Una aventura hacia el nervio del alma

Placeres

Cerrar los ojos y dejarse llevar. Si el viaje es el camino, El Viaje de la Kundalini puede ser una de las primeras respuestas a esas preguntas primigenias. A aquello que abunda adentro y que quizá no se percibe. Pero que ahí está. Condicionando el recorrido. A través de diferentes artes holísticas como la sonoterapia, la meditación, yoga, música aromaterapia y reiki, la obra sucede como una experiencia sensoperceptiva.

"Es un viaje a través de los chakras. Y para cada chakra utilizamos algunos de esos recursos de manera integral. Cada herramienta trabaja en su dimensión", le cuenta a AGENDATE Pablo Robles, director y creador de la obra. Y en relación a cómo lo recibe el público, comenta que "depende de hasta donde se quiera abrir cada persona. La idea es inducir para poder abrirse consigo mismo. Muchos tienen recuerdos ancestrales, sonidos que les hacían bien y que vuelven a sentir luego de años. Es algo muy especial. Cada vez que salimos del viaje, cada uno tiene su camino particular ya que cada persona uno tiene su historia".

La experiencia tiene sus pasos. Al comenzar, la gente recibe un antifaz y un pequeño dossier donde se le explica qué es la kundalini. De esa manera, el público comienza a vivir una obra diferente. "Crean o no crean es como si se metieran en una ficción. Hacemos unos movimientos de yoga para soltar el cuerpo y de ahí en adelante se cierran y se tapan los ojos y empieza el viaje sonoro. Trabajamos con muchos instrumentos que tienen un poder de introspección. Abren puertas internas. Potencian la exploración interna", sostiene el creador. Y agrega que "no siempre el que se espanta es que o conoce. Como no tiene una estructura donde poner una barrera, se entrega. Lo que termina pasando de manera colectiva es una purificación emocional. La obra lo facilita, colabora para que eso suceda. Es menester para que haya una meditación de estas características. Todas las emociones reprimidas que no se manifestaron en su momento, salen".

La obra ya fue vista por casi 10 mil personas entre diferentes funciones realizadas en Rosario, Bariloche, Barcelona y otras ciudades España; y este sábado a las 18.45 vuelve a la Capital, más precisamente a la Sala Caras y Caretas, en Sarmiento 2037. "Cada ciudad tiene su impronta. La obra trabaja con mucha empatía con el campo unificado. Pasa a través de nosotros y conectamos con lo que está pasando. En Barcelona hicimos la función días después del atentado del 17 de agosto y antes de la represión de Cataluña. Y eso estaba en el ambiente. No es sólo el estrato social, lo urbano o la naturaleza. Lo temporal también afecta. Con eso lidiamos", dice Robles. Y ante la consulta de cómo se vive hoy con la contaminación visual a la que todos están sometidos. "Hay un nivel de ansiedad y de separación de naturaleza. Es otro ritmo y hay otras prioridades. Perdimos el foco. Estamos desequilibrados con esto de correr. Es un vicio, pero es como se vive en esta matrix. Es necesario hacerse espacios de silencio".

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