Cristina lanzó su candidatura y le pegó duro a Duhalde

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Cristina Fernández de Kirchner lanzó esta noche su candidatura a senadora por el Frente para la Victoria con críticas al ex presidente Eduardo Duhalde, a quien acusó de "poner escollos institucionales" y, en una comparación destinada a la polémica, equiparó su accionar con el de los personajes de la película "El Padrino".

"Cuando (al gobierno) se le interponen escollos institucionales para que no gestione, eso no es libreto peronista, es guión y dirección de Francis Ford Cóppola y el resultado no es manual de conducción política, es la película El Padrino", dijo Cristina de Kirchner en el acto, realizado en el Teatro Argentino de La Plata.

El lanzamiento se produjo ante un auditorio colmado de dirigentes, encabezados por el presidente Néstor Kirchner y compuesto por 14 gobernadores -13 peronistas y 1 radical-, más de 60 intendentes, ministros y legisladores nacionales y provinciales.

La presencia de los gobernadores marcá a las claras la decisión del gobierno de nacionalizar la campaña y borrar la arbitraria frontera que propone la General Paz. Aunque no estuvo presente el vicepresidente, Daniel Scioli.

Tras un discurso que tuvo como eje inicial la defensa y el elogio de los dos de gestión de su esposo -a quien no tuteó a lo largo de su alocución-, la senadora Fernández de Kirchner dio paso a una segunda mitad con fuertes opiniones políticas, dirigidas tanto puertas adentro como puertas afuera del PJ.

Sin necesidad de mencionarlos, la flamante candidata bonaerense destinó al matrimonio Duhalde las frases más duras de la senadora.

"El día que resuelva irme a mi casa porque la política ya no es mi vocación, tengan por seguro que no vuelvo más; no soy de las que anuncian retiros y una y otra vez vuelven a poner piedras en el camino", señaló la primera dama en obvia y critica alusión a los reiterados anuncios de Duhalde de abandonar la actividad pública.

En otro párrafo, Cristina recordó que "el anterior gobierno tuvo que adelantar las eleciones por el asesinato de dos piqueteros en el Puente Pueyrredón" y luego se preguntó "se olvidan que este era el país que teníamos", antes del 25 de mayo del 2003.

Luego en una frase que pareció dirigida a quien será su principal rival, Hilda "Chiche" González de Duhalde, la senadora Fernández criticó las políticas sociales de la década pasada porque convirtieron a los ciudadanos más necesitados en "dependientes" de los dirigentes de turno.

Cristina Kirchner apuntó que se "contaminó" la ayuda social, y criticó en forma puntillosa la formación de una red asistencial que colocó a los necesitados en una relación "perversa de dependientes del político de turno".

Aludió a las prevenciones sobre el papel de "Chirolita y presidente débil" que algunos señalaban que podría haber jugado Kirchner por haber asumido con el 22 por ciento de los votos y cuestionó que ahora, "cuando busca la ratificación en el voto, lo traten de hegemónico".

"Un político democráctico quiere que lo voten porque esa es la expresión popular", dijo Cristina Kirchner y se preguntó "qué pasa que algunos no tienen capacidad democrática".

A las críticas que le reclaman mayor presencia de la liturgia peronista, Cristina contestó: "No me vengan a mi a decir o a plantear cuestiones desde la doctrina, desde las ideas o de las convicciones, que las tengo y las he defendido siempre y que no necesito recitarlas para convencer a los demás de lo que soy. Yo estoy muy convencida de lo que soy", agregó.

En otro párrafo, Cristina, le pidió al jefe del Estado que "no se deje intimidar porque lo quieren torcer porque saben que usted representa los intereses de millones de argentinos".

En el marco de la defensa de la gestión, Cristina destacó que "volvemos a ser un país en serio porque discutimos ingresos, volvemos a ser un país normal".

La senadora criticó a quienes califican de "caprichoso" a su marido, ya que consideró que "defender los intereses de los argentinos es una convicción y responsabilidad".

En el saldo de la gestión de dos años del gobierno, la senadora anotó la renegociación de la deuda externa que permitió un quita de 67 mil millones de dólares, "cinco millones menos de pobres, dos millones y medio más de puestos de trabajo, una Corte Suprema independiente y la reconstrucción de la confianza en las instituciones".

En uno de los palcos del Teatro, ubicados detrás de Kirchner y de los gobernadores, se ubicaron sus hijos Máximo y Florencia; su madre, Ofelia de Fernández, y su hermana.

El presidente estuvo flanqueado por el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá; el de Córdoba, José Manuel De la Sota; de Santa Fe, Jorge Obeid; de Chubut, Mario Das Neves; de Misiones, Carlos Rovira; de Jujuy, Eduardo Fellner; de La Rioja, Angel Maza; de Santa Cruz, Sergio Acevedo; de Entre Rios, Jorge Busti; de Tucumán, José Alperovich; de San Juan, José Luis Gioja; de Formosa, Gildo Insfrán y de La Pampa, Carlos Verna.

El acto trajo la sorpresa de la presencia del gobernador radical de Tierra del Fuego, Jorge Colazo, y la adhesión los mandatarios de Mendoza, Julio Cobos, y de Corrientes, Horacio Colmbi, también militantes de la UCR.

En la parte baja del teatro se aglutinaron intendentes, legisladores nacionales y provinciales, mientras que en otra parte de los palcos se sentaron ministro del gabinete nacional y del provincial.

El acto no tuvo la tradicional liturgia peronista, ya que no se vieron ni bombos, ni fotos de Eva y Juan Perón, y la marchita que sono al final no fue la tradicional, interpretada por Hugo Del Carril.

Sobre el armado de del la escenografía, la senadora tuvo un párrafo sobre el final del discurso cuando pidió que en los próximos actos en los carteles se colocara su nombre correctamente. "Soy Cristina Fernández de Kirchner o simplemente Cristina", señaló.

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