Las dudas del gobierno para reelegir a Kirchner

Política

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».

Trata un tema menor pero no despreciable para pleno verano. Dice que no se sabe de dónde surgió la versión de que se adelantaría la elección presidencial de 2007. Hasta donde este diario puede saber, el nacimiento de tal versión fue desde un analista político -y no de la primera línea- que luego creció por eso, porque es verano y los temas para análisis no abundan. Luego Van der Kooy usa un diario afín al gobierno y con precisión señala que el 24 de octubre pasado en una cena con íntimos en Olivos Néstor Kirchner insinuó «construir una candidatura para 2007 y sólo por un período (2007-2011, cuando volvería Néstor Kirchner). Agrega tal columnista que personalmente le preguntó al presidente Kirchner la posibilidad de la reelección y éste se la negó. Luego cae en una serie de elucubraciones sin mucha lógica sobre si quiere o no la reelección Kirchner, o si «construir una candidatura» significa Cristina Kirchner.

Sobre estos temas hay que partir de dos puntos que convergen pero que el columnista de «Clarín» ni se acerca -o no puede acercarse-. El «proyecto» del matrimonio Kirchner es hegemónico: el poder mientras vivan. No lo encaran con adecuada habilidad política -no la tienen, ni su entorno- y saben bien que a) no tienen carisma personal, ninguno de los dos, para movilizar masas y b) que lo sustituyeron por un excepcional momento externo favorable a la Argentina -fundamentalmente China y la soja- que les dio dinero suficiente como para compensar con subsidios y aportes directos de plata la compensación que el carisma no les brindan. Saben, también, que con tremendo aporte económico apenas si llegaron en la última elección al reducido 40% de los votos para continuar en el poder (pensemos que Juan Perón en 1973 logró 62%, sin repartir dinero). En consecuencia todos sus planes políticos para el fin de perpetuarse en el poder deben contemplar esas dos realidades. Buscar otro «candidato» para 2007 no es más que aprovechar el seguro fluir de dinero externo -Van der Kooy lo pronostica para Latinoamérica durante dos o tres años más- para ganar la próxima presidencial aunque se repita el escaso 40% y buscar en 2011 una reelección por otros 4 años quizá creando la imagen «del ausente añorado», que podría ser el propio Néstor Kirchner.

Un gobernador muy importante -que ambiciona ser el segundo de la próxima fórmula presidencial kirchnerista en 2007 donde es seguro no estará Daniel Scioli- contó este pensamiento que le transmitió Kirchner: «Si quien asuma en 2007 asegura la continuidad de lo nuestro puedo prescindir de mi candidatura. Si hay amenaza a eso me presentaré a la reelección». Esto se ubica en las declaraciones a
Ambito Financiero de Carlos Kunkel quien dijo que «recién en setiembre de 2007 Néstor Kirchner decidirá si va a la reelección o no». Van der Kooy reduce bastante mal la gravitación en el kirchnerismo de Kunkel, un hombre que lanzó la idea política de la candidatura bonaerense de Cristina Kirchner antes que nadie. Y acertó.

Los
Kirchner -sustentados políticamente sólo por el dinero para repartir que les aporta el sector externo, Asia y más concretamente China- deben ser analizados con más profundidad que un «tema de verano». No hay que olvidar que para la elección de 2007 Kirchner no podrá asegurarles a los gobernadores y a los abundantes «borocoteados» lo que tanto le favoreció en la última elección: el dominio de los fondos cuantiosos del exterior durante el período 2007-2009. La razón es simple: hubo elección legislativa en octubre pasado pero el propio Kirchner seguiría gobernando esos dos años, 2005 a 2007. Pero nadie puede asegurar que el mismo Kirchner vaya a dominar el panorama nacional de 2007 a 2009 y la nueva elección. Si resultara otro ganador a presidente de la Nación en 2007 quienes se «borocotearan» esta vez al kirchnerismo podrían terminar en pésima posición luego.

