Francia se declara en alerta máxima por ola de calor

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Lo decidió el primer ministro Jean Pierre Raffarin. En ese marco se implementó además el denominado "Plan Blanco". El programa se creó especialmente hacer frente a severas crisis provocadas por epidemias, catástrofes, atentados o accidentes nucleares. No se ponía en práctica desde 1995.

París, (Télam-SNI).- El gobierno francés se declaró "en estado de alerta máxima" debido a los estragos que provocó la ola de calor que, según estimaciones, causó 3.000 muertos en la última semana, se informó ayer.

Asimismo, se puso en marcha un plan, denominado 'Plan Blanco', que prevé "distribuir unas mil camas (portátiles) solamente en la región de Ile de France", el departamento que comprende París y su periferia, informó el ministro de la Salud, Jean-François Mattei.

La decisión de poner en marcha el plan estuvo a cargo del primer ministro Jean Pierre Raffarin, quien interrumpió sus vacaciones, debido al aluvión de críticas al gobierno por la falta de previsión frente a la ola de calor.

A partir de esta iniciativa, en el resto del país todas las municipalidades están autorizadas a destinar parte de su presupuesto anual para implementar medidas de emergencia similares.

Asimismo, Mattei informó que "un presupuesto especial será destinado a los establecimientos hospitalarios y al personal médico y no médico y se pondrá en marcha una dotación de voluntarios que contribuirán a sanear esta crisis".

El Plan Blanco es una acción de emergencia que se creó especialmente para ocasiones extraordinarias en las que la nación debe hacer frente a severas crisis como epidemias, catástrofes, atentados o accidentes nucleares.

Este plan no se ponía en práctica desde el año 1995 cuando la ciudad de París sufrió una ola de atentados en las estaciones de subterráneo.

Los miembros del gabinete, tras la reunión de emergencia que se realizó en París, manifestaron que "la situación está más o menos estabilizada", aunque consideraron que la crisis "no está acabada", por lo que el gobierno está en "estado de alerta máxima y atento a todo lo que puede suceder en el territorio francés".

La ola de calor generó una polémica en torno del gobierno, acusado de no haber previsto una reacción adecuada frente al golpe de calor y de negligencia frente a los efectos de las condiciones climáticas.

Las críticas fueron encabezadas por los dirigentes del partido Socialista y de los "verdes" -que nuclea a los ecologistas-, quienes incluso reclamaron la renuncia del ministro de la Salud.

"Nadie está acusando al gobierno de ser responsable del calor pero había medidas que adoptar de manera inmediata cuando comenzaron a subir las temperaturas", indicó el alcalde de la ciudad de Dijon, François Rebsamen, que fue nominado vocero oficial del Partido Socialista en relación al tema de la ola de calor.

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