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Paraná: un destino cercano para no escatimar en días

La capital entrerriana y sus alrededores ofrecen, además de turismo náutico, gastronomía de primer nivel, balnearios, un bellísimo parque nacional y aldeas que invitan a conocer las historias de inmigrantes alemanes. Sobran los motivos para que una escapada no alcance.

Por estar a poco menos de 500 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Paraná –la capital de Entre Ríos–suele ser pensada como un destino típico de “escapadas”. Sin embargo, al verla más de cerca es fácil darse cuenta que la naturaleza, la amplia oferta de excursiones ribereñas, el barrio de pescadores, la arquitectura citadina, el circuito de turismo histórico, los viñedos, las comidas generosas para todos los gustos y los múltiples parques de esparcimiento piden más días a gritos. Todo a poco menos de seis horas por ruta o a tan solo a una de avión.

Los habitantes se enorgullecen de que la ciudad lleve el mismo nombre que el Río Paraná (término guaraní que significa ‘pariente del mar’) que, por su extensión, es el segundo más largo de América del Sur después del Amazonas. No por nada existen emprendimientos con un abordaje integral del turismo náutico. Uno de ellos es Paraná Tu Río, que opera los 365 días del año y que ofrece excursiones en kayak y Stand Up Paddle (SUP), travesías extensas y hasta una excursión de pesca nocturna llamada “Buscando al Surubí”.

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Pero sin duda, uno de sus musts a un precio accesible es la experiencia de gastronomía y leña, que incluye un paseo en lancha de una hora con vistas a la ciudad y al mítico Puerto Sánchez - el barrio de pescadores que inspiró al conocido chamamé del mismo nombre- para luego encallar en una playa privada y disfrutar de deliciosas empanadas de boga y tararira de entrada y mocholo y patí fritos de principal. Estos manjares resultarán inolvidables por la frescura del pescado de río y por el “toque” del cocinero Gustavo “Mono” Goncevatt, quien trabajó por años en el prestigioso restaurante La Locanda. El lugar elegido para el ágape suele ser la Isla Puente, de 120 hectáreas, cuyas tierras son compartidas con la provincia de Santa Fe.

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La ciudad en sí misma ofrece múltiples puntos para disfrutar, entre ellos La Catedral, emplazada frente a la plaza 1 de Mayo o bien la visita gratuita al Museo del Túnel Subfluvial, obra construida en 1969 que une por debajo del agua a Entre Ríos y Santa Fe. Pero sin duda los mejores spots que tiñen a Paraná de verde son el Parque Urquiza, diseñado por Carlos Thays y construido en tres alturas con vistas múltiples a la ciudad y el río, la recorrida por su costanera y el descanso en el tranquilo balneario Thompson.

“Queremos dar a conocer las experiencias que se pueden hacer en Paraná en todas las estaciones. Por eso nuestro lema es ‘Viví Paraná todo el año’. El compromiso es informar que por estar muy cerca de los grandes centros urbanos de mayor distribución de turistas en el país, como Rosario, Córdoba o Capital Federal tenemos la posibilidad de ofrecer un servicio los 365 días”, indicó Marcelo Quiroga, Secretario de Turismo de la ciudad de Paraná. Y agregó que si bien la capital entrerriana se destaca por tener una mayor cantidad de visitantes los fines de semana largo y vacaciones de invierno “hoy, que ha cambiado la metodología vacacional con pequeñas escapadas de 3 o 4 días es bueno que tengan en cuenta nuestra ciudad, en la que se pueden vivir múltiples experiencias, como por ejemplo el circuito cultural, religioso y gastronómico de 60 kilómetros junto con el Parque Nacional del Pre Delta, que se encuentra en la localidad de Diamante a 60 kilómetros, donde se recorren 12 colonias fundada por inmigrantes”, remarcó.

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Historia, comidas típicas y viñedos, al toque

Vale la pena tomar la ruta 11 y conocer las aldeas fundadas por los alemanes del Volga, que desembarcaron en el país en 1878 tras haber vivido 100 años en Rusia con el objetivo de trabajar la tierra. La forma de organización social es típicamente europea, ya que si bien los recién llegados trabajaban en el campo, vivían fuera de él, en estos pequeños poblados. Para conocer más de su historia se recomienda arrancar en el Museo Nuestras Raíces Alemanas, en la Aldea Spatzenkülter, palabra que significa “jolgorio de gorriones”. El espacio, a apenas 26 kilómetros de la capital entrerriana, exhibe un video con la historia de los inmigrantes, además de una colección de trajes, máquinas de coser, baterías de cocina y revistas. Queda frente a la parroquia “Asunción de María” y al cementerio “Salvá tu alma”, para los interesados en los circuitos religiosos. Esta aldea en particular, de apenas 600 habitantes, es la que más se asemeja a un viaje al pasado.

Son seis las principales y cada una de ellas tiene sus atracciones bien marcadas. Además de Spatzenkulter están Protestante, Salto, San Francisco, Valle María y Brasilera. Valle María, la más grande de todas ellas tiene paradas obligatorias como su Balneario y Camping Municipal que ofrece todas las comodidades en un entorno natural conservado y su puesto de productos regionales El Puente, atendido por una familia que puede recibir a los visitantes con trajes, música y bailes típicos. Pero en Aldea Brasilera tampoco falta el vestuario tradicional en el Munich Bar y Comedor, una institución de la comida germana con una gran variedad de platos y porciones más que generosas, entre ellas cerdo, salchichas con chucrut, quesos, fiambres, panificados típicos y carnes con papas y batatas.

