Pobre acto de piqueteros pasó sin violencia por la Plaza de Mayo

Política

La movilización de los piqueteros resultó ayer un verdadero fracaso: sumaron pocos activistas y no lograron el apoyo de los ahorristas del «cacerolazo». La marcha, que terminó sin incidentes, fue controlado por un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad para disuadir posibles desbordes.

Inclusive, y por primera vez, se vio gendarmes apostados en el interior del Congreso, mientras más de tres mil hombres de la Policía Federal se encargaron de asegurar que la violencia no se apoderará otra vez de las calles de la Ciudad.

Desde el Congreso los piqueteros esbozaron un discurso de confrontación sin peso y aseguraron que no están dispuestos a pactar una tregua social si el gobierno no modifica el rumbo económico.

Fue un pobre acto de protesta, que reunió a unos pocos activistas y en el que el dúo piquetero de Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete, dejaron en evidencia la aguda pelea que mantienen con el Bloque Nacional de Piqueteros, sector al que ayer calificó de derecha y de responder a los intereses de las multinacionales.

«No damos tregua a nadie. No firmamos la paz social y vamos a estar en la calle confluyendo con los sectores afectados por la política del gobierno», brabuconeó Alderete frente al Congreso.

• Sin tregua

El martes los líderes de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) y de la Corriente Clasista Combativa (CCC) habían dicho que podrían firmar un convenio con el gobierno para la distribución de los planes sociales, pero ayer se ocuparon de aclarar que eso «no implica una tregua social».

Envalentonados D'Elía y Alderete protagonizaron un discurso que en todo momento intentó aparentar un distanciamiento con el gobierno e inclusive amenazaron con realizar «escraches» en la casa de cada legislador que vote a favor de la propuesta de presupuesto oficial, que posiblemente sea tratado hoy por la Cámara de Diputados.

«Los piquetes los vamos a hacer en la casa de quienes voten por este presupuesto. Por más que se disfracen para venir hasta el Congreso, los vamos a reconocer. Caguémoslos a patadas en el culo cuando los veamos en la calle», arengó Alderete.

Con este acto y una innumerable cantidad de manifestaciones y piquetes en todo el país que pasaron inadvertidos en las mayorías de las provincias, los activistas y sindicalistas recordaron la caída del ex presidente Fernando de la Rúa y reafirmaron su decisión de «enfrentar» la política oficial que, según dijeron, «es muy parecida» a la del gobierno de la Alianza.

La protesta, que incluyó un reclamo común contra la propuesta oficial de presupuesto nacional y varias reivindicaciones particulares, arrancó con piquetes, cortes de ruta y el bloqueo de los principales accesos a la Capital Federal. Aunque generó varios inconvenientes, la protesta no tuvo la fuerza que los organizadores habían anunciado. Influyó en esta situación la fuerte presencia de policías y gendarmes que el gobierno dispuso para contener posibles desbordes sociales.

• Negociaciones

Y también, la sucesivas negociaciones que hombres del gobierno mantuvieron durante toda la noche con punteros de los piqueteros para lograr una movilización pacífica. Es que para el gobierno era importante evitar nuevos enfrentamientos con los manifestantes, justamente cuando se cumplieron dos meses de los violentos episodios que terminaron con la renuncia de De la Rúa.

La protesta comenzó cerca de las 10 ayer cuando un grupo de piqueteros cortó al tránsito en el acceso a la Capital Federal del Puente Saavedra, en el límite entre el barrio porteño de Núñez y el partido de Vicente López.

En tanto, unos 200 activistas de la CCC y del sur del conurbano cortaron el tránsito en el Puente La Noria, que une la Capital Federal con el partido de Lomas de Zamora, aunque después fueron levantados.

Al mismo tiempo, decenas de activistas de izquierda del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) -sector disidente- se concentraron en el centro porteño para luego marchar hacia la Plaza de Mayo. Los manifestantes se reunieron en Avenida de Mayo y 9 de Julio para reclamar 50 mil puestos de trabajo y bolsas de alimentos para los más necesitados. Luego se movilizaron hasta la sede de Repsol-YPF, sobre la Diagonal Sur. Después se desconcentraron pacificamente ante la evidencia del fracaso.

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