparece el símbolo de las rutas del vino o la silueta de una bodega, el turista está en el buen camino.

Las rutas pasan por el paisaje virgen de Moravia del Sur que, por lo general, está moderadamente ondulado, giran hacia miradores hermosos, pasan por callejuelas conformadas por bodegas y unen los pueblos vitivinícolas más importantes.

Checa

Durante la mayor parte del trayecto, se transita por rutas tranquilas o veredas y caminos forestales. Antes de salir a buscar el aroma embriagador del vino de Moravia del Sur, es recomendable tener a mano un mapa de la ruta, con información referente a longitud, terreno, grado de dificultad y las curiosidades a lo largo del trayecto, así como datos sobre cada una de las bodegas en el camino.

La idea de un itinerario perfecto es ir sin prisa. Una buena opción para alojarse es en la capital, y segunda ciudad más grande del país, Brno. Ahí existen opciones de hospedaje para todos los bolsillos y gustos. Desde allí, lo ideal es visitar cada día un destino distinto; para ello, alquilar un auto o utilizar los transportes nacionales son grandes opciones.

Ruta de Znojmo

Desde Brno, es conveniente llegar a las ciudades vinícolas del país y algunos tesoros de la Unesco de manera cómoda y rápida. La Ruta de Znojmo, con sus 165 km, es la más larga de todas. Durante el camino el visitante tiene la oportunidad de degustar un cóctel perfecto de exquisitos vinos aromáticos y monumentos culturales únicos.

Es importante visitar la ciudad histórica de Znojmo, pasar un rato ameno en la conocida Bodega pintada de Šatov y mirar la fascinante ruina del monasterio gótico de Dolní Kounice. Un gozo verdadero es la Ruta de Mikulov que lleva al Recinto de Lednice-Valtice que, debido a su espectacularidad y hermosura, se denomina Jardín de Europa y fue inscrito en la lista de la Unesco.

Para los amantes del vino tinto, la Ruta de Velké Pavlovice es la ideal. Pasa por un paisaje moderadamente ondulado de Modré hory, las Montañas Azules.

Pollo

Riqueza y variedad

Nada mejor que maridar excelentes vinos con gastronomía de alto vuelo. La cocina tradicional checa se distingue por su riqueza, variedad de sabores y el uso de carne de cerdo, caza o pollo, así como por la gran oferta de guarniciones (papas cocinadas de diferentes formas, arroz, pasta).

Uno de los platos más conocidos, y que es servido en todos los restaurantes del país que cuentan con un menú de ‘cocina tradicional checa’, es el ‘knedlíky’, una especie de bola alargada de harina cortada en lonjas que se acompaña con muchos tipos de salsas o chucrut con carne de cerdo -el plato más típico checo-.

budin

También existen los ‘bramborové knedlíky’, elaborados de papas que se rellenan de panceta, carne, chucrú. Volver de Chequia sin haberlos probado, o sin degustar el ‘bramborák’, una tortita de papas, está considerado un pecado.

Otra de las especialidades gastronómicas, muy populares como tentempié en las fiestas checas, aunque también existen establecimientos que se dedican exclusivamente a su elaboración, son los chlebíčky, muy parecidos a los pinchos de País Vasco.

Se dice que los checos son muy golosos, y prueba de ello es que después de la onmipresente sopa, que suele ser de carne, verdura, tomate, ajo, zanahoria, apio, gulasch, el segundo plato está compuesto por algún ingrediente dulce, como las bolitas de harina rellenas de fruta.

Checa

Además, la lista de los postres más típicos no se queda corta: bábovka (un bizcocho típico), koláč (tortitas de masa dulce adornadas de quark, mermelada), plněné buchty (masa dulce rellena de distintos tipos de mermelada) o jablečný závin (hojaldre relleno de manzana), entre otros. Y como no, la famosa galleta de jengibre perník, que se fabrica en Pardubice (Este de Bohemia).

Pero aparte de mantener sus tradiciones, la cocina checa también está apostando por la innovación y la creación de nuevas tendencias gastronómicas. Por ello es fácil encontrar restaurantes en los que se sirven platos vegetarianos u otros de cocina vegana, ‘raw food’ (cocina cruda) y también para los celíacos.

Cómo llegar

Las aerolíneas que llegan a Praga son: Lufthansa, Turkish Airlines, Iberia, Air France KLM, Alitalia. El resto, como Air Europa, Aerolíneas Argentinas, se puede conectar con Czech Airlines.

República Checa en avión está a 1,10 h de vuelo de Francia/ de Ámsterdam 1,30 h / de Madrid 3 h/ de Estambul 2,40 h.

El dato

Para más información, visitar www.midestinoeschequia.com y www.czechtourism.com.

Para revisar las rutas a través de trenes y otros transportes, visitar www.idos.cz .

Las claves

No se necesita visa.

No tienen el euro (corona checa) y están en la UE desde 2004.

Hay devolución del iva con una compra de 2.000 czk (87 dólares) o superior.

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