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Paritarias: rigen cláusulas gatillo pero las ocultan

Los acuerdos de la UOM y del gremio gastronómico incluyeron artículos que harán ajustes automáticos si la inflación supera el 28% teórico que pidió Sica.

El Gobierno forzó una pauta nominal de 28% para los aumentos salariales de este año a través de sindicatos afines o necesitados de fondos extra para sus obras sociales, pero incluso en esos casos el número terminará por ser meramente orientativo al incluir cláusulas de aplicación inmediata si la inflación supera ese valor. Es el caso de los metalúrgicos de la UOM y de los gastronómicos (Uthgra), que firmaron sus paritarias este lunes en el número sugerido por el Ejecutivo aunque con una salvaguarda automática, según pudo confirmar este diario.

Si bien no se las denominó “cláusula gatillo” por pedido del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, en los hechos esa cobertura fue incluida para operar si la inflación de 2019 se eleva por encima del número puesto en los entendimientos con los empresarios. El funcionario buscó a través de esos convenios generar un efecto arrastre sobre otras actividades y establecer así una pauta salarial muy por debajo de la inflación calculada para este año por analistas y por el propio Fondo Monetario, siempre mayor al 40 por ciento. De hecho, Hugo Moyano inició ayer conversaciones con los empresarios del transporte de cargas con un pedido de aumento por arriba de ese valor.

De acuerdo a las actas firmadas ante la cartera laboral, y a las que tuvo acceso Ámbito Financiero, la UOM pactó con las cámaras patronales una compensación de 8% por la pérdida respecto de la paritaria 2018 (mediante un 2% de suba y seis pagos no remunerativos de $2.000 cada uno y la conversión de ese monto en remunerativo al final del proceso) y un 28% en tres cuotas para los próximos doce meses: 15% desde abril; 8% en julio, y 5% en octubre, como se publicó oficialmente. Sin embargo, en el artículo quinto del acuerdo se incluyó una cláusula de revisión para noviembre y quedó establecido que esa instancia “se anticipará en el supuesto de que la evolución del índice de precios al consumidor (IPC) Nivel General, publicado por el INDEC, supere en el período de vigencia del acuerdo el 27 por ciento”.

Mientras que la Uthgra, que por el desfasaje de 2018 sumó una compensación de 15,3 por ciento, acordó también 28% para la actual paritaria en tres etapas: 10% en junio, 15% en octubre y el 3% restante, en marzo del año que viene. Dante Camaño, líder del gremio en la ciudad de Buenos Aires, confirmó que el convenio sumó un artículo “de cumplimiento obligatorio” (y no informado por el Ministerio) según el cual, si la inflación supera el valor firmado durante este año, al mes siguiente los salarios de la actividad se ajustarán en igual medida. Por fuera de esa cláusula se incluyó otra que prevé una revisión global en marzo próximo.

Los gremios que firmaron en línea con el deseo del Gobierno no fueron elegidos al azar. Sica fue por años consultor de la UOM y le dio preponderancia a ese gremio fabril apenas asumió a la hora de conceder audiencias. Mientras que el líder nacional de la Uthgra, Luis Barrionuevo, fue desde el inicio de la gestión de Cambiemos uno de los principales sostenes de Mauricio Macri. Otros dos sindicatos firmaron bajo los mismos parámetros: el de empleados de estaciones de servicio, que encabeza Carlos Acuña, delfín de Barrionuevo en la jefatura de la CGT, y el de trabajadores de frigoríficos, a cargo de Alberto Fantini, habitué de los actos oficiales y uno de los que integró la comitiva oficial que viajó hace un año a Europa junto al entonces ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

En los casos de la UOM y la Uthgra hubo una razón financiera que facilitó los acuerdos. Ambos sindicatos, de los más grandes de la Argentina, son destinatarios naturales de una proporción mayor de fondos de la última distribución extraordinaria que hizo el Ejecutivo entre las obras sociales a favor de las que atienden a monotributistas y personal doméstico. La posibilidad de un efecto contagio a instancias de gremios de referencia le sirve a Cambiemos para impulsar una pauta que a organizaciones más pequeñas y con menor capacidad de protesta les resultará más dificultoso eludir.

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