Batalla de Scioli: le piden que cobre el agua al campo

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La sequía presupuestaria puede terminar en la provincia de Buenos Aires creando un impuesto al agua. Los intendentes piden que avale un proyecto que creará el pago del derecho de agua, algo que es común en las provincias de las zonas áridas, en donde el recurso es escaso y está incorporada a la cultura productiva la idea de que el agua no se regala. Ese tributo se sumará a los gastos que tienen los productores, ya que se agrega a nuevas imposiciones que se piden, como aumentos en ingresos brutos, o aplicarlos a actividades que hoy están eximidas de ese impuesto, que siempre se interpretó como regresivo.

En sintonía con las urgencias financieras que enfrentan los gobernadores, también los intendentes extreman el ingenio para hacerse de recursos frescos que les permitan afrontar los compromisos mínimos. Por caso, jefes comunales bonaerenses reclaman que se aplique una tasa por el uso del agua de pozo para el riego de campos, en una embestida que apunta directamente a los ruralistas hoy en conflicto con Cristina de Kirchner.

La pretensión -que implica una delegación de funciones desde el Ejecutivo provincial, que tiene el poder de Policía sobre los pozos- ya fue elevada al gobierno del justicialista Daniel Scioli por caciques municipales de la zona norte de la provincia, de fuerte impronta agropecuaria.

«No estamos en contra del riego, pero hay que controlar; no puede ser que se le cobre a un jubilado el consumo domiciliario, y estas empresas de siembra y semilleras que ganan fortunas no paguen nada», enfatizó el intendente de Rojas, Norberto Aloé (Frente para la Victoria).

  • Inspecciones

    «Pedimos que los municipios puedan hacer inspección sobre estos pozos clandestinos, porque estamos corriendo el riesgo de que se contamine el agua de uso domiciliario», aseguró además Aloé, en declaraciones difundidas por «El Día» de La Plata.

    La incomodidad de los jefes comunales, que excede los límites bonaerenses, se potencia por la desaceleración de la coparticipación municipal, al ritmo de la parálisis del movimiento económico por la protesta del campo.

    Por caso, la provincia de Catamarca recibió en junio menores niveles de coparticipación que en mayo pasado. Esa diferencia -de cerca de 18%- repercutirá inevitablemente en los recursos que ya comenzaron a llegar a las comunas locales.

    En Buenos Aires, en tanto, los intendentes presionan a Scioli para que la inminente extensión del cobro de Ingresos Brutos a nuevos sectores industriales derive en una mayor lluvia de fondos a los municipios bonaerenses.

    En este marco, los jefes locales alientan la aplicación de nuevos incrementos de tasas para engrosar las alicaídas arcas.

    Prueba de ello pueden dar, entre otros, los vecinos de la ciudades de Córdoba y Mar del Plata, recientemente alcanzados por incrementos de tributos.
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