25 de abril 2001 - 00:00

Bush aprobó venta a Taiwán

Washington (ANSA, Reuters) - El presidente norteamericano George W. Bush aprobó ayer la mayor venta masiva de armamentos a Taiwán de los últimos diez años, pero tal como se había adelantado, no aceptó los pedidos de Taipei sobre el sistema antimisiles más moderno de la marina norteamericana.

En tanto, el Departamento de Estado norteamericano informó que China protestó formalmente por la decisión de Estados Unidos. El embajador chino en ese país, Yang Jiechi, entregó la protesta escrita al subsecretario de Estado, Marc Grossman, dijo el portavoz Philip Reeker en rueda de prensa. «China ve con extrema preocupación esos informes», decía la misiva, refiriéndose a los datos aparecidos en la prensa estadounidense sobre el paquete bélico.

En el fondo de las tensiones entre Washington y Pekín, por otra parte, no hay factores contingentes sino el desafío de Estados Unidos hacia el crecimiento militar de una superpotencia alternativa, mientras la ex superpotencia Rusia aparece progresivamente marginal en los juegos diplomáticos de Estados Unidos.

El presidente norteamericano trató, también esta vez, como lo hizo en la reciente crisis del avión espía, de salvaguardar las relaciones entre Washington y Pekín. Había ya explicado al vicepremier chino Qian Qichen, al recibirlo en la Casa Blanca, que Estados Unidos respetaría los compromisos con Taiwán sin violar los que tiene con China. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aprobó ayer, con modificaciones, la venta de armas a Taiwán, que incluye aviones P3-Orion como el accidentado recientemente en China.

Los norteamericanos ceden a los taiwaneses cuatro cazatorpederos de la clase Kidd (modernos pero no de última generación, como aquellos con sistema de radar de combate Aegis que Taiwán quería), ocho submarinos diesel construidos en Europa, una docena de aviones antisub P-3 Orion y, además, falsos blancos, helicópteros anti-minas y artillería semimóvil. Estados Unidos está dispuesto a darle a Taiwán informaciones sobre el sistema de defensa antimisiles Pac-3, que Taipei deseaba adquirir pronto, aunque por ahora no están dispuestos a venderlos.

El objetivo estadounidense es mejorar la capacidad de defensa de Taiwán, frente a una China que en los últimos tiempos se hizo más amenazante y agresiva -según el análisis norteamericano-, sin por ello romper el diálogo, desde hace tiempo difícil, entre Washington y Pekín.

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