23 de junio 2002 - 00:00

España: quinto atentado de ETA en menos de 36 horas

Explotó ayer un coche-bomba en Santander sin causar heridos. Además estalló un pequeño artefacto en el garage de un hotel en la provincia sureña de Málaga. Los servicios de auxilio y varios diarios españoles fueron alertados de ambos atentados telefónicamente. El viernes se habían registrado tres ataques con coche-bomba en el primer día de la Cumbre de Presidentes y Jefes de Gobierno de la Unión Europea que finalizó ayer en Sevilla.

El grupo armado separatista vasco ETA se hizo sentir también ayer en el Consejo Europeo de Sevilla con dos nuevos atentados, con lo que sumó en dos días la explosión de cuatro coches bomba y un artefacto de poca carga previos avisos a la policía, y que causaron heridos y daños materiales.

ETA "puso toda la carne en el asador", interpretaron fuentes policiales, al hacer estallar en menos de 36 horas entre 170 y 190 kilos de explosivos en Málaga, a 200 kilómetros de Sevilla, Zaragoza y Santander, atentados con los que abrió su "campaña" veraniega.

El grupo armado se empeñó a fondo para atentar en coincidencia con la Cumbre, objetivo del que ya había advertido el jueves en un comunicado en el que declaraba la guerra a la "Europa de los estados" porque, a su juicio, España y Francia están "condenando a la tierra vasca a la muerte".

Una ofensiva tan fuerte de ETA no ocurría desde el verano de 2000, cuando en dos meses murieron ocho personas víctimas de diversos atentados.

El primer ministro español, José María Aznar, dijo ayer en la clausura del Consejo Europeo, al que asistieron 28 jefes de estado y de gobierno, que "los terroristas han querido crear un clima de amenaza y de destrucción en torno a la Cumbre".

Los etarras, opinó el premier, "atentan contra una Europa en la que saben que no tienen cabida y que está dispuesta a combatirla con toda dureza. Seguiremos combatiendo el terrorismo y los responsables serán detenidos".

ETA, que abrió el viernes su campaña veraniega de atentados con la explosión de tres coches bomba, para los que usó más de 100 kilos de explosivos, volvió a actuar ayer con dos acciones parecidas.

A las 12.20 (hora de España) una persona en nombre de ETA alertó a los servicios de urgencia vascos de la colocación de un artefacto en Málaga, a unos 200 kilómetros de Sevilla, en la carretera entre las localidades turísticas de Fuengirola y Mijas.

Un pequeño paquete bomba, de entre 1 y 2 kilos de explosivos y que estaba escondido en una bolsa deportiva abandonada en el aparcamiento de un hotel, explotó a las 13.04 causando daños a una decena de coches de su alrededor.

En el momento de la explosión la policía ya había desalojado los dos hoteles de las inmediaciones, el Tamisa Golf y el Mijas Golf.

Horas después, a las 14.20 los servicios de urgencia recibieron otra llamada en la que se avisaba de la explosión de un coche bomba situado en una calle céntrica de Santander, y 20 minutos después saltó por el aire un Renault Clio con 60 kilos de explosivos.

Esa explosión hirió levemente a un policía y a dos transeúntes y causó daños en una decena de vehículos aparcados en las cercanías.

El viernes, horas antes de la apertura de la Cumbre de Sevilla, ETA hizo estallar en Fuengirola un coche bomba cargado con entre 30 y 40 kilos de explosivos, según fuentes policiales, frente a un hotel en el que en ese momento se hospedaban cerca de 500 clientes.

A causa de la explosión resulto herido un turista británico que según la policía desobedeció la orden de no traspasar un cordón de bloqueo porque quería ir a un bar a ver el partido del Mundial entre Brasil e Inglaterra.

Pocas horas después, en Marbella, a 27 kilómetros de Fuengirola, ETA hizo estallar un segundo coche bomba que causó daños materiales, previo aviso telefónico.

En la noche, y también tras una llamada de advertencia, explotó otro coche bomba, con 50 kilos de explosivos, situado en el aparcamiento de un centro comercial de Zaragoza (noreste), que causó heridas leves a un vigilante.

La policía sospecha que los dos atentados perpetrados en el norte del país, en Zaragoza y Santander, son obra de células armadas que tiene ETA en el País Vasco, mientras que para los de la Costa del Sol la organización trasladó a varios de sus miembros desde Francia, según la hipótesis de las autoridades.

Aunque el ministro del Interior, Mariano Rajoy, dijo que los atentados de la Costa del Sol "son hechos aislados y no perjudicarán al turismo", los empresarios de la principal zona turística de España peninsular dijeron ayer que temen que afecten la llegada de visitantes extranjeros.

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