2 de noviembre 2001 - 00:00

La crisis en Pataconlandia

Las vicisitudes financieras que vive nuestro país a causa de su prolongado aislamiento de los mercados de capitales han generado la aparición de algunos «inventos argentinos» para resolver las dificultades de corto plazo. Uno de estos inventos es el Patacón, que implica la emisión de un bono-moneda por parte de la provincia de Buenos Aires para financiar su déficit fiscal. Aunque esta política se inspira en experimentos anteriores en Córdoba y Tucumán, contiene la novedad de ser una política alentada por la Nación. Este punto es sorprendente puesto que la Constitución nacional no contempla la facultad de emitir monedas por fuera del BCRA.

Pero dejando de lado los aspectos legales es importante preguntarse cuáles son las implicancias económicas de la emisión de patacones. Para ello es útil analizar los efectos de la emisión de patacones dentro del marco conceptual desarrollado por el economista Paul Krugman para caracterizar las crisis de balance de pagos o ataques especulativos (1). La primera cuestión es determinar si el Patacón es un título de deuda o es dinero. Resulta claro que, por su apariencia física y su emisión en unidades de baja denominación, el objetivo de la provincia de Buenos Aires es que el Patacón sea asimilado como dinero y no como deuda, cotizando a la par con el peso. La propuesta del gobernador Ruckauf de establecer un sistema «trimonetario» confirma esta observación.

Para ser considerado dinero es necesario que el Patacón sea utilizado por el público para realizar sus transacciones, lo que se logra fomentando su aceptación en comercios, bancos, y pago de servicios públicos e incluso impuestos. En este sentido, el gobierno nacional contribuyó a la generación de una demanda «transaccional» por patacones al permitir que éstos puedan ser utilizados para el pago de impuestos nacionales -IVA y Ganancias- para luego recircularlos al emisor vía la coparticipación.

• Sustitución

Para que el Patacón cotice a la par con el peso se requiere que la demanda por aquél crezca a una tasa no inferior al ritmo de emisión de los mismos, determinado por el déficit fiscal provincial. Suponiendo que esta condición se cumple ¿cuál es entonces el efecto de la emisión de patacones? Dada la necesidad total por dinero, el aumento del pedido de patacones se traduce en una caída equivalente en la demanda por pesos -fenómeno comúnmente denominado «sustitución de monedas»- y que los argentinos conocemos bien asociándolo a la circulación de dólares. Bajo un régimen de tipo de cambio fijo como la convertibilidad, el sustituir pesos por patacones implicará una caída equivalente en las reservas internacionales del BCRA. En este sentido, la emisión de patacones produce el mismo efecto que ocurriría si se emitieran pesos sin respaldo. De allí que el fenómeno patacón es contrario al espíritu de la convertibilidad y la carta orgánica del BCRA.

Ahora bien, ¿qué dinámica se produciría si la emisión de patacones continuara en el futuro? Por un lado, en la medida en que los patacones coticen a la par, porque se estimula su demanda, su emisión producirá una caída persistente de reservas. Dicha caída puede inducir un ataque especulativo, especialmente luego que el público quedara sensibilizado ante la gran fuga de depósitos ocurrida entre marzo y setiembre. Por otro lado, la creación de demanda por patacones tiene su límite. Eventualmente, alcanzado dicho límite, de continuarse con su emisión los patacones comenzarán a devaluarse aceleradamente, produciéndose un proceso «inflacionario» -medido en patacones-. En este caso, no se produciría un ataque especulativo contra el peso puesto que, una vez alcanzado su límite, la sustitución de patacones por pesos se frenaría.

• Especulación

Aunque no es fácil determinar cuál de los antedichos eventos ocurriría antes -el ataque especulativo o el proceso «inflacionario»-, lo que puede establecerse es que cuanto más el gobierno facilite, vía la emisión de Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales (LECOP) u otros medios, la sustitución a favor del Patacón, más probable será el ataque especulativo. La caída experimentada por la circulación monetaria -casi 15% durante el último año debido básicamente a la mayor dolarización de la economía- así como el otorgamiento de pases y redescuentos por un monto superior a los $ 4.000 millones, son también factores que aumentan la probabilidad de un eventual ataque especulativo.

Finalmente, cabe preguntarse si el gobierno nacional -vía la emisión de LECOP- posee un instrumento efectivo para limitar la emisión de patacones. A pesar de que el stock de LECOP impone algún control al limitar cuántos patacones pueden ser utilizados para pagar impuestos nacionales, este control puede resultar muy imperfecto. Según lo expuesto anteriormente, lo que alienta la emisión de patacones es el crecimiento de su demanda transaccional, y éste puede exceder en principio los montos emitidos de LECOP.

Dejá tu comentario