Crisis entre poderes en Brasil: Justicia cuestiona a Lula

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El presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Mauricio Correa, arremetió en una entrevista contra el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien sugirió que haga menos discursos para evitar improperios que luego deben ser corregidos por uno de sus ministros.

Las declaraciones de Correa a la revista Veja "no serán comentadas" por el gobierno que seguramente dará una respuesta la próxima semana, dijeron voceros oficiales consultados en Brasilia.

Uno de los voceros, Gilberto Carvalho, afirmó hoy durante un acto oficial en la Plaza de los tres Poderes que "no cabe ninguna respuesta en nombre del respeto entre las funciones del Estado".

Según el máximo representante de la justicia, "el gobierno tiene dos polos que actúan como zares", uno es el ministro de economía, Antonio Palocci, y el otro el presidente de la Casa Civil, José Dirceu.

"El mandatario fluctúa entre uno y otro viajando al exterior más que Fernando Henrique Cardoso y haciendo discursos fuera de Brasil y modulando el tono de acuerdo con el lugar en el que está", disparó Correa, de 69 años.

En un sentido figurado de exacerbación del lenguaje, el presidente comete ciertos improperios que "después necesitan ser corregidos por la habilidad de José Dirceu", indicó el presidente del STF.

Afirmó también que el centralismo está tan acentuado que todo en el campo político depende de la Casa Civil, que preside Dirceu.

Ese centralismo Correa lo califica como una "reminiscencia concentradora de tipo stalinista".

A continuación reclamó del mandatario "una explicación más honesta respecto de la agenda que adoptó".

"Será que él hacía aquellos discursos durante la campaña para llegar al poder y después cambiar de opinión, o fue la realidad del poder la que lo transformó", se preguntó el magistrado.

Las declaraciones de Correa son interpretadas en el reportaje como la respuesta más ácida a la acusación del mandatario de que la justicia posee una "caja negra" para favorecer a algunos y perjudicar a otros.

"No existe caja negra, estamos con nuestras vísceras expuestas", se defendió Correa.

Sin embargo, admitió que la justicia "tiene diversos defectos" como por ejemplo la "justicitis", una enfermedad que afecta principalmente a los magistrados más jóvenes que llegan llenos de voluntad pero que se creen "Superman".

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