"Siempre buscamos mirar con una lupa en vez de con un espejo"

Placeres

Daniel Habif, uno de los conferencistas motivacionales más importantes de Latinoamérica, se presenta hoy en el ND Teatro. La redes sociales y la conexión colectiva. “El mundo no necesita lámparas, sino antorchas”.

Es uno de los mejores y más jóvenes conferencistas de Latinoamérica. En su voz la energía se hace cuerpo. Flota. Atraviesa la mente, el corazón y el espíritu, y se mantiene viva. Comunica.

Se llama Daniel Habif, es mexicano y tiene el don de la motivación. Sus trabajos tienen miles de seguidores en las redes sociales y hoy presenta por partida doble (a las 17 y a las 21 en el ND Teatro) su coloquio "Inquebrantables". "Cada conferencia es diferente porque la propia energía modifica el ambiente. Una cosa es lo que se dice y otra la que se da a entender a través del espacio que se genera. La gente vino con la mente abierta y dejaron los juicios en la entrada", comenta sobre la función que brindó ayer, con entradas agotadas, en el mismo espacio.

Periodista: ¿Qué tan importante es la recepción del público a la hora de dar una conferencia motivacional?
Daniel Habif: Es fundamental. La conferencia no la hago solo. El público es el que te invita a dar una conferencia diferente que la que se puede brindar con empresarios que solo esperan información dura. La gente salió con una llama encendida y lo viví de manera muy catártica. En cada conferencia conozco nuevos espacios de mí.

P.: ¿Cómo es la vida de un motivador? Parecería que no cuentan con el modo natural de la depresión.
N.H.: Soy alguien que vive con estándares muy altos. Soy medio tirano conmigo. No me permito errores y persigo la excelencia. La vida no se trata de fingir perfección, pero lo que más me importa es decir la verdad. Para contarlo hay que haberlo vivido. Siempre debo estar conectado con mi mente, mi corazón y el espíritu.

P.: Latinoamérica vive un período de crisis económica y el concepto de lo autogestivo pasó de ser una herramienta más a una necesidad. ¿Cómo se aplica la conferencia a este momento?
D.H.: Este tipo de conferencia es importantísima para Latinoamérica porque justamente estamos viviendo un quebrantamiento, no sólo en lo económico y en lo político sino también en lo emocional y espiritual. Mi enfoque es acortar la brecha entre mente, corazón y espíritu. Hay quienes se enfocan en la mente, y viven de la razón y la lógica; otros que viven del corazón y son "emocéntricos"; y están los que viven de manera espiritual y se convierten en separatistas. Pero el ser humano es ilimitado. Nos hemos comprado tantas cosas de la sociedad y estamos tan adictos a la velocidad que no lo vemos.

P.: Gran parte de tu trabajo se difunde por las redes sociales, esos mismos espacios en los que se convive con lo irreal. ¿Qué opinión te merece?
D.H.: Las redes sociales hicieron un trabajo maravilloso, pero no es el más inspirador. Ves que hay alguien a los 23 que tiene 1 millón de dólares y sentimos que nuestra vida es una mierda. Y eso nos exhorta a la idea del éxito económico. Para mí, dar este mensaje es reeducar. Redescubrir. Y aceptarse como uno es. Y desde ahí, aprender a ser. Y ser en una sociedad que te dice que no tenés que ser como sos, ya es un éxito. Siempre buscamos mirar con una lupa en vez de con un espejo. Las redes ya no enjuician, condenan. Mi trabajo es encender la llama de otros. Este mundo ya no necesita lámparas, necesita antorchas, que vayan y encienda a otros.

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