Crece pelea entre textiles y gobierno por los precios

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Patricia Vaca Narvaja, subsecretaria de Defensa del Consumidor, amenazó con «bajar los aranceles» para la indumentaria, como manera de combatir el alza de precios en ese rubro. Desde la industria, la Fundación Pro-Tejer le salió al cruce afirmando que esas subas se deben a mayores costos y al cambio de temporada. Difícil creerle a alguien: la funcionaria tiene un historial que la ubica lejos de medidas liberales como la apertura de mercados; los empresarios de la indumentaria, a pesar de tener que pagar alquileres más altos y usar telas importadas que cotizan en dólares, venden su mercadería casi a los mismos precios en esa moneda que se pagan en Nueva York o Londres, a pesar de que los alquileres y -sobre todo los salarios-están en pesos muy lejanos de los valores en dólares que se pagan en esos países.

«Los empresarios de las indumentarias (sic) nos dicen que los protejamos del mercado exterior pero el mes pasado lo que más aumentó fueron las indumentarias (sic)»,
expresó la futura diputada por Córdoba. «Entonces ahí la política tendría que ser bajar los aranceles dejando que vuelvan los productos del exterior para competir en el mercado interno porque los empresarios no cumplieron». El discurso suena poco verosímil, y además prenuncia apertura sólo ante «incumplimientos» y «abusos» empresariales, no como una política de Estado. Por su parte Pro-Tejer -previsible-advirtió que la apertura de las fronteras crearía «un efecto absolutamente adverso», con pérdida de puestos de trabajo. Apocalípticos, agregaron que la medida no sólo afectará a la industria textil sino a «la ciudadanía, que perdería su empleo en el marco de una contracción de la economía». La entidad aseguró que el alza de precios tiene como causa «la estacionalidad» por el cambio de temporada, y también por mayores costos.

«Opinar que la apertura de mercado puede ser la receta para combatir el aumento de precios estacional y de costos es desconocer el pasado. Es un instrumento de política económica absolutamente ineficaz para controlar los procesos inflacionarios y con efectos devastadores sobre la estructura económica»,
dicen.

Sin aclarar cuál es la fuente de sus cifras, afirman que «las importaciones de textiles e indumentaria para 2005 alcanzarán, de acuerdo con las proyecciones de la Fundación, los u$s 880 millones y el promedio en los años '90, de apertura indiscriminada de la economía, fue de u$s 910 millones». Todo vuelve; hasta los discursos «aperturistas» y «proteccionistas».

S.D.

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