Marger: "Me gusta mover emociones"

Placeres

Desde sus inicios artísticos en Venezuela (país de nacimiento) hasta su llegada a Estados Unidos (donde reside en la actualidad), Marger recorrió el continente a lo largo y ancho como parte de diferentes proyectos. Fue a través de Carmen Jones, el personaje de "Fama, el musical" que la actriz y cantante llegó a Buenos Aires en 2001. Luego de terminar la gira, Alejandro Romay y Pepito Cibrián pusieron sus ojos en ella; algo que después también hizo Adrián Suar, quien la llevó a la televisión para formar parte de la telenovela El sodero de mi vida.

Pero si hay algo que quedó marcado en su vida fue el hecho de trabajar en El Show de Susana Giménez. "Fue la primera oportunidad que tuve de conocer a una diva. Aprendí la exigencia de los primeros detalles. Es una perfeccionista. Trabajar con ella fue unos de los regalos más grandes. Soy muy exigente en lo que hago y todo lo aprendí de ella", asegura Marger quien, además, dice que "Susana es genuina, empática. Es un ser solidario. Cuando me vine para Estados Unidos, me dijo que iba a ayudarme; y lo hizo. La quiero y respeto. Es un ser como pocos".

Lo que siguió desde ahí fue una carrera en Telemundo, la vuelta a las tablas y un contrato con Nickelodeon para actuar y grabar canciones para alguno de sus programas, como Heidi. Hasta hoy que, según le cuenta a AGENDATE desde Miami, "estoy abocada a defender mi proyecto musical". El mismo la expone como una artista dedicada al soul. "Lo que pasa ahora con el reggaetón, que se lo ve como algo horrible, sucedía en su momento con la mezcla que logró hacer Ray Charles entre el góspel y el rhythm and blues", sostiene.



"Baby baby", el sencillo debut de su primer trabajo para SONY fue grabado en La catedral del tango, en Almagro. "El video tiene un concepto vintage. Nos ayudó mucho la energía del lugar para poder recrear esa época", dice Marger. La canción forma parte de algunos de los trabajos propios que la artista dará a conocer en el disco que también tendrá canciones muy conocidas de los 50 y 60 adaptadas al español.

Periodista: En la canción hablás un poco de la matemática del amor. ¿Todo lo que está ligado a ese sentimiento siempre es un buen punto de partida a la hora de componer?

Marger: Es el motor para escribir mis canciones. Refleja mucho de lo que soy. Y en el disco se nota una madurez al respecto. Una profundidad. Es un trabajo que refleja todo el caminar de una artista que tiene trayectoria. Un encuentro íntimo y orgánico que me conecta con una audiencia que valora y aprecia la música.

P.: El disco fue grabado en Nashville (Tennessee). ¿Cómo fue la experiencia de estar en el lugar indicado para grabar un material de soul?

M.: Fue una experiencia única de poder llegar a una vara alta. Desde la compañía me dieron el lugar para que se pueda reflejar el alma y la esencia en este sitio con todos músicos que abrevaron y conocen al género.

Periodista: ¿En qué momento de tu recorrido artístico te encontrás?

M.: Las olas van y vienen. Creo que estoy en el proceso de cuando el mar está empezando a subir porque a veces el mar sube de manera brusca y otras, de a poco, dependiendo de la luna. Estoy muy segura de lo que estoy representando y siento que el público lo va a abrazar. En Latinoamérica es una música que disfrutamos sin entender el significado. Tener la oportunidad de escuchar clásicos en español y conectar con las letras, es increíble. Me gusta la idea de poder mover emociones. Y trabajo para eso. Es una preparación interna que no detiene el

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