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Páru: la cocina fusión peruana-oriental se viste de invierno

Una nueva carta se suma a las ya tradicionales que se disfrutan todo el año. Sushi, tiraditos, platos calientes y deliciosas tapas hacen que este restaurante se afiance entre los clásicos.

El invierno también es una excelente oportunidad para disfrutar del sushi, del ceviche y los tiraditos. Más cuando Páru, uno de los más grandes referentes de la cocina fusión peruana-oriental presenta en una “carta flotante” las novedades para esta estación del año, con platos fríos y calientes que se pueden combinar con sus clásicos, disponibles todo el año.

Las renovadas preparaciones buscan resaltar los sabores criollos peruanos sin perder el toque japonés. Pero más allá del equilibrio logrado, cada plato se destaca por su compleja presentación, algunas con fuego incluido. Por ende, cada una de las visitas a sus locales en Recoleta, Bajo Belgrano y Nordelta (recién mudado desde Pacheco) resulta toda una experiencia que combina la más alta gastronomía con sobriedad y elegancia.

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La carta de invierno se vuelve una gran excusa para acercarse a este restaurante especializado en Sushi & Grill. Para empezar, lanzaron los Niguiris especiales de dos piezas, precisamente el Hotate, con vieiras en mantequilla japonesa y queso parmesano gratinado; el Tako bbq, preparado con pulpo confitado a la bbq peruana y el Anticauchero, con pescado blanco al anticucho, yema de huevo de codorniz y huevas.

Los rolls toman protagonismo entre las nuevas propuestas. Se destacan el Sake laque, con salmón laqueado, palta y queso con mayonesa de rocoto, teriyaki y praliné de maíz o el Kiiro, con queso, pepino y verdeo con tartar de langostinos al ají amarillo, ambos de diez piezas. Pero entre quienes buscan probar distintos platos sin llenarse con los fríos se pueden pedir medias porciones de algunos de los best sellers de la carta clásica, entre ellos el Tempura de langostino con queso y palta por fuera, en salsa dulce o el Furai Maki, con palta queso y salmón, todo crocante.

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Las opciones de ceviches son numerosas. Para empezar está el Morado, con un mix de mariscos a la parrilla en leche de tigre al maíz morado y tamarindo; Al Wasabi, con pescado blanco en leche de tigre con wasabi y tsu y el Huevo y Salmón, con salmón tartar, yema de codorniz, huevas y galletas de arroz crocante. Pero también están el clásico ceviche peruano con pescado o mariscos marinados con lima y ajíes y el trío a elección para quienes no pueden decidirse.

Otro de los fuertes de Páru son los tiraditos. A los singulares Olivado, con láminas de pulpo, aceite de olivas y láminas de aceitunas negras y el favorito Car Passion, con miel de maracuyá y lima servido con hilos crocantes de filo y brotes (disponibles todo el año) se suman el Koko, con salmón tataki sobre leche de coco con praliné de maíz cancha; las Tres Salsas de pescado blanco con salsa de ají amarillo, acevichada y de rocoto; o el Tataki de salmón, con cortes gruesos de salmón glaseado con emulsión de palta.

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Como opciones crocantes y tapas, se puede elegir entre el Filo Ebi, hecho a base de langostino, palta y cilantro en masa filo crocante con salsa chili especial; el Bloody María, con langostinos con salsa anticucho sobre masa crocante con un shot de Bloody Mary peruano; o el Sakana Bao, un pan al vapor relleno de pescado blanco tempura, camote y mayonesa de ají amarillo, entre otros. Ente las tapas y dentro de la carta tradicional se destacan los mariscos al fuego cocidos en manteca japonesa y los cayos a la parmesana, que vienen gratinados, ambos servidos en vieyras y con las llamas anaranjadas a modo de presentación.

Las preparaciones al wok también son una especialidad de Páru, como el arroz socarrado y langostinos salteados; el Chipi sumi de chipirones salteados con ají amarillo rellenos de arroz negro; o el Chaufa nikkei, con arroz salteado con verduras, huevos y chicharrones de pescado.

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De lo que sale de parrilla, se impone la Pesca al bambú, de pescado blanco al ají amarillo, curry y hierbas andinas con hojas de bambú con hongos de estación, y el Shiromi y salteado con vegetales y hongos salteados al Hoisin con pescado blanco a las brasas.

Cabe destacar para el final un postre que combina a dos ganadores: el suspiro volcánico, un perfecto volcán de chocolate, solo que relleno del clásico suspiro limeño, que se acompaña de helado de crema.

A la vez, Parú ostenta una atípica y cuidada selección de vinos por copa; una carta de tragos muy amplia en la que no faltan el Pisco Sour y el Chilano, además del Páru Punch, que además de pisco contiene maracuyá, jugo de piña y amaretto. Para finalizar, deliciosos blends de té dan su toque final. Por su amplitud de platos, sus novedades y sabores, este restaurante se recordará con todos los sentidos.

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