Comentarios políticos de este fin de semana

Política

MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»


Celebra el columnista, aunque con sordina, que los Kirchner ahora tengan un plan de gobierno, particularmente para la economía. Lo expresa con tanto pesimismo que define al programa como un intento de huir de un nuevo default. Le parece bueno, de todos modos, que el gobierno haya salido de la altanería con la cual pareció festejar el estallido de los mercados financieros en todo el mundo con una consecuencia negativa para el país: un plan como la renegociación de la deuda con los «holdouts» le iba a aportar a la Argentina unos u$s 2.500 millones de fondos frescos para solventar el año 2009. Como no hay plata en el mundo, hasta esa medida -como la del pago al Club de París- le parece a Morales Solá un «pavoneo», cuando él mismo había saludado con alegría esas decisiones al anunciarse.

El resto es una reseña de la puja entre los sectores de interés que entornan al gobierno. Empresarios que buscan una devaluación para mejorar su capacidad de exportar, sindicalistas que buscaban un «bonus» de fin de año, pero que ahora se conforman con mantener el nivel de empleo en una economía más que enfriada.

Sobre esto no aporta Morales Solá mucho a lo que ya se sabe, salvo conclusiones políticas obvias, como que «los Kirchner nunca gobernaron la penuria». La penuria daña a todos los gobiernos, aquí y en todos los países del mundo, con la particularidad local de que el país vive desde por lo menos una década en una crisis política formidable que ha dejado a los gobiernos sin tecnología política para administrar la adversidad. Eso es lo que explica la debilidad del actual gobierno, algo que los Kirchner han heredado, y agravado, porque no han hecho nada de lo mucho que estuvo a su alcance para remontar la crisis política. Eso, más que decisiones de un mal gobierno, es lo que explica que la política aeronáutica la manejen los sindicatos del sector y que la exterior -en el caso Uruguay- la administre una asamblea de vecinos de una ciudad que ni es capital de provincia, pero que tiene más fuerza y más argumentos que la fuerza de dos gobiernos nacionales.

VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»


Tan inmisericorde como su colega de «La Nación», usa el mismo argumento: el temor de los Kirchner a que los efectos de la crisis financiera global terminen paralizando el segundo mandato familiar en la presidencia. La desaprensión y el gasto electoral, argumenta Van der Kooy, le quitaron al gobierno cualquier ventaja que hubiera podido sacar de los buenos precios de los granos que se pagaron hasta este año. La caída de las cotizaciones se suma a las dificultades del sector con el gobierno, y se agrega a la baja de la actividad y el consumo. El panorama que describe preocupa al gobierno, que parece convencido de preservar uno de los dos activos que le permitieron a Néstor Kirchner transitar su primer mandato: el superávit fiscal (el segundo, que es el prestigio en un sector del público, lo perdió en la pelea con el campo y no ha logrado recuperarlo). En esa «malaria» es fatal que una vez más Néstor Kirchner vea diluirse sus sueños transversales y de buscar adhesiones por fuera del PJ formal.

Abrazado a esa tea no está seguro de que las elecciones del año próximo sean un paseo, como presume. Por eso extendió el indulto del cual ya gozaban Juan Schiaretti y Carlos Reutemann, a Jorge Busti.

GRONDONA, MARIANO
«La Nación»


La columna del profesor parece más una colección de refranes que un análisis de la semana que pasó. Ese refranero de Churchill, el mariscal Foch, Julio César y San Martín le sirve para dictaminar que ante una crisis un gobierno debe actuar con «sinceridad y fortaleza». Ese ánimo no deberíacomprometer sólo a los gobiernos ante las crisis, sino a todo quien emprenda un desafío (los novios antes del casamiento, el boxeador antes de subir al ring, etc.). Estas premisas sirven al silogismo de todos los domingos: los Kirchner no actúan con sinceridad y fortaleza, y por eso están condenados al fracaso. A diferencia de aquellos acuñadores de frases célebres -«Sólo puedo ofrecerles sangre, sudor y lágrimas» (Churchill), «Mi derecha ha sido rodeada, mi izquierda tambalea, mi centro está quebrado; por lo tanto, ataco» (Foch), «Vine, vi, vencí» ( Julio César), «El sol anuncia que la victoria será nuestra» (San Martín)-, los Kirchner niegan la realidad, se resisten a admitir la gravedad de los efectos de la crisis financiera mundial en la Argentina. ¿Qué debieran hacer? Huir del caudillismo vitalicio y avanzar hacia una república democrática con dos partidos políticos que se respeten y se alternen en el poder. Difícil que los Kirchner, o cualquier otro gobierno, puedan lograr esto mediante un decreto. Como en anteriores entregas, el profesor sigue debiéndoles a los lectores una receta realista.

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