"Agárrense..., me quedé sin frenos"

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«Agárrense..., me quedé sin frenos», gritó el conductor del ómnibus antes de desbarrancarse al precipicio.

El grito de alarma fue lanzado por Juan José Soberón, el chofer del vehículo que llevaba a 73 personas, muchas de ellas niños y bebés, contó la esposa de José Luis Juárez, acompañante del conductor en el momento del accidente.

Soberón se encuentra en estado de coma y Juárez está consciente pero con graves traumatismos, en tanto otros 25 pasajeros, muchos de ellos niños, debieron ser hospitalizados con pronóstico reservado.

El autobús tenía 52 asientos, pero en su interior viajaban unos 73 pasajeros, entre ellos personas de pie y bebés que estaban en brazos de sus padres, además de miembros de un Centro de Jubilados.

Los fieles de la Virgen Morenita, por su piel oscura, habían participado de una misa en la Catedral de Nuestra Señora del Valle en la agrícola Catamarca, camino a Tucumán, de donde eran oriundos.

Habían estado también en la gruta donde se rinde tributo a la aparición de la Virgen en esta región habitada por una rotunda mayoría de fieles católicos, muchos de ellos de humilde condición económica.

«Fue un cuadro muy horroroso al ver cadáveres tirados por todos lados», relató la jueza investigadora, María de los Milagros Vega, tras recorrer la zona del desastre.

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