En Brasil también hay diferencias entre presidente y vice

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Llamó el vicepresidente de ese país, José Alencar, a una "cruzada nacional" contra las altas tasas de interés. Y criticó la política instrumentada por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y por el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles. Alencar había dicho que el 2003 fue "un año perdido" debido a la política recesiva llevada a cabo por Lula.

Rio de Janeiro, (Télam-SNI-ANSA).- El vicepresidente de Brasil, José Alencar, llamó ayer a una "cruzada nacional" contra la política económica del gobierno, profundizando y haciendo públicas las diferencias que mantiene con el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.

Aunque no admite estar combatiendo a Lula, por quien fue llamado el año pasado para componer la fórmula electoral que resultó vencedora, Alencar afirma que los intereses financieros elevados tienen como causa "un fenómeno cultural" que se ha incrustado en la mente de los brasileños.

Al criticar la política instrumentada por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y por el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, el vicepresidente opinó que las empresas brasileñas se dividen en dos grupos: "Las que están capitalizadas y las que se descapitalizaron y, aún siendo buenas empresas, terminan por quebrar".

Recientemente, Alencar había afirmado que el 2003 fue "un año perdido" debido a la política recesiva llevada a cabo por Lula hasta ahora.

Alencar es un magnate textil que pertenece al centrista Partido Liberal (PL) al que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, se alió para ganar las elecciones presidenciales.

Esa alianza le valió a Lula críticas de los sectores más radicalizados de su partido y no pocas acusaciones de generar una tendencia más cercana a la derecha que a la izquierda, con advertencias sobre conflictos que ahora parecen haber aflorado con fuerza.

Alencar se abstuvo de formular comentarios sobre la reciente decisión del Banco Central de bajar la tasa básica de intereses en 2,5 puntos porcentuales, pero afirmó que a pesar de esta baja, la tasa básica que actualmente es de 22,5 por ciento anual todavía es "demasiado elevada".

A pesar de que Lula prefirió estabilizar primero la economía para después retomar el crecimiento económico, su vicepresidente cree que Brasil sigue teniendo "una cultura equivocada sobre las tasas de interés que practica y, para cambiar esa cultura, la salida sigue siendo la del desarrollo y la producción de saldos comerciales".

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