9 de agosto 2002 - 00:00

Mussa: "Reactivación en Argentina es inminente"

Mussa: Reactivación en Argentina es inminente
Michael Mussa, autor de una de las radiografías más crudas de la crisis económica argentina actual, es uno de los economistas de los Estados Unidos que alcanzaron fama con sus explicaciones sobre nuestro país. Su libro "Argentina, del triunfo al fracaso" analiza qué ocurrió la Argentina desde el ángulo del FMI; organismo del cual fue economista Mussa. Ligado a la gestión de Ronald Reagan y a la Universidad de Chicago, Mussa estuvo unas horas en Buenos Aires, de paso entre su país y un seminario que organizó el Deutsche Bank en Bariloche. En el diálogo que mantuvo con Ambitoweb, Mussa anunció que en las próximas semanas la Argentina habrá un acuerdo con el FMI y que la reactivación del país es inminente si es que ya no comenzó. Mussa, que no habla español, analizó además la conducta en el gobierno de Ricardo López Murphy y Domingo Cavallo, a quien calificó de una leyenda que tiene todavía mucho más que dar en el futuro. A continuación lo principal del diálogo con Mussa:Periodista: Su libro está escrito en plena crisis del segundo semestre de 2001 pero se publica ahora. ¿Qué le agregaría a partir de lo que pasó bajo la era Duhalde y de lo que ha podido ver en este viaje?

Michael Mussa: Dos cosas. Una es que creo que la crisis ha resultado ser significativamente más desastrosa de lo que era necesario porque las acciones que se tomaran al final de la administración de De la Rúa y subsecuentemente después en muchas instancias han sido contraproducentes. No había manera de escapar sin una crisis significativa y una caída de 5 ó 6 ó 7% del PBI, pero nadie pudo pensar en el porcentaje que se dio de caída del producto del 15 ô 20% y una destrucción total del sistema bancario. Eso debió evitarse.

P.: ¿La crisis que describe su libro tiene causa en la mera torpeza política de los gobiernos o identifica causas también técnicas?

M.M.: Creo que la dificultad es que cuando el gobierno necesitaba reestructurar la deuda y cuando se lo iba a forzar a abandonar la convertibilidad nadie tuvo el coraje político de decirle a los ahorristas en los bancos que cuando uno tiene una quita en el valor de los activos también tiene que hacer una quita en los depósitos probablemente en la misma proporción. La consecuencia de tratar de vivir con una mentira de que se podía hacer un descuento en los activos sin hacer el mismo descuento en los pasivos tuvo como consecuencia que al final hubo una baja muchísimo mayor de lo que era necesario. Por eso no hay funcionamiento en el sistema bancario y esto va a ser difícil de reconstituir en el corto plazo.

P.: ¿Hay un cambio en la posición del FMI de cómo actuar frente a una crisis?

M.M.: Ha habido un cambio en la posición del Tesoro Norteamericano y hasta cierto punto en la posición del Fondo. Pero en cuestión de verdad los paquetes de gran escala del FMI han seguido dándose en los últimos dos años. En Turquía tenemos el paquete de financiación más grande del Fondo en la historia en relación con el tamaño del país. El aumento del programa de Argentina en agosto del año pasado aprobado por el Fondo también es un ejemplo. En Uruguay comparado con su PBI también es muy importante. Y en Brasil los anuncios recientes si se hacen en forma total va a ser parecido al tamaño de lo que pasó en Argentina en relación con el PBI. Pero no creo que haya habido un cambio dramático. Pero ahora vamos a tener que ajustarnos a los hechos; eso está por llegar al fin porque el Fondo se está quedando sin plata.

P.: ¿Argentina entró en crisis por no cumplir las metas?....

M.M.: No diría eso de no cumplir con los objetivos del Fondo. Si nos enfocamos en los hechos de 2001 creo que es verdad, la percepción es que no se llegó a las metas del 1er trimestre y que la necesidad de ajustar las tendencias llevó a la ida de José Luis Machinea, el corto periodo de Ricardo López Murphy y el retorno de Domingo Cavallo. La percepción de que no se iba a llegar a las metas contribuyó al deterioro de la confianza de los mercados financieros. Pero esto era más un gatillo que la causa de las dificultades.

P.: ¿Dónde detecta la causa?

M.M.:
Argentina se metió en una situación en la que se volvió vulnerable a los impactos externos con un régimen monetario rígido. Esto ocurrió durante el mandato de Menem esto. Después vino crisis brasileña con las consecuencias sobre Argentina. Existió un presidente débil en cuanto a su política económica. Se produjo una caída y cuando esta caída se aceleró fue imposible implementar acciones que hicieran contrapeso y por lo tanto se dio una tragedia. Pero las causas se remontan a un periodo muy largo que involucran a todas las administraciones políticas desde Menem hasta Eduardo Duhalde.

