Avanza Solá con descuentos a gremios que hacen paros

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Buenos Aires - Mientras se recalienta la interna peronista a niveles agobiantes para la administración provincial, el gobernador Felipe Solá decidió jugar a fondo contra la protesta sociolaboral que le tiene sitiada la provincia. Dispuso ayer el descuento de los días de paro que realicen los estatales, al igual que ya había dispuesto con los docentes que el martes cumplieron una nueva medida de fuerza y adelantaron que irán a la Justicia para que se les devuelva la quita.

«No veo por qué hay que discriminar a los docentes. Hemos difundido una disposición, tal como se hizo en otras ocasiones, para que se descuenten los días no trabajados», anunció Solá.

A estas alturas, en el manual político del mandatario bonaerense no queda otra opción que defenderse tomando la iniciativa. Es que el aliado en quien confía para no ser carne del duhaldismo, el presidente Néstor Kirchner, no hace más que echar más carbón a la situación sociolaboral de Buenos Aires con cada aumento que lanza desde la Casa Rosada. El gobernador, obligado por el pacto fiscal a cuidar a rajatabla sus cuentas, recibe los anuncios del patagónico como las etapas de un calvario y, con filosofía cristiana, ya cierra los ojos para recibir el bofetazo de los gremios que quieren más. Es el precio que debe pagar para salir del jaque en que lo tiene la Legislatura provincial dominada por los seguidores de Eduardo Duhalde.

El gobernador formuló declaraciones ayer en la Casa de Gobierno de La Plata, oportunidad en la que aseguró que
«la gente quiere servicios y que se trabaje en el Estado, también admite la lucha por mejoras salariales, aunque se puede dar trabajando».

Calificó como «exagerados» los paros que realizan los maestros agrupados en el Frente Gremial Docente (FGD) y aclaró que si bien el gobierno no puede garantizar el dictado de clases a partir de la imposibilidad de utilizar a las fuerzas policiales, reivindicó el derecho oficial de no abonar a quien no cumple tareas.

Solá advirtió que existe «absoluta impunidad para hacer paros y dejar a los chicos sin clases», por lo que «se corre el peligro de tener un año escolar mucho más pobre». También reclamó «cordura».

«Los paros son exagerados y para nada reconocen el esfuerzo de la provincia, que otorgóaumentos salariales a los docentes»,
concluyóel gobernador, quien ya teme por los últimos beneficios otorgados por Nación a jubilados y estatales.

Decidió enfrentar a los gremios tomando la iniciativa, pero esta batalla puede dejar
heridos en la cuenta regresiva para las legislativas de octubre.

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