Tregua entre piqueteros K para repartir cargos

Política

Desde diciembre de 2004, los «cuatro grandes» del piqueterismo K no se fotografían juntos. Por entonces, en la Facultad de Derecho de la UBA lanzaron su última alquimia política compartida: el Frente Patria para Todos (FPT) que, obvio, estalló un rato después.

Dos años más tarde, convocados por Edgardo Depetri, el más kirchnerista -o el más cercano a Néstor Kirchner- del cuarteto, Luis D'Elía, Humberto Tumini y Emilio Pérsico, se encontraron ayer como si entre ellos no hubiese océanos de recelos y sospechas cruzadas.

Pero existe, sobre todo, un manojo de razones para volver al abrazo con antiguos socios. Una les resulta especialmente sensible: en año de elecciones, los «cuatro grandes» planifican un pacto para, en tándem, disputar lugares en las boletas de octubre.

Menos obvia, se adivina otra: luego de la crisis del espacio -la salida de D'Elía del gobierno, las rebeldías de Libres del Sur, la sangría que padece Pérsico en el Movimiento Evita- el gobierno parece ahora ensayar una pirueta para reordenar el espacio piquetero K.

  • Críticas

    Ayer, en un salón de la Legislatura porteña, invitados para un debate que se limitó a discursos individuales, Depetri, D'Elía, Tumini y Pérsico montaron una escena que mostró algunas críticas -unas severas; otras descafeinadas- hacia el gobierno Kirchner. A saber:

  • El ítem mayor de la « reunión» de los «cuatro grandes» es, justamente, el regreso tibio, germinal, de una alianza que se rompió hace dos años, período en que el vínculo entre los caciques se deterioró día a día. Los reproches y las acusaciones entre D'Elía, Depetri, Tumini y Pérsico fueron un menú repetido. Al jefe de la FTV por «cortarse solo»; a Depetri por carecer de «tropa propia» y su «lealtad ciega» a Kirchner; a Tumini por « chavista» y «antiperonista» y a Pérsico por «contratista». Como si no hubiese hablado pestes el uno del otro, ayer regalaron la primera postal política de 2007.

  • Salvo Depetri, que tiene enlace directo con Kirchner -se conocen de Santa Cruz-, los otros tres remiten a la oficina del «cabo» Oscar Parrili, desde 2003 el interlocutor oficial con los piqueteros. El conflicto D'Elía fue un golpe para el funcionario, al igual que la rebeldía de Tumini -no acata a Scioli y persiste, todavía, al lado de Telerman en la Capital- y las fugas que golpean al M.E. Esas diferencias focales se traducen como una crisis global que generó secesiones en las cuatro tribus mayores y la atomización del espacio piquetero K.   

  • El eventual alejamiento de D'Elía de Kirchner sería un golpe duro. Pero el matancero logró que le dejen la Subsecretaría de Hábitat, logró premios consuelo, se abrazó la semana pasada con Kirchner y ayer se mostró otra vez junto al cacicazgo piquetero oficial. Y no volvió silencioso: mientras los demás asentían, D'Elía repitió su salmo sobre una «acechanza» de la «derecha» desde el propio gobierno. No lo nombró pero se sabe que se refiere a Alberto Fernández.

  • Incentivado -por un rato, nomás- por D'Elía, Pérsico sostuvo que el gobierno fracasó en la lucha por mejorar la distribución de la riqueza aunque, rápido, el platense se corrigió y aclaró que Kirchner está «avanzando» en esa dirección.El mismo truco usó Depetri:reclamó una reforma en la dirección gremial -hace años que dirige ATE- y sostuvo que el PJ es un «cáncer». Sin embargo, en Capital, el ceteísta apoya la postulación de Daniel Filmus que sostiene el PJ albertista y su aliado Andrés Rodríguez, de UPCN y la CGT.   

  • El fracaso de Kirchner de «crear una fuerza» propia -tal como lo planteó Pérsico- supone que el patagónico intentó alguna vez, en serio, tener un partido. Tumini hurgó en la llaga al pedir « organizar» nuevas fuerzas de seguridad porque «éstas son de los 70» y después tuvo que hacer equilibrio entre su obediencia kirchnerista y la decisión de, a pesar de una orden contraria, sostener la candidatura de Jorge Telerman en Capital y resistir la de Daniel Scioli en la provincia.

  • La sintonía -pública al menos- se dio respecto al caso Gerez, en el que los cuatro coincidieron en advertir que se trata de una maniobra para desestabilizar. Depetri y Pérsico, los más ultra K, tuvieron las posiciones más extremas.   

  • Ayer, los cuatro acordaron volver a reunirse en privado en febrero para discutir si la remake de ayer se consolida y habilita un bloque para negociar lugares en las listas -de legisladores y, sobre todo, ejecutivas- o sólo se convierte en una cita nostálgica: la re-unión que fracasó a poco de intentarse. Que ocurra lo primero o lo segundo depende, se sabe, de la «cartera» de Kirchner: en definitiva, en política abundan los monotributistas.
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