P.: En su libro detecta como causa de la crisis económica a la crisis política. Tomemos como hipótesis que nuestros políticos son una raza maldita, pero economistas nos sobran, producimos economistas-estrella como producimos y exportamos jugadores de fútbol desde la Argentina. ¿Es que no sirve para las crisis?

M.M.:
Una de las lecciones importantes es que la Argentina protagonizó primero un gran éxito y también un gran fracaso. El fracaso llegó al final y es lo que vemos ahora. Pero antes las políticas de Menem y Cavallo desde el 91 al 98 produjeron el mejor desempeño de la economía argentina de los últimos 70 años. La falla estuvo en que cuando tenían la oportunidad de encarar de una manera que no hubiera dañado significativamente el crecimiento de la economía argentina porque le iba bien, en ese momento, tendrían que haber encarado los problemas fiscales de largo plazo con mayor fuerza.

P.: ¿Qué había que hacer?

M.M.:
Lo que se necesitaba lograr era nada más que dos puntos adicionales PBI. Dos puntos porcentuales agregado en 7 u 8 años es lo que hacen la diferencia entre el default y el colapso del plan de convertibilidad y la supervivencia de lo que se puede decir que era una performance bastante exitosa. La tragedia de Argentina es en gran medida que este desastre era evitable si hubieran existido acciones políticas económicas factibles en una etapa más temprana. Es muy difícil que pasara algo bueno cuando se llegó al 2001.

P.: Para pasar de la tragedia al triunfo, ¿qué hay que hacer ahora?

M.M.:
La economía argentina se va a recuperar. Eso va a comenzar muy pronto si es que no empezó ya. Y la recuperación inicial puede ser sorprendentemente alta. Hemos experimentado lo mismo en la mayoría de los países que experimentan este tipo de crisis con un impacto negativo. Una vez que se llega al fondo hay una tendencia a subir. El balance comercial positivo, la acumulación de las reservas, el no tener que pagar los intereses por el capital de la deuda deja al presupuesto en una buena performance. Hay que ver qué se hace con los depósitos bancarios que todavía son una amenaza. Pero los argentinos están aprendiendo a vivir en una economía donde no hay un sistema financiero confiable ni fondos locales confiables. Los argentinos tienen mucha experiencia en esto y después de una baja 25 puntos porcentuales del PBI, una recuperación de 8 o 10 puntos entre ahora y el próximo año y el 2004 no es una expectativa poco razonable. El camino de vuelta hacia donde Argentina estaba en el 98 va a ser una travesía larga y difícil. Se ha hecho un daño importante a la base institucional de la economía argentina y al sistema financiero por un colapso del orden legal y de la confianza en el gobierno y en instituciones privadas y esto no va a ser un proyecto fácil ni de corto plazo de remontar.

P.: ¿Qué recomienda hacer?

M.M.:
Hace muchos meses que ya quedó claro que se necesita un presupuesto con una credibilidad en la emisión monetaria incluyendo el freno a la emisión de moneda por las provincias. Esto parece que se está dando. Tenemos que parar el drenaje de reservas y esto parece que también esta ocurriendo con un colapso de las importaciones que ha dado vuelta el balance comercial hacia un superávit. La dificultad que subsiste ha sido el tema bancario. La resurrección de una banca que funcione normalmente va a llevar muchos años, pero hay que hacer algo en corto plazo con respecto a los depósitos congelados para que esto no de lugar a una emisión ilimitada y a la hiperinflación. Creo que esto también esta bajo control en este momento. Pero todavía tenemos que ver, este es el elemento que falta en términos de un acuerdo con el FMI pero yo supongo que va a haber un acuerdo las próximas semanas.

P.: En su libro hay un protagonista ausente en la crisis, las empresas que promovieron la crisis para beneficiarse con la devaluación y el no pago de sus deudas a través de la ley de quiebras...

M.M.:
El libro realmente termina al final del 2001 y no se concentra mucho en lo que ocurrió después. Pero la destrucción del sistema bancario y la destrucción del valor de los depósitos bancarios son mucho mayores que el efecto del default del gobierno. Los ahorristas perdieron pero alguien ganó. En una economía con una recesión muy extrema, las empresas han sufrido pero también han existido algunas categorías importantes de deudores que limpiaron sus deudas; y tenían una capacidad para pagar, no todo quizás, pero si un monto significativo. Ahora es cierto que son los ahorristas los que tienen que pagar estos costos o se pasaron a los contribuyentes argentinos en general. Es rara la vez que una crisis grande no beneficia a alguien así que en Argentina como en muchos otros países hay personas que han podido salir oliendo a rosas o mucho mejor de lo que suponían y esto tiene que ver con cómo se manejó la crisis después del default.

P.: Hablo de un cambio en el FMI ante las crisis, pero se lo sigue criticando...

