Economía

Paradoja: ¿quién gana la carrera el dólar o los precios?

Uno de los temas más relevantes para diseñar y ejecutar la política cambiaria es tener claro el grado de traslado a los precios de los movimientos en el tipo de cambio. Ese traslado es lo que en economía se conoce como "pass through".

Una analogía posible es la conocida paradoja de Zenón de Elea, la carrera entre Aquiles y la tortuga, la inflación poderosa cual Aquiles, corriendo de atrás y raudamente, se acerca cada vez más y converge sin superar a la devaluación, que es un quelonio poderoso tipo Ninja, en ciertas economías como la Argentina.

El traslado a precios difiere según las economías, aunque en general ha sido alto en América Latina. Argentina tiene un "pass through" de los más altos de la región. En nuestro país es particularmente elevado a partir del Rodrigazo de 1975, con máximos en los procesos hiperinflacionarios.

Así el impacto en precios no es constante en el tiempo y depende de muchos factores. La devaluación impacta de manera directa en los precios de los productos importados e incide críticamente en insumos de vastos sectores económicos, incluidos los alimentos donde los precios se fijan en el mercado internacional.

Pero también la mayor dolarización de estas décadas post hiperinflacionarias ha generado hábitos como la fijación de precios en dólares más allá de la incidencia directa e indirecta en la estructura de costos y que las expectativas cambiarias determinan a su vez cambios en los precios.

Otra característica importante es que en Argentina hay factores estructurales que hacen que el impacto no sea simétrico. Los precios suben con la devaluación, pero una apreciación del tipo de cambio no incide de la misma forma a la baja en los precios internos.

También se verifica un impacto diferente en los precios mayoristas que en los minoristas. En los precios mayoristas el impacto suele ser mayor y más rápido, generando impactos diferenciales de rentabilidad en las cadenas de producción y comercialización.

La evidencia econométrica para Argentina refleja que el nivel de actividad económica y la capacidad ociosa/brecha de producto, es altamente significativa en el grado de traslado. Así en períodos de mayor crecimiento hay un mayor impacto en precios de una devaluación.

También son muy significativas en el caso argentino y en otras economías dolarizadas, la magnitud de la devaluación y el tiempo de persistencia de la misma. Otras variables que inciden son el grado de apertura de la economía, la aplicación de retenciones, el grado de competencia y de concentración y extranjerización económica, así como la administración mayor o menor del sistema de precios.

La monetización de la economía (M2) y otras variables tienen menos relevancia según determina la estadística. Diferentes estudios a nivel global reflejan que no hay una muestra significativa acerca de cómo las metas de inflación inciden en el canal devaluación-precios.

Como puede verse en el gráfico que sigue la incidencia de la devaluación ha sido diferente en 2002, 2014, 2016 y 2018 los últimos cuatro episodios de devaluaciones significativas.

Gráfico 1 Traslado a precios minoristas de devaluaciones argentinas
Valor acumulado a cada mes posterior al inicio de cada devaluación


Fuente: Elaboración propia en base a datos de INDEC y BCRA

Tenemos dos ejemplos extremos. En 2002 el impacto en precios minoristas de la devaluación no llegó al 20% al cabo de un año. En cambio en 2014 el impacto de la devaluación en los precios fue muy alto y la inflación compensó plenamente la devaluación.

Por cierto que en cada caso hay diversos factores. En 2002 la economía llevaba 3 años de caída mientras que la economía creció muchos años hasta el tercer trimestre de 2013. El uso de la capacidad instalada era elevado en 2014 y en mínimos históricos en 2002.

Durante 2016 la inflación minorista fue el 70% de la devaluación. Como la evidencia estadística para Argentina marca que la correlación varía entre el 50% y el 70% en promedio, salvo los extremos citados, es altamente probable que la inflación minorista que actualmente está en el 30% de la devaluación aumente más que el tipo de cambio los próximos meses para situarse más cerca del promedio histórico.

Este fenómeno además se alimenta del fuerte rezago que tienen los precios minoristas que han aumentado 33 puntos menos que los precios mayoristas. (ver gráfico 2) El índice de precios al consumidor subió en el año 33% la mitad (66%) de los mayoristas.

Gráfico 2 Evolución del tipo de cambio y los precios en 2018
Valor acumulado a cada mes posterior al inicio de cada devaluación


Fuente Elaboración propia en base a Indec Banco central GCBA

Es más, un factor que continuará alimentando en los próximos meses el traslado a precios de la devaluación, es la dolarización de precios de energía y servicios. A diferencia de otros países y de otros momentos de Argentina donde la administración de precios y la regulación limita el impacto inflacionario de una devaluación, en Argentina ambos fenómenos se retroalimentan en un círculo vicioso; incrementando el proceso inflacionario, provocando atraso cambiario y expectativas de devaluación, y la profecía de una devaluación se autocumple reiniciando perversamente dicho proceso.

Una variable muy relevante también es el grado de fortaleza de la representación sindical para acotar una fuerte baja del poder adquisitivo del salario. El temor al desempleo es un fuerte disciplinador social que reduce la inflación y por ende el "pass through" con un alto costo en términos de desigualdad y equidad social.

Así la principal política del Gobierno para limitar un traslado a precios de la devaluación es inducir una fuerte recesión, que limite márgenes a los sectores empresariales menos poderosos, que induzca suspensiones y quiebras y en bajar los salarios.

Habrá que ver si se cumplirá a rajatablas este Programa para satisfacer el acuerdo con el FMI o si el año electoral induce al Gobierno a tratar de recomponer parcialmente el nivel de actividad, salarios e ingresos, relajando las metas.

Lo cierto es que los factores que generaron la devaluación no han desaparecido. Persiste el déficit de cuenta corriente y la fuga de capitales. Ahora como seguirá la carrera de Aquiles y nuestra tortuga Ninja?

En época de Zenón no se conocía el cálculo infinitesimal, hoy es matemáticamente demostrable lo que indica el sentido común y se desarma la paradoja al ver a Aquiles superando a la tortuga.

Por un tiempo puede parecer que el dólar avanza como una tortuga y es probable que Aquiles se le acerque, avanzando mucho más rápido los precios que el dólar estos próximos meses. El drama argentino es que si no se cambia la política económica no importará tanto quien gane la fatal carrera, los dos corredores tomarán velocidad y perderemos como tantas veces en la historia los argentinos.

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