Economía

Para el IIF, Argentina y Turquía siguen (por temor) "en capilla"

En la toma de decisiones de los fondos de inversión del mundo las alertas y estudios de Institute of International Finance juegan un rol influyente. El último informe destaca los mejores y los peores.

La política económica aplicada entre 2016 y 2018 dio lugar al fenómeno de los déficits gemelos (fiscal y de cuenta corriente), en una dimensión sólo vista en dos ocasiones en la historia argentina: 1975 (Rodrigazo) y 1982 (Malvinas) en torno a los 14 y 12 puntos del PBI respectivamente. El abrupto final de estos tres episodios ya es conocido.

El devenir del déficit de la cuenta corriente (cuando un país consume por encima de sus posibilidades gracias a que lo financia el resto del mundo) guía el semáforo de los inversores internacionales. En 2018 se encendió la luz roja y la crisis fue irreversible, tanto para Argentina como para Turquía, ambos ya nominados en 2017 como los más vulnerables entre los emergentes. Desde entonces se los monitorea casi a diario desde el exterior. En el caso argentino, con el auxilio del FMI de por medio y la gran devaluación, el desbarajuste de las cuentas externas se está corrigiendo. Por ejemplo, desde Goldman Sachs estiman que se pasará de un rojo de más del 6% del PBI a mediados de 2018 a poco más del 1% a fin de 2019. Sin embargo, desde afuera advierten que ambos países, por distintas causas, siguen siendo los más riesgosos entre los emergentes ante una estampida de los inversores.

Un estudio del influyente Institute of International Finance (IIF), faro para los fondos de inversión internacionales, a cargo de los economistas Sergi Lanau, Greg Basile y Jonathan Fortun, proyecta déficits de cuenta corriente generalmente moderados en los emergentes este año, pero siguen siendo cautelosos con respecto al riesgo externo ya que la amortización de la deuda continúa siendo considerable. “En Turquía y Argentina, la fuga de capitales doméstica es un riesgo adicional”, advierten. Claro que también alertan sobre Colombia y Sudáfrica, donde “los desequilibrios del sector público continuarán contribuyendo de manera significativa a ampliar los déficits de cuenta corriente”, siendo un factor creciente de vulnerabilidad externa.

Primero proyectaron las necesidades de financiamiento externo y luego las analizaron a través del lente de los saldos de ahorro-inversión públicos y privados. Así “desde esta perspectiva, la acumulación y el desenvolvimiento de los desequilibrios externos en Turquía y Argentina parecen bastante diferentes: en el primero, los desequilibrios del sector privado ampliaron el déficit de la cuenta corriente y, a medida que se reducen, hay espacio fiscal para ampliar la brecha negativa de ahorro-inversión pública; mientras que en el segundo caso, los desequilibrios públicos llevaron a una situación de déficit gemelos, con el programa del FMI centrado en reducir el riesgo externo a través del ajuste fiscal”, sostiene el IIF.

Vale señalar que el estudio se basa en el análisis “cuidadoso” de la balanza comercial, con un especial énfasis en el papel de los precios de las materias primas: “Estos resultados comerciales y de la cuenta corriente reflejan los ahorros y las decisiones de inversión en la economía”. Los economistas del IIF recalcan que en los emergentes donde la inversión supera los ahorros, observan déficits en la cuenta corriente. De modo que las decisiones de ahorro e inversión se pueden dividir en saldos públicos y privados, arrojando luz sobre qué sector impulsa la cuenta corriente. “Desde esta perspectiva, el sector público está detrás de la mayoría de los déficits de cuenta corriente en estos países mediante la ejecución de déficits fiscales. Esta es la razón por la cual es común observar déficits gemelos en los emergentes en los que los desequilibrios externos aumentan”. “Los dos países en los que esperamos grandes déficits de cuenta corriente este año, Sudáfrica y Colombia, caen dentro o cerca del recuadro de déficits gemelos. En contraste, los grandes déficits fiscales en Brasil e India se financian principalmente en el país y no se extienden a las cuentas externas, es decir, los grandes excedentes privados compensan los grandes déficits públicos”. También, agregan, los grandes excedentes de cuenta corriente en Asia surgen principalmente de ahorros privados inusualmente altos en relación con la inversión.

El enfoque sectorial de ahorro e inversión en las cuentas corrientes de los emergentes destaca diferencias claras entre los desequilibrios externos en Turquía y Argentina. “En ambos países, observamos una alta vulnerabilidad externa a principios de 2018, en el contexto de tipos de cambio sobreapreciados y amplios déficits de cuenta corriente. Sin embargo, las fuentes de desequilibrios eran diferentes: Argentina tuvo un problema fiscal, mientras que en Turquía, un auge crediticio provocó desequilibrios en el sector privado”. Por lo tanto, no es sorprendente que los impulsores de ajustes bruscos y continuos en la cuenta corriente en ambos países también difieran. En Argentina, el ajuste fiscal está corrigiendo los desequilibrios externos, mientras que en Turquía, una severa crisis crediticia está forzando un gran cambio en el saldo de ahorro-inversión privada, pero existe un espacio fiscal para evitar la consolidación. “El déficit de la cuenta corriente de Argentina se está reduciendo a medida que mejora la posición fiscal, pero cumplir con los ajustes fiscales más desafiantes es crucial para mantener los desequilibrios externos bajo control y reducir el riesgo de deuda”, sentencia el estudio.

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