Maradona jugó al golf en la quinta de General Rodríguez Maradona sigue en una quinta de General Rodríguez

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El ex estelar del fútbol argentino, Diego Maradona, permanecía recluido el viernes en una aislada casa de campo de la provincia de Buenos Aires, rodeado de un cuestionado entorno y alejado de su familia, con una enfermera y tres custodios, tras el abandono voluntario y sorpresivo de la clínica donde fue internado al borde de la muerte el 18 de abril.

Maradona, de 43 años, pasó su primera noche sin sobresaltos, bajo la supervisión de su médico personal, Alfredo Cahe, en la residencia campestre de un poderoso empresario de la industria láctea ubicada en la localidad bonaerense de General Rodríguez (50 km al oeste).

De más de dos, es la compañía que tiene el ex jugador, asistido a toda hora por una enfermera y protegido por tres guardaespaldas.

Desde ese lugar había sido trasladado el 18 de abril pasado hasta la Clínica Suizo-Argentina con una grave afección cardíaca-pulmonar, de donde se retiró el jueves por propia voluntad a bordo de una camioneta y sin recibir el alta definitiva de las autoridades médicas.

Maradona evaluaba este viernes si vuelve a Cuba para continuar un tratamiento por su adicción a las drogas, pero no será antes del cumpleaños de 15 de Gianinna, su hija menor, que se celebrará con una fiesta el 21 de mayo, informó la prensa local.

El ex astro fue trasladado a La Habana en enero de 2000, cuando sufrió su primera crisis cardíaca en el balneario uruguayo de Punta del Este.

El jueves, poco después de instalarse en la casa de campo bonaerense, el '10' practicó golf durante 40 minutos, miró fútbol por televisión, cenó liviano y tomó un sedante antes de dormir, supervisado por su médico Cahe.

"Nos decían que tenía un físico privilegiado y realmente es así. Es notable cómo se recuperó de la neumopatía", dijeron fuentes de la clínica a medios locales, aunque aclararon que el paciente no había completado su tratamiento.

Una nueva guardia periodística se montó ante el portón de entrada de la residencia de campo, pero la casa principal está ubicada a medio kilómetro de la ruta, tapada por una arboleda, ante la irritación de fotógrafos y cámaras.

Como ocurrió cuando estuvo internado, decenas de carteles de aliento al ídolo fueron colocados por vecinos e hinchas.

El ex capitán de la selección argentina decidió abandonar su internación el jueves bajo su propia responsabilidad y la de Cahe, quien sólo dos días antes había dicho que "el Diez" necesitaba una larga hospitalización.

Maradona decidió su "alta voluntaria" contra la opinión del equipo médico que lo asistió en la clínica y en discrepancia con su ex esposa, Claudia Villafañe, quien lo acompañó y protegió mientras estuvo hospitalizado, secundada por Dalma (17) y Gianina (14), hijas de ambos.

El ídolo deportivo argentino discutió con su ex esposa antes de dejar la clínica porque la mujer le insistió que no había completado su tratamiento, señalaron medios de prensa.

Cuando Villafañe comprobó que no podría convencerlo, accedió a acercarle ropa y otras pertenencias así como 100 pesos (35 dólares), y lo ayudó a organizar una salida furtiva para evitar el previsible acoso periodístico y de los fanáticos en la puerta del establecimiento asistencial privado.

La inesperada salida de la clínica a bordo de una camioneta del periodista deportivo local Marcelo Palacios se produjo en la tarde del jueves, sólo tres días después de haber salido del estado de inconciencia.

Pese a la necesidad de guardar resposo, al caer la tarde Maradona jugó al golf con pelotitas fosforescentes, antes de mirar por televisión el partido por el torneo Clausura local que su equipo preferido, Boca Juniors, empató 1-1 con Newell's Old Boys, comentó luego Palacios a una radio.

El periodista aseguró que el ex futbolista estaba "muy abrigado", dato importante debido a que la afección que sufrió comenzó con un enfriamiento jugando al golf en ese mismo lugar, había explicado Cahe en aquel momento.

La primera noche de 'libertad' cerró simbólicamente con una bengala que fue encendida por el propio Maradona, como festejo por haber superado su crítica afección.

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