Opiniones

¿Por qué un líder humilde?

El carisma es algo del pasado. La principal característica del líder hoy es la humildad.

El carisma es cosa del pasado, ya es tiempo de reivindicar la humildad como característica base en un líder. Hay que tener en claro que la humildad no implica ausencia de ego o ambición, sino que aporta capacidad para canalizar y compartir la ambición dentro de la organización, en lugar de usarla para beneficio personal.

La humildad se define ampliamente como: autoconciencia, aprecio de las fortalezas y la contribución de los demás, y la apertura a nuevas ideas y retroalimentación sobre su desempeño. Los líderes humildes tienen mejor comprensión de las necesidades de la organización y son más capaces de pedir ayuda. Además, fomentan las culturas de apertura, desarrollo, aprendizaje, confianza y reconocimiento.

Por otro lado, estos líderes suelen permanecer en sus organizaciones más tiempo, y sus equipos siguen con un buen desempeño incluso después de que se van, porque estos líderes aseguran un plan de sucesión.

Por todo lo explicado, en tiempos de crisis no sólo es mejor contar con líderes humildes, sino que es necesario. Su capacidad de análisis y comprensión, el trabajo en equipo, la llegada que tienen a este equipo y su habilidad de resolver sin ponerse primero a sí mismos, son clave para llevar adelante una organización en tiempos difíciles e inciertos, ya que construyen la solidez necesaria para actuar en un contexto complejo.

En el lado opuesto, los líderes carismáticos solo "parecen" líderes. Se los ve confiados y políticamente hábiles, y aunque cierto carisma puede ser beneficioso, a menudo conduce a niveles bajos de eficacia. Esto puede ser porque dedican la mayor parte de su energía tratando de complacer a sus superiores, en vez de preocuparse por aquellos que les reportan.

Además, los líderes carismáticos crean una cultura de narcisismo, competencia y ambición que en realidad viene a expensas del trabajo duro real. Estas características son lo último que se necesita en un contexto de crisis en el que la unión es fundamental, y leer el mapa de la situación, compartirlo y debatir en grupo debe ser una actividad diaria en la que participe todo el equipo, que a su vez debe estar inspirado para hacerlo.

Para diferenciar tipos de liderazgo y no caer en el encanto del carisma, las organizaciones pueden realizar pruebas psicométricas y la evaluación 360, que contrarrestan factores políticos y reconocen líderes eficaces y humildes.

(*) Fundador de Hogan Assessments

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