Impacto del paro agrario: provincias imponen nuevos tributos para sobrevivir

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Forzados por la fragilidad de las cuentas locales y ante la creciente presión salarial y la asfixia a las que los somete el gobierno nacional, los gobernadores apuestan a aumentar la alícuota de Ingresos Brutos o extender su cobro a sectores hoy exentos para acceder a recursos que le permitan sortear sus compromisos sin profundizar su dependencia financiera con la Casa Rosada.

Tres postales pintan la necesidad acuciante de los mandatarios de garantizarse recursos frescos: en Misiones, ya es ley el incremento de la alícuota que paga un lote de empresas clave, mientras que Buenos Aires y Neuquén avanzan en una extensión del pago de ese tributo hacia los sectores industrial y de la construcción, respectivamente.

En todos los casos, aunque con matices, preocupa la certeza de que un mayor ahogo financiero los volverá aún más esclavos de los humores de Cristina de Kirchner, quien ya ha hecho gala de una política de premios y castigos en materia de distribución de recursos al interior. Bien lo saben, por caso, los relegados peronistas críticos Juan Schiaretti (Córdoba) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), el socialista Hermes Binner ( Santa Fe) y el otrora radical K Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca).

  • Contraste

    El malestar se acrecienta si se tiene en cuenta el contraste entre una recaudación nacional que anota niveles récord ( gracias al engrosamiento de la percepción de las retenciones, que no se coparticipan) y la cada vez más pronunciada desaceleración de los envíos a las provincias (que se profundizará, producto de la parálisis de actividad económica, desatada por la extensa protesta del campo).

    Es en este marco donde se anotan recientes medidas impulsadas por algunos gobernadores -que son estudiadas por otros mandatarios- pese al inevitable descontento que genera en los sectores involucrados, y el potencial rebote en materia de su traslado al consumidor final por los mayores costos. Ello, a contramano de la osada estrategia del cordobés José Manuel de la Sota, quien en 1999 ordenó una rebaja de los impuestos provinciales de 30%. A este escenario se suma la suba de tasas generalizada en los municipios del país, que en algunos casos rozan 100%. Veamos:

  • En Misiones, la Legislatura aprobó a fin de mayo una reforma fiscal impulsada por el oficialista Frente Renovador (con el aval del mandatario Maurice Closs), que elevó de 2,5% a entre 5% y 6% la alícuota de Ingresos Brutos abonada por entidades financieras, grandes centros de venta, telefónicas y fábricas de pasta celulósica y papel.

  • En Buenos Aires, en tanto, el justicialista Daniel Scioli planea extender el pago de Ingresos Brutos a alrededor de 1.300 industrias bonaerenses hoy exentas, que sólo representan 2,6% de los emprendimientos fabriles locales pero que concentran cerca de 70% de la facturación del sector en la provincia.

    En rigor, en una primera instancia el gobierno local fantaseó con una extensión que alcanzara a un arco industrial mucho más amplio, aunque luego la profundización de la protesta agraria y el creciente malestar en las poblaciones rurales terminaron por desalentar la idea.

    La aplicación de alícuotas de 1% -que escalarían luego a 6%- le permitiría a Scioli recaudar cerca de $ 1.500 millones anuales. Su apuesta de máxima es que la iniciativa logre ser aplicada durante el segundo semestre, si es que los tiempos legislativos lo acompañan.

  • Por su parte, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, apuesta a aplicar desde el año que viene una tasa de 2% de Ingresos Brutos a la construcción -si la Legislatura se lo avala- con la esperanza de recaudar cerca de 17 millones de pesos anuales.

    Hoy el sector no abona ese tributo. Sin embargo, tomó rápidamente nota el cacique del Movimiento Popular Neuquino de un dato que refleja la pujanza del rubro, que sólo en la capital provincial invirtió 910 millones de dólares desde 2006.
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