17 de febrero 2003 - 00:00

Kirchner ya practica tiro con el gabinete de Duhalde

Kirchner ya practica tiro con el gabinete de Duhalde
Está bien que a Néstor «Lupín» Kirchner no le guste que lo traten de «Chirolita» de Eduardo Duhalde. Pero recusar esa imagen no debería llevarlo a convertir a Duhalde en su propio «Chirolita». Es lo que pretende hacer desde hace 15 días, pidiendo la renuncia de distintos funcionarios del gabinete presidencial. En la mira puso a Miguel Angel Toma y Jorge Matzkin, es decir, al ala manzanista del gobierno. Pero sus odios son más pequeños y tienen que ver con internas parroquiales de su propia provincia.

Con Matzkin el problema estalló cuando el encargado del Instituto de Asuntos Municipales, Armando Traferri, dijo públicamente que prefería el triunfo de Carlos Menem. Fue en Santa Fe, hace 15 días. Es un funcionario de tercera línea al que Kirchner detectó no sólo por su manía de recorrer, con su mirada implacable, el organigrama del Estado detectando disidencias con su proyecto. Traferri comete un pecado capital: está en el cargo porque lo designó Arturo Puricelli, el subsecretario de Provincias del Ministerio del Interior. Puricelli, ex gobernador de «Lupín» es objeto del odio del candidato desde hace años. El tampoco se muestra amigable: a quien lo visite en su despacho lo atiborra de anécdotas sobre el autoritarismo de los Kirchner en Santa Cruz.

• Impuntualidad

Quien terminó pagando el pato fue Matzkin, quien esperaba verse con «Lupín» el jueves pasado, cuando estaba prevista la firma de una asignación monetaria a la provincia en el Ministerio del Interior. El ministro quedó de seña, algo que lo pone especialmente nervioso: Matzkin es un obsesivo de la puntualidad y del cumplimiento de los compromisos protocolares. Sólo abandona esa formalidad cuando se trata del sueldo (ahora anda en busca de una banca bonaerense, desencantado con que los pampeanos no lo quieren votar más).

Toma es otro al que los «Lupines» se la tienen jurada. No tanto a él, que es secretario de Estado. La especialidad del matrimonio Kirchner, como se ve, es la jerarquía microscópica de la administración pública. En el caso de la SIDE, el director de Reunión Interior, Jorge Mango. La senadora Cristina ya lo denunció hace tiempo, durante la gestión de otro patagónico (precursor de Matzkin en eso de mutar a bonaerense) el ex jefe de Inteligencia Carlos Soria. La esposa del candidato acusó a Mango públicamente de hacerle operaciones en su contra, acusando de ello al gobierno de Duhalde, del que ahora dependen para satisfacer su ambición de llegar a Olivos. Toma no echó a Mango, como pretendía «Lupina» sino que lo confirmó en el cargo por falta de pruebas.

• Reproches

Con Matzkin y Toma los problemas no se agotan en las conductas de sus subordinados. Al ministro del Interior le reprocha también haber mostrado una encuesta de Hugo Haime en la que él aparece cuarto (no es la única en la que está en esa situación; que le pregunte a Francisco de Narváez, que realizó varios sondeos en el Litoral, donde el resultado es el mismo). Y a Toma andar diciendo que la campaña no es una marcha triunfal, a gente que se lo cuenta a él. Toma y Matzkin sospechan de un ex manzanista que fue por años (¿sigue siendo?) empleado de los Kirchner, quien los representa también en tribunales para la discusión preelectoral con el menemismo: Juan Carlos Mazzón, secretario privado de Duhalde, quien guarda viejos rencores con José Luis Manzano y su grupo. El conflicto fue «in crescendo», sin que siquiera el oncólogo José Pampuro lo pueda moderar. Y eso que Duhalde lo tiene para la «alta complejidad».

Como Eduardo Angeloz cuando le pidió a Raúl Alfonsín la cabeza de Juan Sourrouille o como los Duhalde, cuando le reclamaban a Carlos Menem la expulsión de Víctor Alderete y María Julia Alsogaray, el candidato oficial se tentó también con hacer campaña contra el propio gobierno.

Su malestar puede resultar comprensible. Después de todo, no ha de gustarle que el Presidente ya prometa a algunos ministros que se mantendrán en el cargo «cuando gane Lupín» o que le quiera poner un vice como es ostensible que sucede.

Esa posibilidad de durar más allá del 25 de mayo a través de su delegado patagónico se ha vuelto problemática para los Duhalde, quienes también descubrieron fallas en la misma operación en la provincia (si Felipe Solá hasta les echó al yerno, Gustavo Ferri, del cargo que controla la política juvenil). Contra lo que se espera de él «Lupín» decidió ya desde ahora tirar al blanco sobre el gabinete del Presidente, con dudosa puntería, claro.

No siempre es de los que donde ponen el ojo ponen la bala.

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