Ante una multitud emocionada, Francisco inició su pontificado

Papa Francisco

Con una ceremonia muy emotiva y más de 200 mil fieles que colmaron la Plaza de San Pedro, comenzó el papado de Francisco, Jorge Bergoglio, primer Sumo Pontífice jesuita y no europeo. Luego, el Papa saludó a los jefes de Estado y de Gobierno que viajaron hasta el Vaticano, entre ellos a Cristina de Kirchner quien fue la primera en saludarlo tras la asunción.

Francisco comenzó hoy su pontificado con una misa solemne, durante la cual le fue impuesto el palio y el anillo del Pescador -símbolos del ministerio pontificio- y en la que hizo una fuerte defensa de la naturaleza y dijo que el poder del Papa es el servicio a los otros, sobre todo a los pobres.

Ante unos 200.000 fieles, según datos del Vaticano, el papa Bergoglio, que tras ser elegido pontífice pidió que no se caiga en el pesimismo, invitó hoy a los fieles a la esperanza, a pesar de las "nubes grises". El Sumo Pontífice ofició la misa en la que resaltó la necesidad de dedicarse especialmente a los más pobres e instó a los dirigentes mundiales a ser "custodios de la creación de Dios". "El verdadero poder es el poder de servicio", aseveró.

El cardenal protodiácono, el francés Jean-Louis Tauran, fue el encargado de colocar sobre los hombros del nuevo Papa el palio (larga estola) de lana blanco con cruces rojas que perteneció a su predecesor Benedicto XVI hasta su renuncia el mes pasado. A continuación, el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, le puso el anillo del Pescador en el dedo anular de la mano derecha.

Antes de la misa, el Papa recorrió durante 20 minutos la plaza San Pedro, colmada de gente, a bordo de un jeep blanco descubierto, saludando en varias oportunidades a niños y especialmente a una persona discapacitada que se encontraba junto a su familia.

La celebración comenzó en el interior de la Basílica, donde Francisco oró ante la tumba de San Pedro, el primer papa, y luego -junto al colegio cardenalicio- se trasladó al exterior, donde comenzó la misa, que duró menos de 2 horas tras ser acortada en algunos tramos.

Decenas de miles de personas, entre ellas 31 jefes de Estado, asistieron a la misa de inauguración del pontificado del primer papa latinoamericano y primer papa jesuita de la historia. La primera en saludar a Francisco, quien estuvo flanqueado por el por ahora secretario de Estado Tarcisio Bertone, fue Cristina de Kirchner, a quien siguieron otros mandatarios como la brasileña Dilma Rousseff, el chileno Sebastián Piñera, además de otros líderes de la región y de Europa, como la alemana Ángela Merkel y el español Mariano Rajoy. También lo hizo el vicepresidente de EEUU, Joe Biden.

Asimismo, representantes de las monarquías europeas se hicieron presentes. Entre ellos se destacaron la futura reina de Holanda, la argentina Máxima Zorreguieta, el príncipe de España Felipe, los reyes de Bélgica Alberto y Paola, y el príncipe de Mónaco Alberto junto a su esposa Charlene Wittstock. También fue histórica la participación del patriarca ecuménico de Constantinopla, el ortodoxo Bartolomé, algo que no ocurría desde la división de las iglesias occidental y oriental en el año 1054.

Francisco, que en menos de una semana ganó a los fieles con su sencillez y espontaneidad, eligió un anillo de plata, y no de oro. Los dos símbolos estaban guardados junto a la tumba de San Pedro, donde el nuevo Papa se recogió para orar antes de la ceremonia pública de "inicio del ministerio petrino del obispo de Roma" en la plaza.

Durante la misa, Francisco dijo que el poder del Papa es el servicio a los otros, "especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños, el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo y el encarcelado".

"Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe", afirmó el Papa en la homilía de la misa de inicio de pontificado.

Agregó que el Papa debe abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, "especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; esos a los que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado".

El Obispo de Roma también pidió a los responsables políticos y sociales que sean custodios de la creación y guardianes del medio ambiente.

"Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro", afirmó en la homilía.

El papa Francisco señaló que para custodiar, también los hombres tienen que cuidarse de ellos mismos.

"Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia, ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura", dijo Francisco.

El Papa precisó que la vocación de custodiar no sólo atañe a los cristianos, sino que corresponde a todos, "es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos".

"Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón", destacó.

El Papa aseguró que cuando el hombre falla en esa responsabilidad, "cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido".

"Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen Herodes que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer", manifestó.

El Sumo Pontífice exhortó a los fieles a no tener miedo de la bondad, de la ternura, que -dijo- "no es la virtud de los débiles sino más bien todo lo contrario, denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de amor".

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