Agravios y acusaciones dominan campaña chilena

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Santiago (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los candidatos presidenciales chilenos Michelle Bachelet, de la gobernante Concertación, y Sebastián Piñera, de Renovación Nacional intercambiaron ayer dardos que bordearon el insulto a 13 días de la reñida segunda vuelta. La socialista Bachelet calificó de «escandalosos» los gastos de Piñera para la primera vuelta, realizada el 11 de diciembre pasado. «No se puede hablar de desigualdad y después hacer unos gastos extraordinariamente millonarios en campaña electoral. Yo creo que lo más importante para los chilenos el 15 de enero es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace», dijo Bachelet, según citó el diario «La Tercera» de Santiago.

«Yo he tomado una opción nuevamente en esta segunda vuelta al igual que en la primera, y es hacer una campaña austera. Encuentro escandaloso, con tantas necesidades en el país, hacer campañas tan millonarias como las que vimos en primera vuelta y seguramente vamos a hacer en esta segunda vuelta», agregó. Piñera contraatacó: «Yo no sé si Michelle es tuerta o no ve bien» y agregó que la socialista desplegó más publicidad callejera que él.

Además, Piñera insistió en que el gobierno interviene directamente en la campaña al usar fondos públicos para apoyar a su rival presidenciable. «El gobierno ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio», denunció el empresario dueño de Lan Chile y Chilevisión.

Los estrategas de Piñera, en línea con el planteo centrista que intentan impregnarle a la campaña opositora, buscan identificar a Bachelet en un extremo del arco ideológico. Para la oposición, el triunfo de Bachelet significará la llegada «de la izquierda dura» al gobierno, lo que significaría «el fin de la política de los acuerdos», que dio estabilidad al país en los últimos años, según el senador Hernán Larraín, de la Unión Demócrata Independiente (UDI).

«El gen de la política de los acuerdos será reemplazado por una política de imposiciones de la Concertación, impidiendo que se alcancen acuerdos impostergables para el país, como el pacto social»,
afirmó Larraín en una conferencia de prensa.

•Personificación

El dirigente derechista personificó el futuro caos en los nuevos senadores socialistas Juan Pablo Letelier, Alejandro Navarro y Camilo Escalona, además del socialdemócrata Guido Girardi, todos opuestos a la economía de libre mercado. A su juicio, si los aludidos hubiesen llegado antes al Senado, «habrían avasallado en muchos sentidos toda la legislación, reformas laborales, tributarias y todas las imaginables».

También planteó el temor a una eventual influencia comunista en el gobierno de Bachelet, tras el apoyo de esa colectividad izquierdista a la candidata oficialista, a pesar de que el PC también anunció que se mantendrá en la oposición.

El fin de semana, el jefe de la campaña del postulante
derechista,Rodrigo Hinzpeter, dijo que Piñera «comparte» con el actual mandatario la característica de ser «muy claro» en sus planteamientos en relación con el país.

Los comentarios no cayeron bien en el palacio presidencial.
«Es una patudez (osadía), o sea, claramente la derecha es la antípoda de lo que ha sido el presidente Lagos», dijo el portavoz del gobierno, Osvaldo Puccio.

•Crucial debate

«El presidente Lagos luchó contra la dictadura, construyó democracia, el presidente Lagos no se enriqueció durante la dictadura. El presidente Lagos ha sido un consecuente, un estadista nacional e internacional, es decir, todo lo que no es la derecha en este país», agregó.

En este marco, ambos candidatos se preparaban para el crucial debate televisado que mañana los enfrentará por primera y única vez. El encuentro está programado para las 22, hora local, y será transmitido por cuatro canales de la televisión abierta.

Bachelet y Piñera competirán en ballottage tras haber dejado atrás en la primera vuelta del 11 de diciembre al derechista
Joaquín Lavín, y el izquierdista Tomás Hirsch, apoyado por comunistas y humanistas. En la única encuesta que se conoció tras la primera elección, Bachelet se ubicaba en primer lugar con 42,8% de las intenciones de voto, frente a 37,5% de Piñera. El sondeo fue realizado el 18 de diciembre por «El Mercurio».

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