Comentarios políticos de este fin de semana

Política

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


También recoge este columnista el adelanto de este diario sobre una oferta del gobierno a los dirigentes del campo de ir a una retención fija que estaría entre 35% y 50%. Esa idea, que estudia el gobierno desde hace diez días, no la acepta Néstor Kirchner porque cree que es mejor aparecer quebrando el frente del campo que acordando con él cualquier solución. Kirchner, relata Morales Solá, prefiere pasar el tiempo especulando sobre conspiraciones, mayormente periodísticas pero sordo ante el creciente mal humor social hacia el gobierno de su esposa.

Como otros columnistas, advierte como señal de deterioro la noticia que circuló el miércoles pasado de una eventual salida del jefe de Gabinete. Kirchner mismo, cuenta, llamó por teléfono a varios periodistas -no dice a quiénes- para desmentirles ese hecho.

Esta intervención del ex presidente siguió a discusiones con el jefe de Gabinete por considerarlo a éste demasiado moderado ante el campo y por proponer acuerdos que, entiende el santacruceño, debilitarían mucho más a Cristina de Kirchner. Esta gobierna, dice el columnista, herida por las intervenciones de su esposo y la irrupción en estos primeros meses de su presidencia de todos los problemas acumulados y heredados: inflación, crisis energética, gasto público disparado, caída de la inversión a niveles insoportables si se los compara con los más altos de Chile y Brasil.

VERBITSKY, HORACIO.
«Página/12».


Leer a este columnista es una mirada útil sobre el estado en que se encuentra el gobierno.La entrega de ayer se agota en la acumulación de chicanas argumentales para uso del gobierno en su debate con los dirigentes de campo: que hay empresas que depredan el suelo al plantar soja pero que se ocultan en ese debate (como proponiendo un escrache por parte de los activistas del gobierno); que en realidad Guillermo Moreno es mejor que Martín Lousteau porque propuso retenciones fijas, aunque más altas, que no aceptó el ex ministro de Economía con su plan de retenciones móviles; que los Kirchner nunca retroceden ante sus críticos porque eso está en su ADN político y que han llegado en su provincia a sacrificar a gobernadores con tal de mantenerse en sus trece (vaya proeza, que se paga con fondos públicos); que Cristina de Kirchner le ganó cómodamente las elecciones presidenciales a Elisa Carrió (?); que los diarios «La Nación» y «Clarín» tienen un negocio con Expoagro cuyos detalles dice que ocultan (cuando en realidad abruman con publicidad cuando se realiza).

Todos estos argumentos, viene a decir Verbitsky, deberían tenerlos en cuenta los funcionarios del gobierno y los quejosos del campo cuando se sienten esta semana a discutir una solución.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».

El mandato a todas las plumas del monopolio es fustigar al gobierno.
Este columnista reflota la crítica de sus colegas domingueros por el doble comando presidencial. Aporta el análisis de su principal consecuencia; que debilita al gobierno ante la peor crisis desde que asumieron los Kirchner en 2003.

Recoge el anuncio de este diario que la intención del gobierno es proponer un sistema de retenciones fijas, pero que los Kirchner esperan algún momento con más oxígeno para plantearlo sin pagar un costo político. La consecuencia de esa espera al 25 de Mayo le acumula más costos al gobierno por la caída de la actividad económica y el desplome de las retenciones, junto a aquello que había querido resguardar el gobierno con sus medidas del 11 de marzo pasado.

El diagnóstico sobre el poder no puede ser, para este columnista, más desolador: caída en las encuestas y sombríos pronósticos para las elecciones del año que viene. Casi perdonavidas esta frase de Van der Kooy: «El ex presidente, pese a todo, no desespera». Cree que podrá retener 35%/40% de los votos en 2009 para que el peronismo siga apoyando al matrimonio. Para 2011 tienen la solución: no habría reelección de Cristina, Néstor ya avisó que no vuelve y todo el poder lo cederían a Daniel Scioli como candidato a la Presidencia en esas elecciones. Si el columnista quería arruinarle el fin de semana a los Kirchner estas especulaciones son insuperables como herramienta de mortificación para el gobierno.

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


El profesor intenta dar respuesta racional al reclamo -y el proyecto- del gobierno de ir a una mejor distribución de los ingresos. Se remonta a la doctrina económica ortodoxa para afirmar algo obvio pero ausente de los discursos públicos: no se puede distribuir lo que no se tiene. Acierta Grondona cuando compara el ingreso por cápita de la Argentina (u$s 5.300) frente al de, por ejemplo, Noruega (u$s 67.000) y concluye que la Argentina es un país pobre cuya única posibilidad de ir a una mejor distribución es crecer más, acumular y ponerse en la línea de los países ricos. El profesor califica al proyecto kirchnerista de «distribucionista» por su intención de que un sector generador de rentas como el campo se alinee con los sectores más pobres impidiendo, además que cuente con reglas como para mejorar su productividad.

Resbalan los argumentos de Grondona cuando se lamenta que la geometría política de la Argentina no cuente con un fuerte partido liberal que fuerce el crecimiento y que se alterne en el poder con una socialdemocracia más volcada, cuando le toque gobernar, a distribuir lo que se acumule por obra de los primeros. Pero esto es lo que hay en la Argentina; lo que el propio profesor llama un «país chavista» que tiene un gobierno estatista y concentrador que se disfraza de distribuidor. Para eso Grondona no tiene solución (ni nadie, por ahora).

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