Ambito Nacional

PJ de Mendoza asimila derrota y Sagasti se juega su liderazgo

El perfil dialoguista de la senadora y el buen vínculo tanto con Alberto Fernández como con Cristina de Kirchner la dejan bien posicionada para reconstruir un peronismo deshilachado.

Enviado especial - El peronismo mendocino digiere la derrota del domingo en manos del radical Rodolfo Suarez. Una caída previsible (hubo apenas una ilusión tras las PASO nacionales) pero que en el score final demostró una diferencia mayor a la esperada. Anabel Fernández Sagasti, la senadora nacional kirchnerista candidata a la gobernación, pondrá en juego ahora su liderazgo en el partido tras haber vencido en las primarias provinciales al peronismo de los intendentes. Una jefatura condicionada por los 15 puntos de ventaja del frente Cambia Mendoza y por los antecedentes de un partido que hasta hace un año estaba atravesado por una feroz interna que pareció suturarse con las elecciones a la vista.

La relación con Alberto Fernández ante su potencial presidencia y el inminente lanzamiento de una línea mendocina “albertista” pura configuran el nuevo mapa, mientras en el ala kirchnerista hojean la baja performance de Fernández Sagasti en algunos municipios gobernados por intendentes PJ, con cortes de boleta incluidos. Pero descartan traición.

Corte

"Mantuvimos los votos de las PASO. Lo que ocurrió es que los casi cien mil votantes extra que no participaron de las primarias y sí de las generales se volcaron por Suarez, quien también se llevó las adhesiones de los frentes que no pasaron el filtro de las PASO”, dicen desde los altos mandos del peronismo provincial.

En el sector de los intendentes, derrotados en las primarias (Sagasti venció a Alejandro Bermejo, jefe municipal de Maipú), confían que “nadie fue a menos” en las elecciones y que había “ilusión en ganar la provincia”.

En San Rafael (uno de los distritos PJ que adelantó sus comicios para el 1 de septiembre junto con Tunuyán, Lavalle y San Martín) el intendente Emir Félix había sido reelecto tres semanas antes con casi el 60% de los votos.

El domingo, sin la categoría intendente en juego, Fernández Sagasti ganó pero por menos de un punto de diferencia. Quince mil votos menos que en las municipales. En Maipú, en tanto, el Frente Elegí del PJ ganó la intendencia con la postulación de Matías Stevanato con 46%, pero Sagasti perdió en la categoría gobernador al cosechar 38%. Un corte de boleta inédito en la provincia.

De esos pagos es Bermejo, quien se postuló para la interna como gobernador y perdió contra la senadora.“El electorado maduró y tiene claro cuándo se elige intendente, cuando gobernador y cuando presidente”, dicen en el peronismo no K. Y aseguran que no hubo mala fe.

“El electorado mendocino es conservador, y la campaña de Cornejo de provincializar la elección fue muy eficaz. Además instalaron que Sagasti era joven para un cargo ejecutivo y lo lograron”, aseguran. También reconocen que muchos votantes del PJ tradicional no se volcaron por una dirigente surgida de La Cámpora. Es decir, creen que hubo un corte genuino a favor de Suarez.

Desde ese espacio, sostienen que la senadora queda bien parada para conducir el peronismo pese a la derrota por 15 puntos. “Hacia fuera suena mucha diferencia, pero adentro del PJ saben que Anabel fue sola y con su alma a la elección: cuatro de los cinco intendentes peronistas habían adelantado las municipales, Cornejo tiene una aprobación del 60% en Mendoza y fue muy eficaz en la campaña, en 2017 habíamos sacado 24%. Son condicionantes que los conocen todos”, aseguran desde cuarteles K. También argumentan que la edad de Fernández Sagasti (35 años), un perfil dialoguista (reconocido desde el sector de los intendentes) y el buen vínculo tanto con Alberto Fernández como con Cristina de Kirchner le dan condimentos para integrar a un PJ que se había deshilachado tras la derrota de 2015 y el final poco feliz de la gestión de Francisco “Paco” Pérez.

Dirigentes cercanos a la senadora creen que los intendentes no escatimaron esfuerzos, “aunque el corte de Maipú es llamativo”. Respecto a San Rafael, no ven fantasmas. Los peronistas ortodoxos incluso advierten: “Si Félix repetía ese 60%, quedaba como el rey del sur de Mendoza, ni siquiera en términos personales le servía perder volumen”. Y todos coinciden en que Cambia Mendoza apuntó con todos los cañones hacia el sur, principalmente San Rafael y Malargüe. En esta última localidad, el PJ había ganado las PASO 61-31, pero increíblemente en las generales la UCR retuvo la intendencia al revertir el resultado 58-41, en un distrito clave por albergar parte de la formación Vaca Muerta, con sus yacimientos de hidrocarburos.

De las intendencias en juego este año, el peronismo perdió San Martín en septiembre pero ganó dos municipios menores el domingo: La Paz y Santa Rosa. Se sumarán a Tunuyán, Maipú, Lavalle y San Rafael en el sexteto de dominios PJ.

En una muestra de convivencia, ayer Sagasti almorzó con los intendentes, candidatos y con Guillermo Carmona (presidente del PJ mendocino) para diagramar la campaña nacional.

Albertismo

“El peronismo no logra seducir al electorado, necesita una renovación”, explican desde una intendencia peronista. A futuro, hay quienes imaginan que Fernández Sagasti será la gran ordenadora del PJ y otros intuyen una “conducción colegiada”, con representantes de todos los sectores coordinando una unidad.

Asimismo, las miras ahora están puestas en las nacionales, donde todos los actores están trabajando para que Alberto Fernández repita la victoria de las PASO y para calcar el triunfo también en la categoría de diputados nacionales, lo que le permitiría al peronismo llevarse tres de las cinco bancas en juego. Y ante la eventual gestión de Alberto F. se tejen distintas opciones. Por un lado, un sector cercano al candidato presidencial lanzará en los próximos días un espacio 100% albertista, y que tiene vínculos incluso anteriores a que encabezara el binomio con Cristina de Kichner.

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