Quítenle a Argentina el respirador artificial

Portada Principal

10:55 hs | Wall Street Journal

El Estado Dorado puede ser la república bananera de EEUU, pero por lo menos no hay que preocuparse porque el Fondo Monetario Internacional salga al "rescate".

En términos prácticos esto significa que los californianos pueden descansar tranquilos, ya que el gobernador Gray Davis no confiscará dólares ni dejará flotar un nuevo peso en cualquier momento. Tampoco puede Davis esperar por un cargamento de cheques del FMI, un "préstamo" al estado que es entregado a Sacramento a fin de aliviar los efectos que sus deplorables políticas provocaron en los votantes.

Estos pueden parecer pensamientos bizarros pero no para los treinta y siete millones de argentinos que han padecido este destino, y probablemente no podrán liberarse de la interferencia del FMI en el corto plazo.

Apenas la semana pasada, luego de una reunión en Washington con el ministro de economía argentino Roberto Lavagna, el secretario del tesoro de los EEUU John Snow sugirió que América Latina está buscando otro rescate para evitar otro default con el FMI. Existen rumores acerca de que un acuerdo cubriría alrededor de $12,5 mil millones de la deuda argentina con el Fondo que vence en los próximos tres meses, de los cuales $3 mil millones vencen el 9 de septiembre. Esto puede ser una buena noticia para el Presidente argentino Néstor Kirchner, pero probablemente muy perjudicial para la nación.

El Tesoro de los EEUU podría plantearse si la liberación de la deuda de Argentina, y la continua ayuda del FMI acelerará o demorará las reformas para producir dinero, tasas de impuestos bajas, y una política comercial más libre. Los antecedentes demuestran que dichas metas se podrán cumplir se el FMI deja Buenos Aires en forma permanente, y en cambio, si los EEUU adopta una nueva estrategia para promover dichas prioridades.

Al continuar brindándole toda la ayuda a la Argentina, la administración Bush muestra una falta de respeto por la democracia argentina. Los reformadores serios ya han tenido problemas graves con la elite política argentina, en especial la poderosa maquinaria Peronista. De hecho al asegurar un programa con el Fondo a comienzos del 2003 algunos observadores argentinos creen que el ex Presidente Eduardo Duhalde puede haber posibilitado a su candidato Kirchner por escaso margen a su contrincante Ricardo López Murphy en las pasadas elecciones.

Otra ayuda monetaria argentina sería una traición por parte de George Bush, quien prometió revertir las dañinas políticas financieras internacionales de los seguidores de Clinton, y en cambio promover el sentido común y los valores de los EEUU en el exterior.

Es útil hacer un repaso de lo que nos trajo aquí. A fines de 1998, cuando una recesión golpeó la creciente economía argentina, la recaudación impositiva cayó y el déficit fiscal aumentó. Para solucionar los problemas, en el año 2000 se implementaron subas en los impuestos. Entonces se esperaba un aumento en la recaudación impositiva, así como también una baja en las tasas de interés y del déficit, para hacer que el país salga de la recesión. Pero ocurrió todo lo contrario. A medida que las cosas empeoraron, el gobierno culpó a la convertibilidad del peso con respecto al dólar, fomentando la preocupación pública acerca de una inminente devaluación.

Continuos ataques al sistema monetario y fiscal debilitaron toda confianza. Temores sobre una corrida bancaria produjo la captación de los depósitos, seguido de una cesación de pagos de la deuda externa, y de una devaluación. En las semanas y meses posteriores, el gobierno confiscó dólares y destruyó los contratos de servicios públicos, y desestimó el derecho de propiedad argentino.

La dolarización pudo haber salvado a la economía de su espiral mortal. En un documento dado a conocer en marzo de 2000, los economistas Andrew Powell y Pablo Guidotti de la Universidad argentina Torcuato Di Tella analizaron las causas y costos de la inestabilidad del peso, y los beneficios de adoptar el dólar. Ellos descubrieron que "el calculo de una ganancia potencial en la eliminación del riesgo de la moneda (que es la dolarización), parecía significante". La pruebas eran claras pero los argumentos a favor del dinero fresco fueron abrumados por ciertos teólogos en Washington.

Según un informe de la Comisión Económica Conjunta del Congreso de EEUU acerca de la debacle argentina revelado en junio de 2003, "Argentina generó sus propios problemas, pero el FMI cometió varios errores significantes". El informe cita el apoyo del Fondo para efectuar incrementos en los impuestos "para balancear el presupuesto de Argentina" y su predisposición a favor de "la devaluación del peso", mientras que "desalentó la posibilidad de la dolarización".

También es verdad que la administración Bush pudo haber intervenido para alentar una dolarización en Argentina. Varias fuerzas argentinas habrían aceptado la decisión, incluido el presidente del Banco Central Pedro Pou.

Ahora, no se puede "desfreír" un huevo, pero sí se puede aprender del pasado. No es bueno castigar a los argentinos por lo que fue, al menos en parte, una calamidad apoyada por los EEUU. Mejor sería comenzar por reconocer la "recuperación" argentina por lo que es: la mejora de un gato muerto. Bajos niveles de inflación, la estabilidad monetaria, un moderado crecimiento y una mejora fiscal se han logrado a través del colapso de la importaciones, una devaluación y una moratoria de la deuda.

Esto es un retorno a la sustitución de importaciones mediante la industrialización, un modelo que no tiene futuro. Peor aún, el gobierno parece no querer modificarlo. "El problema", afirmó Guidotti en una entrevista dada en Buenos Aires esta semana, "es que el gobierno está posponiendo reformas porque piensa que con el tiempo el crecimiento se reestablecerá".

El desafío real es el hecho de que al tomar la decisión de terminar con la convertibilidad
, las inversiones se agotaron. "La inversión en Argentina ha disminuido tanto (una caída de más del 50% con respecto a 1998) que ni siquiera compensa por la depreciación del capital" asegura Guidotti. "Por esto, la producción posible está cayendo a una tasa estimada de más del 4% anual". Esto significa que el rebote no puede durar a menos que se recupere la inversión. "Y la recuperación de la inversión necesita que el gobierno dé claras indicaciones estableciendo que la legislación no se verá debilitada, y que las reformas necesarias no se van a postergar más por un tiempo indeterminado".

Considerando lo que los argentinos ya vivieron, los inteligentes e ingeniosos seguramente puedan lograrlo. Los EEUU deben apoyarlos en su lucha mediante la remoción de los impedimentos presentados por una promesa de otro rescate financiero por parte del FMI.


 

Dejá tu comentario