Tribus peronistas ofrendan a Kirchner un "aliado" PC

Política

No podía ser de otro modo: detrás, con su pasado PC -ala chinoísta-, Carlos Zannini apadrina al bloque todavía inorgánico de clanes peronistas que esta noche, en un local porteño, bautizará el curioso ingreso de un club comunista al espacioso y variopinto planeta Kirchner.

Suena tan raro como es: el Movimiento Territorial de Liberación (MTL), histórico brazo callejero del PC local, estampará su firma como aliado de Kirchner. Lo hará, en rigor, el sector que controla «Beto» Ibarra, dirigente que se alejó de la conducción de Patricio Echegaray.

A la sorpresiva conversión de comunistas hacia el kirchnerismo se le debe sumar otro detalle: la presentación de la mudanza se realizará en la cena debut de un puñado de agrupaciones, mayormente de ADN peronista, que busca un lugar bajo el cielo oficial.

Como a todos los piqueteros la puerta en la Casa Rosada se las abre el secretario general, Oscar Parrili. Sin embargo, como todo espacio con pretensiones de kirchnerismo real e intenciones de jugar en un esquema con poder de decisión, le encienden velas a Zannini.

Vueltas de la vida, ese bloque peronista que venera al «Chino», apodo que no sólo justifican sus rasgos faciales del funcionario sino también su lejana juventud pro mahoísta, es el que ahora incorpora al club kirchnerista a un colectivo de comunistas reconvertidos.

El salto de «Beto» Ibarra es un segundo round; el primero fue la pirueta reciente del «Perro» Santillán, procedente de otra rama comunista, el PCR, que deriva en los piqueteros la CCC y al movimiento universitario CEPA, a los que se conoce como «chinos».

  • Derivación

    En rigor, es con esta derivación del comunismo local de formación mahoísta -que luego derivó en una manifiesta fascinación por el iraquí Saddam Hussein-con la que se podría, husmeando metódicamente en el pasado, encontrar lazos con Zannini.

    Es claro, sólo un anexo para los memoriosos y los obsesivos que tratan de entender cómo, siendo tan pocos, la izquierda logra duplicarse una y otra vez aunque con cierta rigurosidad: el PC tiene puentes sólidos -léase aportes-en Venezuela de Chávez, al punto que el saliente embajador Roger Capella tenía como uno de sus principales consultores en Buenos Aires a Echegaray.

    El PCR de Otto Vargas, en cambio, sólo mantiene vínculos periféricos.

  • Ensamble

    Ajenos a esa nimiedades de apasionados comunistas -que alguna vez se reunieron para discutir si la masturbación era un acto contrarrevolucionario esta noche los kirchneristas brindarán por el acercamiento de sectores de la CGT -Julio Piumato-con otros de la CTA, Daniel Barragán.

    Tienen sillas reservadas, también, diputados como Remo Carlotto y funcionarios como el viceministro del Interior, Rafael Follonier, escudero de Zannini con quien, además de un kirchnerismo acérrimo comparte modos y señales de la ultraizquierda con el «Chino» de Córdoba.

    Compartirán la mesa para animar el ensamble de 20 agrupaciones kirchneristas de todo el país que reniegan del cuarteto que domina el universo piquetero K: el Movimiento Evita (M-E) de Emilio Pérsico; Libres del Sur (LdS) de Tummini-Ceballos; Frente Transversal de Edgardo Depetri y el FTV de Luis D'Elía.

    En el local de Peronismo Militante -hacia donde drenan las fugas del Evita-, de Héctor «Gallego» Fernández se reunirán los jefes del FUP de Federico Martelli; Octubres de Gastón Harispe; Segundo Centenario de Hernán Lercher -un desprendimiento del FTV-, y Peronismo de Abajo de Miguel López Muntaner.

    Varios de esos grupos, como el MUP y Octubres, le llevaron a Kirchner una nota donde cuestionan la postulación de Daniel Scioli en la provincia.

    Estarán, además, el comedor Los Pibes, que comanda el telermanista Angel «Lito» Borello; la Agrupación 17 de Octubre, de la CTA de Barragán; y el Partido de la Victoria, filial Buenos Aires que comanda Aldo «Gaucho» San Pedro, metalúrgico de Bragado que aplaude a « Cacho» pero le debe a Kirchner la vice de la Cámara de Senadores.

    Sin ensamble orgánico, esos sectores aparecen enlazados por la necesidad de integrar un colectivo que les aporte poder de fuego para la negociación política de 2007. Levantan un modelo poco usual: en vez de querer formar un único sello se proponen coordinar y compartir políticas pero respetando, cada uno, su propia identidad.

    No lo dirán con tanta crudeza pero está subyacente la disputa por las boletas del kirchnerismo en 2007.

    P.I.
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