16 de abril 2008 - 00:00

Sin Barrionuevo, CGT pacta agenda de la reunificación

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Otra vez la mesa estará incompleta: Luis Barrionuevo esquivará la invitación para compartir este mediodía almuerzo y charla con Hugo Moyano y el resto del cacicazgo gremial, y bosquejar la agenda que se coronará con la reelección, en la CGT, del camionero.

Sin el gastronómico, el moyanismo, los «gordos» y los «líberos» avanzarán sobre las cuestiones espinosas que, por cortesía, evitaron discutir en la cita del jueves pasado en el Sindicato de Peones de Taxis: el más tórrido es el reparto de la cúpula cegetista.

Ese pulseo es clave. Con Moyano confirmado en la cima, la definición de su segundo se vuelve un asunto delicado: el camionero, en las rondas con sus laderos, dice que siga José Luis Lingieri. Otras voces impulsan a Antonio Caló, jefe de la UOM, antes el preferido de Cristina de Kirchner.

Una es particularmente poderosa: el ex presidente Néstor Kirchner, precisaron fuentes del PJ, le habría expresado a Moyano su interés en que Caló, dirigente de buena relación con la Casa Rosada y del sector industrial, aterrice en la secretaría adjunta de la CGT.

Lingieri representa a servicios, al igual que Moyano, y tiene una relación fluida con el camionero a pesar de aparecer, en la grilla sindical, como uno de los actores de los «líberos», grupo donde confluyen Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN).

Para los que regresan, la continuidad de Lingieri representaría un exceso de moyanismo. Quizá Kirchner piensa lo mismo y, por eso, impulsa a Caló como número dos: una vieja costumbre que Juan Perón aplicó en los 70 cuando intercalaba dirigentes de sectores enfrentados.

Así y todo, Moyano avisó que el tema no está en discusión: «No vamos a permitir que nos quieran imponer al adjunto», se plantó, anoche, un moyanista. Este mediodía, ese debate entretendrá a los comensales convocados a las oficinas del gremio de Lingieri.

Allí estarán Moyano, Martínez, Lingieri, Rodríguez, Caló, Gerónimo Venegas (UATRE), Omar Viviani (taxistas), Amadeo Genta (Municipales), Armando Cavalieri (Comercio) y José Pedraza (Unión Ferroviaria). Oscar Lescano no: está fuera del país, donde hace calor.

  • Hueco

    Con el Comité Confederal convocado para el 30 de abril, hoy se discutirá también la fecha del congreso: hay versiones cruzadas, algunas de las cuales hasta sugieren la posibilidad ultraextrema de postergar la votación hasta el mes de setiembre.

    Si esa alternativa se licua, la fecha más firme es el 1 de julio. La CGT no puede escapar a la esencia necrológica del peronismo: es el aniversario de la muerte de Juan Perón.

    El PJ aparece, también, entre los temas urticantes. Moyano no quiere dejar en el desierto a Gerónimo «Momo» Venegas que, como jefe de Las 62, debería -sostiene- tener un lugar en la nueva cúpula del partido. Pero Kirchner tiene una docena de objeciones, desde sus coqueteos con Eduardo Duhalde hasta la dualidad del titular de UATRE durante el conflicto con el agro.

    Más allá del calendario, Moyano también se decidió ayer al tema Barrionuevo.

    El lunes, el gastronómico -en una cumbre del sector que comanda, los «luisitos»- defendió la «unidad gremial» pero rechazó la continuidad de Moyano. Y castigó a Julio De Vido, al que acusó de tratar de digitar al titular de la CGT. Fue, en rigor, un reproche a Néstor Kirchner.

    Luego de esa embestida, el camionero empezó a imaginar una CGT sin el barrionuevismo. Fantaseaba con que su reelección sea respaldada, aun a desgano, por todos los actores de peso del universo sindical. Ayer, entre íntimos, comenzó a descartar esa posibilidad.

    Nunca, como jefe cegetista, tuvo un apoyo global: en 2004 tuvo que compartir la conducción con José Luis Lingieri y Susana Rueda, y en 2005 cuando disolvió ese triunvirato para instaurar su unicato, los «gordos» dejaron la central en desacuerdo.

    Unos meses más tarde, por otras razones, se retiraron los «luisitos» que ahora insisten con la postura de no regresar a las oficinas de la calle Azopardo si la jefatura sigue ocupada por el camionero.

    «Se queda sin los espacios que tiene ahora en el Consejo y por eso critica. Se va a quedar solo», decían, ayer, los moyanistas sobre el destino cercano de Barrionuevo que, mientras tanto, torea con montar una CGT paralela.
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