M.M.:
El FMI recibió muchas críticas de diferentes fuentes en las últimas décadas. Algunas de esas criticas se tomaron bien y sin duda ha habido ajusten importantes en como el FMI realiza sus negocios. Lo mismo con la gente que llega al poder en el gobierno de EEUU. Se dan cuenta pronto de que a veces si bien no son la mejor respuesta, los paquetes grandes de ayuda son la respuesta disponible. Por eso hablo de que existe un aprendizaje no sólo en el Fondo sino también en otros organismos. Creo que el Fondo ahora va a tener mucha más flexibilidad hacia el tipo de vulnerabilidades que se crean con problemas fiscales como los de la Argentina. Lo mismo prácticamente pasó en Brasil. El presidente Cardoso llevó la relación deuda PBI de 30 a 60% y esta es la principal razón por la que Brasil en este momento encara problemas que son bastante similares a los de la Argentina. El Fondo va a estar mucho más alerta en el futuro a este tipo de acumulación. Lo que va a seguir siendo muy difícil para el fondo y para todo el mundo, es encarar la situación, lidiar con una situación como la de Argentina hace un año, cuando la opción más atractiva parece ser un desastre.

P.: ¿Qué hay que hace ante percepciones de ese tipo?

M.M.:
Hay un gran incentivo para que todo el mundo quiera posponer el desastre con la esperanza que se pueda evitar de alguna manera. La consecuencia es que en realidad empeora el desastre mucho más que si las acciones se hubieran tomado antes. Este es un problema excepcionalmente difícil con el cual lidiar porque hace un año no había opciones atractivas para la Argentina. Lo que pasó después demuestra que no existía el valor, el coraje a actuar con la fuerza necesaria. Siempre existe la esperanza que si lo posponemos más y más de alguna manera va a ocurrir un milagro.

P.: ¿Qué piensa de la propuesta de la dolarización?

M.M.:
La moneda norteamericana sigue siendo utilizada extensivamente en Argentina para muchas acepciones. Dado el estado de las finanzas locales es bueno. Como reemplazo total de la moneda local creo que es una mala idea para la economía como la argentina, donde los impactos no están correlacionados exactamente con los de EEUU. Y tampoco hay una correlación exacta de la política monetaria de los EE.UU. con las necesidades de Argentina. Ahora, si este proceso finaliza en una hiperinflación y se vuelve imposible reestablecer una moneda local en la cual la gente tenga confianza y tenga cierta estabilidad entonces puede ser que no existan otras opciones mas atractivas que pasar a la dolarización. No creo que esa sea la situación todavía. O que esta tenga porqué ser la situación. Pero no lo podemos excluir como posibilidad.

P.: En su libro identifica la renuncia de Ricardo López Murphy en 2001 como la bisagra de la crisis...

M.M.:
No lo conozco personalmente al señor López Murphy. Me lo encontré en Boston hace tres semanas por primera vez en un seminario. El fracaso del presidente De la Rúa en lograr dar apoyo a las políticas se intentaban en ese momento fue para mí la señal de que el sistema político no estaba dispuesto a hacer el último esfuerzo final para evitar la catástrofe. En ese momento yo me dije: acá va a haber algún resultado malo. Entonces, López Murphy es más el símbolo; no digo que hubiera habido un 100% de éxito en las políticas.

P.: También califica en el libro a Cavallo como una leyenda. ¿Cree que se terminó eso?

M.M.:
No es lo último que hemos escuchado de Cavallo. Cavallo es una gran personalidad, muy peculiar. Tiene gran impulso. Creo que no existe duda de que sus políticas al principio de la gestión de Menem fueron claves en la mayoría del éxito que se logró. Tampoco existen dudas de que en su última vuelta a la economía trataba de mantenerse más allá de la razón desesperadamente y sus medidas fueron un error. Pero en fin, ¿cómo va a juzgar uno a Napoleón como general? ¿Por su victoria en Austerlitz o por la catástrofe en la campaña hacia Rusia? A veces se dice que solamente un general con la grandeza de Napoleón podía llevar un ejército a Rusia y creo que tiene un poco que ver con este símil de Cavallo. Es un hombre de grandes éxitos pero también su aporte fue importante a la catástrofe. Tampoco hay que echarle la culpa a Cavallo de todo lo que pasó.

P.: ¿Cree que después de las elecciones puede haber un vuelco de las expectativas como con Menem en 1991?

M.M.:
El plan de convertibilidad fue como un truco de magia que compró una credibilidad instantánea en el mercado. Redujo la inflación rápidamente, permitió una recreación de la economía y del sistema bancario. Fue en parte un truco. Y no creo que uno se pueda salir con la suya con el mismo truco dos veces. Así que no creo que se pueda dar otro milagro como ese. Creo que vamos a ver una recuperación de la economía argentina pero el camino de vuelta hacia donde estuvo será un camino difícil.

(Entrevista de Guillermo Laborda e Ignacio Zuleta)


Dejá tu comentario