3 de diciembre 2001 - 00:00

Nuevo ataque suicida palestino provocó ayer 16 muertos en Haifa

Socorristas revisan el ómnibus volado ayer en Halifa
Socorristas revisan el ómnibus volado ayer en Halifa
Un nuevo atentado terrorista palestino, el tercero en menos de 12 horas, volvió a enlutar ayer a Israel y a poner a Medio Oriente al borde de una peligrosa confrontación. Un militante suicida del grupo fundamentalista Hamas se inmoló en un ómnibus en la ciudad de Haifa, matando a 15 israelíes y provocando heridas a 40. Con esto, el saldo de víctimas del fin de semana se elevó a 29 muertos y más de 200 heridos. El primer ministro de Israel, Arien Sharon, analizó ayer en Washington la nueva crisis junto con el presidente de EE.UU., George W. Bush. Además, llamó para hoy a una reunión de gabinete en la que se podrían decidir fuertes represalias contra la Autoridad Palestina de Yasser Arafat.

Haifa, Israel (Reuters, AFP) - Al menos dieciséis personas murieron ayer en la ciudad israelí de Haifa, en el tercer atentado de extremistas palestinos en doce horas. El sábado a la noche otros dos suicidas habían activado sendas bombas en una zona concurrida de Jerusalén causando diez muertes, por lo que el nivel de tensión llevó a que anoche se respirara un ambiente casi bélico.

Los ataques marcaron uno de los más sangrientos fines de semana desde que los palestinos comenzaron el levantamiento contra la ocupación israelí hace más de 14 meses. El ejército israelí estrechó el cerco en torno a todas las ciudades y pueblos de Cisjordania y aguardaba una orden del primer ministro, Ariel Sharon (que ayer se reunió con el estadounidense George W. Bush en Washington), para emprender la represalia, aunque ello no se efectivizaría hasta luego de la reunión de gabinete que citó de urgencia el jefe del Ejecutivo para hoy.

La explosión ocurrida en la ciudad portuaria de Haifa fue provocada por un palestino suicida que subió al colectivo en el barrio de Halitsa, un sector modesto donde coexisten judíos y árabes. Repleto de explosivos escondidos bajo su ropa, el joven palestino pagó su boleto y se dirigió a la parte trasera del vehículo sin esperar el vuelto. El conductor le indicó que había pagado de más. Entonces el asesino retrocedió y a medio camino activó el artefacto.

Conmoción

La explosión tuvo un efecto fulminante para otras 15 personas en tanto que 40 fueron heridas. Al igual que en los atentados de Jerusalén, clavos y piezas metálicas fueron introducidos en la bomba para aumentar su capacidad devastadora.

«Fue tan fuerte la explosión que las víctimas no pudieron pronunciar ni una palabra, ni siquiera para pedir ayuda. Hubo un absoluto silencio tras la explosión -dijo
Arieh Zisso, testigo del atentado de Haifa-. Lo único que se pudo hacer fue cubrir a algunos y evacuar al resto.»

En esos momentos, los israelíes aún estaban conmovidos frente al televisor viendo las imágenes los dos atentados del sábado, sincronizados y a pocos metros entre sí, en los que además de las víctimas habían muerto los dos autores y más de 170 personas fueron heridas (17 graves).

En Haifa, poco después del atentado acudieron los auxiliares de la policía encargados de juntar hasta los más mínimos pedazos y jirones de carne humana para sepultarlos conforme a la tradición.

El ala militar del grupo islámico Hamas se adjudicó la responsabilidad de los atentados y dijo que su fin era vengar el asesinato de uno de sus dirigentes.

En un comunicado, las Brigadas Izz el-Din al-Qassam declararon que habían perpetrado los atentados para vengar el asesinato de
Mahmoud abu Hanoud, a manos de Israel, durante un ataque con misiles el pasado 23 de noviembre. Israel dijo que el militante era el responsable de los atentados contra israelíes desde que comenzó el conflicto israelí-palestino hace 14 meses.

«Sharon y su gobierno tenían miedo de nuestra reacción contra el asesinato de nuestro héroe Abu Hanoud», indicó el comunicado. «Cuando nuestros leones vengan estos crímenes horrendos enseñan una lección muy importante a la ocupación (israelí).» Hamas identificó al atacante suicida en Haifa como
Maher Ihbeishi, de la ciudad cisjordana de Naplusa.

Los ataques en Haifa y Jerusalén amenazan seriamente la posibilidad de éxito de la misión de paz estadounidense para el Medio Oriente encabezada por
Anthony Zinni, quien se reunió imprevistamente con el jefe de la Autoridad Palestina (AP), Yasser Arafat. El coordinador de la ONU para Oriente Medio, Terje Roed Larsen, estimó que se vive «una situación de guerra» en la región. «La situación es tan mala y desesperada que podría derivar en una situación de guerra civil», indicó el diplomático.

Hamas también prometió 20 años más de masacres: «Contamos con los medios para resistir y ofrecer mártires por otros 20 años», dijo el jefe de la oficina política de Hamas,
Khaled Meshaal, en un discurso pronunciado durante el Iftar, el momento que marca el fin del ayuno por el Ramadán. Todos los ojos y las presiones se posaron sobre el líder de la AP, para quien las voces unánimes dicen que llegó el momento de la verdad para contener a los terroristas efectivamente. El canciller Shimon Peres, del sector moderado del gobierno de unidad nacional que encabeza Sharon, indicó que Arafat «será juzgado por sus actos y no por sus palabras» para colaborar en la lucha contra el terrorismo.

La AP emprendió diversos operativos policiales y detuvo a 75 islamistas en Cisjordania y Gaza, entre ellos tres dirigentes de Hamas.

Militantes palestinos también se infiltraron en el asentamiento judío Eley Sinai, en la Franja de Gaza, y mataron a un docente de 51 años, por lo que ya son 230 las víctimas mortales israelíes desde el comienzo de la Intifada, en tanto que los palestinos fallecidos son 734 teniendo en cuenta los últimos cuatro que murieron en operativos de las fuerzas de seguridad israelíes durante el fin de semana.

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