Grave paro de petroleros

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De la mano de Héctor "Chaco" Segovia, los petroleros de Santa Cruz cumplieron ayer 20 días de un paro que genera pérdidas millonarias y desabastecimiento en toda la Patagonia. La irracionalidad del dirigente hizo que los huelguistas arrasaran con las plantas tomadas y derramaran toneladas de crudo. Además, el gremialista desafió al Ministerio de Planificación, negándose a negociar una solución al conflicto. Para colmo, su triunfo en la interna gremial esta semana sienta un precedente oscuro para el futuro.

Santa Cruz - Los trabajadores petroleros locales sentaron un peligroso precedente en la provincia natal de Néstor Kirchner, al reelegir en las urnas por otros cuatro años al titular del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz, Héctor «Chaco» Segovia, quien comanda desde hace 20 días una extorsiva toma de dos plantas -con graves daños y derrames de crudos-, piquetes y parálisis de yacimientos por reclamos salariales. Segovia se mostró tradicionalmente alineado a los Kirchner, pero los desafió el mes pasado -como riesgosa estrategia electoral- cuando se atrevió a montar el copamiento de la planta de YPF en Pico Truncado, horas antes del desembarco de Cristina de Kirchner en esa ciudad para inaugurar obra pública. La estocada dio paso luego a la más grave revuelta petrolera desde 1920.

  • Gentileza

  • En devolución de gentilezas, la Casa Rosada pareció soltarle luego la mano, al naufragar las conversaciones en Buenos Aires. Sin embargo, pese a esa escasa cosecha, el cacique petrolero -al frente del sindicato desde 2000- fue respaldado por tercera vez consecutiva en los comicios del miércoles.

    En rigor, tanto las autoridades nacionales como las provinciales apostaron a esperar el resultado de esa contienda, para recién luego intentar domar el conflicto junto a los gremialistas electos. Ahora, deberán conversar con los mismos dirigentes, aunque reverdecidos éstos por el respaldo de los afiliados.

    De hecho, anoche fuentes gremiales aseguraron que Segovia y el gobernador kirchnerista Daniel Peralta mantuvieron un encuentro en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia para intentar destrabar el tenso escenario, a pedido del propio mandatario, quien ya enfrenta graves problemas financieros debido a que la provincia dejó de percibir casi u$s 14 millones en regalías petroleras y peligra el pago de salarios estatales. A ese escenario se sumaron graves problemas por desabastecimiento de combustible y la amenaza de dejar de trasportar gas a El Calafate, refugio del matrimonio Kirchner.

    En este marco, y -dijeron- como «gesto de buena fe» para reactivar las conversaciones, el sindicato decidió flexibilizar ayer el corte de la Ruta Nacional 3, en cercanías de Río Gallegos. En paralelo, aceptaron permitir el ingreso de personal a la planta de Petrobras de Punta Loyola, a 25 kilómetros de la capital, para controlar un derrame de crudo.

    En los comicios internos, Segovia (Lista Celeste) se impuso con comodidad a las otras cinco listas, de discurso más moderado, merced sobre todo a un amplio triunfo en Río Gallegos y Las Heras. Los petroleros en pugna exigen un incremento del salario mínimo de 19,5 por ciento, el aumento en viandas y horas de viaje y el pago del ítem denominado «Paz Social», que algunas empresas -dicen- no abonan desde diciembre del año pasado. Además exigen la reincorporación de despedidos.

    Actualmente se mantienen tomadas plantas de producción en Pico Truncado y Cañadón Seco, en el norte provincial, que ya sufren graves daños en las instalaciones y serios derrames de petróleo, que no lograron ser siquiera revisados debido a la intransigencia gremial.

    En paralelo, se encuentran paralizados los yacimientos en el sur provincial, de la mano de un paro por tiempo indeterminado.

    Aunque con matices, Segovia -reincidente en materia de copamientos de plantas- manejó con mano firme el sindicato, alentado por su otrora status de incondicional del ex Presidente. En febrero de 2006, sin embargo, un sector minoritario del gremio -liderado por el dirigente díscolo Mario Navarro- se montó en el reclamo de los trabajadores en pos de un aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias para instalar una revuelta que terminó con el crimen del policía Jorge Sayago frente a la comisaría de Las Heras. Un mes después, caía el gobernador kirchnerista Sergio Acevedo, abriendo la puerta a una grave crisis institucional en la tierra prometida de Néstor Kirchner.

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