8 de agosto 2001 - 00:00

Frustran en Brasil una ola de narcoterrorismo

Rio de Janeiro (EFE, ANSA) - La policía brasileña, en un operativo con resultados de dimensiones pocas veces visto, incautó ayer cerca de tres toneladas de explosivos en la vivienda de un supuesto cómplice del narcotraficante Luiz Fernando da Costa, alias «Fernandinho Beira Mar».

Los explosivos fueron hallados en la residencia en Rio de Janeiro de Sergio Nunes Tavares, a quien la policía señala como abastecedor de armas de la organización dirigida por Beira Mar, considerado uno de los mayores narcotraficantes del país y deportado de Colombia en abril pasado.

Aire libre

Cartuchos de dinamita, detonadores, pólvora negra, mechas y otros materiales destinados a la fabricación de explosivos, en su mayoría producidos por una fábrica del ejército, estaban extendidos al aire libre en el patio de la residencia de Nunes Tavares. Con este decomiso, las autoridades estiman que pudo evitarse una posible ola de narcoterrorismo.

«Aún no sabemos para qué serían utilizados esos explosivos, pero no podemos olvidar que la Procuraduría descubrió el año pasado un plan de Beira Mar para atentar contra la vida de dos fiscales de esa institución», reveló un portavoz de la Secretaría de Seguridad Pública de Rio de Janeiro.

Peligro

Según la policía, el decomiso también «evitó una tragedia» debido a que el material, expuesto a la luz solar, a altas temperaturas o a algún rayo, podía haber explotado y destruido las viviendas de al menos dos manzanas a la redonda.

«En 30 años de policía, nunca vi tanto explosivo junto», comentó el subjefe del Escuadrón Antiexplosivos de la policía civil de Rio de Janeiro,
Carlos Alberto Maulaz.

El mismo oficial dijo que los hijos de Nunes Tavares, que acostumbraban a jugar sobre el material, también podían haber hecho detonar los explosivos por accidente.

Beira Mar está preso en una celda de la policía federal en Brasilia desde que fue deportado de Colombia, pero la policía lo acusa de seguir controlando desde su prisión el tráfico de drogas en varias favelas de Rio de Janeiro.

El narcotraficante, de 33 años, fue capturado en una región del sur de Colombia, donde, según las autoridades brasileñas, era protegido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a las que supuestamente abastecía de armas a cambio de cocaína.

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