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Paker: "Los políticos fueron mi modelo del Rey Lémur"

Especialista en el género, dice que esta adaptación sigue el libro de la primera parte de la película, con los mismos conflictos y los mismos chistes y, por supuesto, con "Quiero mover el bote" como canción principal. La obra, que sólo se verá los fines de semana, irá diariamente en las vacaciones de invierno.

“Mi personaje es el rey de los lémures, para entenderlo pensé en los políticos, es desquiciado, mentiroso y manipula con su poder”, dice Alejandro Paker, quien desde mañana protagonizará “Madagascar, el musical”, en el teatro Lola Membrives, que irá sábados y domingos y en vacaciones de invierno todos los días.

Este espectáculo se suma a una nutrida cartelera de musicales como “Hair”, “A chorus line”, “Cabaret”, “El curioso incidente del perro a medianoche” y “Hotel neurotik”, entre muchas otras, y varias para ver en familia como los regresos de “Aladín” “Saltimbanquis” o “La gran farándula”.

Basada en la película animada de DreamWorks, con dirección de Sergio Lombardo, el elenco está integrado por Paker como el Rey Julien, Cae como el león Alex, Gastón Vietto como la cebra Marty, Liza Spadone como la hipopótama Gloria y Mariano Zito como la jirafa Melman. Conversamos con Paker, quien ha formado parte de “Gotan”, “Casi normales” “Priscilla” y “Cenicienta”, entre otros.

Periodista: ¿Había visto la película? ¿Cómo es su personaje?

Alejandro Paker: Sí, vi todas, soy fan, inclusive las series que siguieron. Mi personaje es el Rey Julien, lo encaré desde la política porque es mentiroso, se cree que es el mejor y manipula a los lémures como súbditos. La manada lo sigue porque les falla el raciocinio mientras Julien tiene dos neuronas más y por eso se armó su universo en esa isla.

P.: ¿Cómo encaró la composición de un lémur

A. P.: Mi personaje se aprovecha de la situación, en la isla corren peligro de que se los coman otros carnívoros, entonces cuando entra el carnívoro mayor, el león, que no se los come, lo usa como escudo para poder salvarse. De nuevo es como en la política, hace lo que sea para sobrevivir en la jungla. No tiene mucha conciencia de lo que puede perder, hace dupla con un par, es su secuaz, uno es el cerebro y el otro es más impune, más locuaz, en defnitiva, es un farsante absoluto.

P.: ¿Cómo es este musical

A. P.: La obra está basada en la película, sigue la línea de la primera con el mismo conflicto, están los mismos chistes, es algo así como la película teatralizada a la que se agregan más números musicales y por su puesto la canción leit motiv es “Quiero mover el bote”. Además la música acompaña muchas situaciones graciosas y hay varios estilos, rock, jazz, funk, no es exclusivamente para chicos, les gustará seguramente el color, la música, los animales, pero el humor es para adultos, la bajada de línea humorística es política. Algo así como lo que viene ocurriendo en los films de animación con el cambio de paradigma de Pixar y Dreamworks. Antes los adultos no querían ver dibujos, ahora con el pretexto de llevar a los chicos queremos ir porque la buenas películas de animación cambiaron radicalmente.

P.: ¿Hablan con jerga criolla pese a estar en Nueva York y Madagascar o se ciñen al castellano neutro

A. P.: Salvo algunas pocas palabras de corte “argento” es muy neutra. Lo que tiene es terminología actual como “spoilear”, “linkeame”, pero que tiene que ver con un universo más actual que nos trae a esta nueva época.

P.: ¿Qué otros rubros técnicos podría destacar

A. P.: La coreografía, la escenografía, que busca que el público se sienta inmerso en un dibujo pero no con proyecciones ni tecnología sino con una propuesta bien teatral. Es una puesta a la vieja usanza, la propuesta del director y los creativos fue traer a los chicos al universo teatral.

P.: Trabajó en otros infantiles como “El principito”, “Aladin” o “Cenicienta”, ¿ qué puntos de contacto encuentra con este musical?

A. P.: Coinciden en que encarné personajes irónicos y que se ríen de sí mismos. En Cenicienta era la madrastra, pero era una malvada querible, era una malvada loser que perdía los intentos de emplear la maldad. Aquí el Rey Julien es un perdedor pero no tiene conciencia de eso, ahí está la gracia. Aún cuando no está ganando manipula, pero tiene mucha inocencia, no tiene maldad, es un mono con navaja.

P.: ¿Cómo evalúa la escena del teatro musical en la actualidad?

A. P.: Lo interesante es que los productores tengan ganas de apostar al género sabiendo lo alto de los números y costos para mantenerlo. Es muy diferente de una obra de texto, requiere tecnología, por empezar el sonido, que es muy caro y en obras de tearo no se necesita, salvo cuando ponen muchos micrófonos porque los actores de TV no proyectan su voz. También hay público que quiere ver musicales y los productores siguen insistiendo, pese a que la recaudación no es del todo buena. Y ese movimiento ha generado que haya una nueva generación de profesionales muy preparados, hay cada vez más escuelas, el género se posiciona mejor y a la vez se le exige más a la calidad de los productos.

P.: ¿No está de acuerdo con que actores de la TV hagan teatro?

A. P.: Hay actores que no son del género, están protagonizando y a lo mejor no están a la altura de esos papeles. También entiendo que se los llama porque convocan y se necesita recuperar la inversión. Los productores hoy son Quijotes contra los molinos de viento y les agradecemos con trabajo para que el producto sea de excelencia. En este musical no hay músicos en escena, es pista, pero somos 19 actores sobre el escenario.

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