Además debe tenerse en cuenta cómo se está moviendo la oposición con más inteligencia que el gobierno. Que Elisa Carrió se acerque a Mauricio Macri es operación de alto vuelo político. No porque vayan a compartir ideas sino que Carrió sabe que si Macri va como candidato a la elección presidencial a ella le queda totalmente despejado el camino para ganar la Jefatura de Gobierno de la Capital Federal, no sólo porque fue segunda en votos de Macri sino porque sabe que ni antes ni ahora el kirchnerismo logrará armar un candidato con chance en un distrito cada vez más antigobierno en la medida en que tal masa de votantes lo ve al oficialismo con carácter día a día menos democrático, prueba palpable última es que pretenda dominar la designación de jueces. Kirchner, con su poco apego a la democracia es posible que jamás logre ganar la Ciudad de Buenos Aires, uno de los 3 distritos con votos más importantes del país.

FERNANDEZ DIAZ, JORGE.
«La Nación».

La columna de Jorge Fernández Díaz -que reemplazó ayer en el ensayo de «La Nación» a la de Mariano Grondona-está dedicada a un tema que fascinó a una parte del periodismo de los últimos dos años y medio: desentrañar quién es Néstor Kirchner. Si es peronista o no lo es, si es de izquierda o de derecha, si su autoritarismo es constitutivo o sólo táctico, exigido por el momento histórico. En este sentido la nota exhibe una de los peligros de la Argentina actual, acaso uno de los síntomas de su decaimiento: la posibilidad de explicar casi toda su vida pública por las veleidades o ciclotimias de una sola persona, que manda.

Más allá de eso, la nota vale por dos razones. La primera, un diálogo con varias sugerencias interesantes con un ex ministro menemista que, a todas luces, es Carlos Corach. Cualquiera que haya escuchado a Corach en los últimos tiempos reconocería su voz en esos párrafos (resulta raro, por decir lo mínimo, publicar interpretaciones y análisis «off the record»; ¿a tanto llega el miedo a Kirchner?). El otro motivo de interés de la nota es que presenta una colección de las excusas con las cuales algunos hombres del gobierno pretenden disculpar al Presidente de sus conductas más exorbitadas. Comencemos por estas últimas:

1. A Kirchner no se lo puede tildar de populista, como a Hugo Chávez, porque mantiene una política ortodoxa de superávit fiscal, salida del default y pago de la deuda.

2. La existencia de un eje Caracas-Buenos Aires es un invento de Chávez.

3. La anticumbre de Mar del Plata fue organizada por el gobierno para encapsularla y neutralizarla.

4. A los empresarios se los llama para negociar precios, no se los corre con decretos inconsultos.

5. La intemperancia de Kirchner se debe a que llegó al poder en medio de una selva de intereses que hay que dominar y ordenar de alguna manera.

El presunto Corach, por su parte, acota lo siguiente en la nota de Fernández Díaz:

1. Kirchner es más peronista que Menem. El volvió a la lógica del movimientismo, iniciado por Hipólito Yrigoyen. En cambio nosotros intentamos encorsetar al PJ en un sistema bipartidista con los radicales.

2. Lo que en Kirchner parece revolucionario, como pagarle toda la deuda al Fondo, hubiera llevado a que a nosotros nos quemaran la Casa Rosada.

3. Hace bien Kirchner en no llevarle tanto el apunte a los Estados Unidos. A nosotros, en los '90, nos pagaron muy mal después de haber hecho todos los deberes.

LABORDA, FERNANDO.
«La Nación».

La nota de este columnista, en reemplazo de la clásica de Joaquín Morales Solá, presenta los dos temas que, dicho irónicamente, constituyen hoy el programamás sólido de la oposición: el avance de la inflación y la posibilidad de una enfermedad de Néstor Kirchner que complique su gestión.

Respecto del primer tema, la inflación, Laborda sostiene que puede traer inconvenientes a una clase media que se ha acostumbrado nuevamente a comprar en cuotas. También a los más necesitados, que verán devorado su Plan Jefas y Jefes de Hogar. Aún así, el columnista se resigna a que el gobierno apuesta a la inflación como el costo menor de un alto crecimiento.

Respecto de la enfermedad presidencial, que hasta ahora sólo existe en los rumores, sostiene que podría estar en la base de los ataques contra Daniel Scioli, dado que el matrimonio presidencial no querría que una convalecencia de Kirchner termine por darle el poder al vicepresidente, siquiera por un tiempo.

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