Otra de las grandes sorpresas que depara el camino a la localidad de Diamante es la chance de visitar un viñedo. Es que Entre Ríos ostentaba vinos excelentes hasta que en 1934 el presidente Agustín P. Justo vetó la producción por fuera de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis), al punto ordenar quemar las plantaciones fuera de la región. Hoy, con esta ley derogada, hay quienes toman el camino inverso, como recuperar un campo destinado a la soja para plantar distintos tipos de uva, como Los Aromitos, situado en Colonia Ensayo. Este viñedo posee la marca de vinos Ára. Además de ofrecer degustaciones de merlot, syrah, tannat, chardonnay y blends, el viñedo se destaca por su paisaje y como su futuro es prometedor, prometen construir la bodega en la misma locación.

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Pre Delta: el pequeño gigante de los parques Nacionales

Con una superficie de 2.600 hectáreas, el Parque Nacional Pre Delta, en la localidad de Diamante, es uno de los más pequeños, pero también es uno de los espacios que alberga la mayor biodiversidad del país, precisamente con 540 especies de herbáceas, 270 de aves y 187 de peces. Con senderos que conectan a dos lagunas y excursiones en lancha que ofrecen un avistaje de islas vírgenes, este lugar conservado se convierte en un espacio ideal para los amantes de la naturaleza, el silencio y el descanso.

A diferencia de muchos otros parques nacionales, la entrada al Pre Delta es gratuita y además, cuenta con un espacio para acampar con parrillas también sin costo, que puede ser aprovechado por aquellos que busquen quedarse en Paraná con un presupuesto acotado y relajarse todo lo que se pueda. Eso sí, no vale cargar el celular, porque al ser un espacio protegido no cuenta con electricidad.

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Detalles que no se olvidan

Cerveza Heim. En sus versiones roja, rubia, negra e Ipa, esta exquisita cerveza artesanal de trigo producida por Ezequiel Heim en la Aldea Brasilera permanecerá en la memoria del paladar por su particular sabor y su calidad difícil de superar. Se pide en el comedor Munich, aunque no se puede llevar de recuerdo, porque no viene embotellada y su producción es pequeña. Pero a no desesperar: los que quieran volver a encontrarse con esta delicia por fuera de Paraná, pueden hacerlo cada año en la feria Caminos y Sabores, en La Rural (este año se realizó entre el 6 y 9 de julio).

Pescado de río y sus múltiples reversiones. Además de los clásicos, se pueden degustar variedades mucho más atípicas como el patí. Como desde Puerto Sánchez abastecen de pescado fresco todos los días a la ciudad, en cualquier local los platos ostentarán frescura. La boga, por ejemplo, puede degustarse de distintas maneras. Por ejemplo para los que gustan de los sabores simples, pero bien hechos, se recomienda pedirla asada en el Open Club, local informal que funciona como peña y parrilla de pescado. En cambio, para los que prefieren las cocciones más elaboradas, es bueno dirigirse a La Fourchette, el restaurante del Gran Hotel Paraná, que se especializa por la fusión de los platos típicos con la cocina francesa. En este caso, se consume en papillote, con verduras.

Un asombroso centro de simulación de salud. En Libertador San Martín se encuentra el enorme campus de la Universidad Adventista del Plata y, dentro de él, el Centro Interdisciplinario de Simulación en Salud John & Lynn Griswell, que si bien se puede visitar, es usado por los estudiantes de medicina para aprender el manejo de las emergencias médicas en todas sus etapas. Ni bien se entra, se puede ver una ambulancia real y a medida que se ingresa al centro, muñecos interactivos que pueden simular parpadeo, respiración, heridas, partos y hasta el propio fallecimiento. El valor de cada uno es de seis cifras en dólares. Desde la Universidad aclaran que la construcción del centro fue posible por el aporte del 80% de sus exalumnos. Es que para estudiar establecimiento educativo, no sólo se debe contar con buenas calificaciones, sino con un gran perfil misionero dispuesto a devolver lo aprendido a la comunidad.

Diversión en las alturas. El parque acuático y aéreo Interlagos, ubicado en María Grande, a 60 kilómetros de Paraná, ofrece máxima diversión en verano, aunque puede disfrutarse todo el año. En un entorno de belleza natural se montaron dos piletas con múltiples toboganes de agua de distintas alturas. Pero también en vacaciones de invierno se puede hacer tirolesa, caída libre y todo un circuito de equilibrio con distintos niveles. Además, el espacio posee un lago con botes con hidropedales y un amplio espacio verde de recreación, entre otras atracciones. Como en el predio también hay un restaurante, un resto bar y un puesto de comida rápida, resulta una excelente opción para pasar el día en familia.

Una fiesta de disfraces más convocante que una rave. El 17 de noviembre se realizará este evento masivo, que surgió hace 20 años como una iniciativa entre amigos para festejar un cumpleaños. Hoy este festejo de trajes variados convoca a más de 50.000 personas de distintos puntos del país. Al ser el más grande encuentro de este tipo en América Latina, Paraná suele completar para estas fechas sus reservas hoteleras. Por eso, para los que no se lo quieran perder, se recomienda reservar con tiempo.

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