Enfrentamientos en Irak: Murieron 7 soldados de EEUU en 24 horas

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Japón decidió hoy suspender las actividades que sus tropas desplegadas en el sur de Irak tenían previstas fuera de su base, a causa de la violenta revuelta chíí que ha estallado en varias zonas de ese país.

La Agencia de Defensa, con rango de Ministerio, anunció esta decisión alegando motivos de seguridad de los soldados y por celebrarse el próximo sábado un importante evento religioso chií que podría empeorar la situación.

El contingente de 530 soldados del cuerpo de tierra que acampa en la sureña localidad de Samawa interrumpirá, por lo tanto, sus operaciones de renovación de colegios y de reconstrucción de carreteras y permanecerán en su base hasta nueva orden.

Se trata de la primera vez que las fuerzas japonesas de Defensa son obligadas a tomar medidas excepcionales por razones de seguridad, desde que comenzaron a operar en la zona el pasado mes de febrero.

El gobierno japonés mostró su inquietud por que los enfrentamientos entre radicales chiíes y las tropas ocupantes lideradas por Estados Unidos pudieran echar al traste los esfuerzos internacionales para la reconstrucción del país.

El primer ministro, Junichiro Koizumi, afirmó que espera que "Irak regrese a una situación en la que sus habitantes puedan trabajar codo con codo para volver a poner en pie a su país".

Horas antes el ministro portavoz, Yasuo Fukuda, afirmó que el gobierno japonés vive con inquietud lo que está ocurriendo en el país árabe porque si la situación empeora podría llegar un momento en el que la asistencia a la reconstrucción podría interrumpirse.

Asimismo, Fukuda respaldó la decisión de Estados Unidos de utilizar helicópteros artillados para tratar de recuperar el control en Bagdad, al considerar "inevitable que las fuerzas de la coalición encargadas de la seguridad pública tomen ese tipo de medidas".

La ministra japonesa de Exteriores, Yoriko Kawaguchi, afirmó que no cree que todos los miembros de la comunidad chií apoyen la insurrección contra las fuerzas de ocupación e indicó que estos enfrentamientos podrían ser consecuencia de las luchas internas de poder ante la devolución de la soberanía al pueblo iraquí el próximo 30 de junio.

Por su parte, Irán condenó los ataques de la coalición anglo-estadounidense en el sur de Irak contra seguidores del líder chiita Moqtada al Sadr.

“quellos que piden respeto a los derechos humanos y buscan libertad y democracia, ahora atacan a ciudadanos corrientes", denunció Mohammed Jatami, citado por la televisión IRIB.

El mandatario deploró la represalia contra la facción chiita liderada por Sadr, pero se distanció de los postulados de ese dirigente.

El levantamiento de los chiitas se desató el domingo pasado tras el arresto en Nayaf del segundo de Sadr, por parte de las tropas de la coalición, Mustafa Al Yaqubi.

Desde el domingo 105 civiles murieron en esa ciudad y las de Bagdad, Basora, Fallujah, Baquba y Nasiriya, al tiempo que otros 500 fueron heridos.

En tanto, 19 soldados (18 estadounidenses y uno salvadoreño) perecieron desde el domingo en los choques, informaron fuentes hospitalarias.

Teherán apoya al Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak (CSRI) dirigido por Abdulaziz al Hakim, considerado por Sadr como rival político.

Además, el Ministerio del Interior emitió un llamado a la población para que los peregrinos de esa nacionalidad no viajen a Irak hasta que finalicen las tensiones.

Al menos siete soldados norteamericanos murieron en Irak en las últimas 24 horas en diferentes provincias del país, informó el mando militar estadounidense en Bagdad.

En la conflictiva Falluja, los enfrentamientos desencadenados el lunes entre las tropas de EEUU e insurrectos iraquíes han dejado cuatro infantes de marina norteamericanos muertos.

La fuente no facilitó detalles del fallecimiento de sus militares y tal sólo precisó que perdieron la vida en la provincia de Anbar, donde se encuentra la localidad de Faluya.

Miles de soldados estadounidenses cercan desde el lunes Faluya, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, en busca de los responsables del asesinato y ensañamiento con los cadáveres de cuatro guardaespaldas de EEUU, el pasado miércoles.

Esta noche, helicópteros artillados estadounidenses bombardearon Faluya, en cuyas calles se han desplegado diversos comandos de la fuerzas especiales norteamericanas.

En el norte de Irak, en la provincia de Jazimiya, otros tres soldados norteamericanos perecieron, todos ellos miembros de la Primera División Acorazada.

El primero falleció el lunes tras ser atacado con armas cortas y lanzagranadas su convoy, mientras que el segundo murió en la tarde del mismo día cuando su vehículo fue alcanzado por lanzagranadas.

El tercero murió hoy, martes, al explotar su vehículo, un Bradley, por el impacto de una granada.

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