Piqueteros con gran hotel

Política

El gobierno que paraliza el país por no destrabar un conflicto con el campo, al que le pide dinero para pagar obras, da un ejemplo de dispendio de los bienes públicos. Un grupo de tribus piqueteras recibirá por diez años un petit hotel del barrio del Once que pertenece al Estado. Como si le sobrase el dinero, lo que fue el hotel Marconi, de los empleados de los ferrocarriles estatales -y además una calificada milonga- lo usarán como propio los seguidores de Luis D'Elía, Eduardo Depetri y algunos sellos menores (queda excluido, por opositor, Raúl Castells). Ocurre al mismo tiempo cuando el gobierno justifica su proyecto de las retenciones móviles en que necesita plata para hacer hospitales, escuelas y viviendas para los pobres. Otro rostro de la Argentina de la prebenda y del pago fácil con el dinero de los contribuyentes.

Todo se degrada; hasta los simbolismos. De aquella consigna que coreaba la «juventud maravillosa» en los 70, que prometía convertir el Sheraton Hotel en un hospital de niños, la política inmobiliaria del gobierno se contenta con ceder un antiguo hotel ferroviario a ciertos piqueteros amigos.

El fraseo de las columnas de la JP y de Montoneros, tendencias a la que periféricamente adhirieron los Kirchner y a las que aún hoy rehusan nombrar sin rodeos -como los satanistas evitan pronunciar la palabra que nombre a su adorado-, tiene una emulación menor, su remake clase B, con el hotel Marconi. ¿Qué menos, si a las Madres de Plaza de Mayo les dieron varias hectáreas en la ESMA?

El ONABE, organismo que se encarga de administrar bienes del Estado que pertenecían a empresas estatales pero no entraron en las privatizaciones de los 90, cedió por 10 años, en comodato, a un puñado de agrupaciones piqueteras y sellos partidarios K la explotación de ese antiguo hotel.

Ubicado en el barrio del Once, el hotel Marconi era un alojamiento ferroviario, cercano a la estación de la línea Sarmiento, que por años se usó para recibir a viajantes y trabajadores de Ferrocarriles Argentinos. Tenía un encanto adicional: un gran salón que, allá lejos, fue una milonga elogiada.

De tres pisos, el edificio que administraba el ONABE pasó a manos de la FTV de Luis D'Elía, el Frente Transversal de Edgardo Depetri y, entre otros, el partido Proyecto Popular que ordena Gabriel Fucks pero que entre sus fundadores tiene a Fernando Suárez, justamente quien preside el ONABE.

Todos, claro, sectores obedientes de la Casa Rosada. Al margen, quizá para cubrir algunas formas, en el lugar también tendrá su lugar de reunión una asociación de ex combatientes de Malvinas.

Hace semanas que los piqueteros K, congregados en un megafrente que denominaron Unidad Popular, tomó forma en pleno conflicto con el campo y que fue recibido por Néstor Kirchner en la sede del PJ nacional, tomaron como centro de reunión el hotel Marconi que prometieron refaccionar.

Podrán ocuparlo, según el acuerdo facilitado por el ONABE, por 10 años. Dirán, quizá, que se recuperó un ámbito para fines más beneficiosos que el destino de bailante que tuvo, en los últimos tiempos, el hotel Marconi.

En adelante, en el amplio salón que fue milonga y luego se erizó con el ritmo estridente de la cumbia villera, vibrará con otra melodía: la de las loas kirchneristas. ¿Podrá Raúl Castells pedir que le cedan un edificio oficial para montar su comedor piquetero?

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